Soria votará el 15M con una diáspora cada vez más determinante. El censo electoral se ha convertido en el mejor espejo de la despoblación. La evolución del censo electoral en Soria es un reflejo estadístico de su crisis demográfica.
Soria no solo pierde habitantes: pierde votantes. Y al mismo tiempo, multiplica a sus ciudadanos en el extranjero. Esa es la paradoja que define el censo electoral de la provincia con menor densidad de población de España a las puertas de las elecciones autonómicas del 15 de marzo.
La estadística retrata un territorio que se vacía por dentro mientras crece su huella fuera.
En 2026 están llamados a las urnas 76.573 'sorianos'. De ellos, 68.009 figuran en el CER (Censo Electoral de Residentes en España) y 8.564 en el CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes en el Extranjero). La comparación con 2003 dibuja una tendencia clara y sostenida: hemos perdido 1.455 votantes, el 1,8% de nuestro censo electoral.
Pero si la cifra es mala, mucho peor se antoja el detalle de la misma: los residentes en España (la gran mayoría, residentes en Soria) han caído un 9,8%. Somos 7.390 menos que hace dos décadas.
En cambio, los que han emigrado al extranjero se han disparado más del triple en ese periodo y, en estas próximas elecciones, están llamados a las urnas 8.564 sorianos residentes en el extranjero, frente a los 2.629 convocados en las Autonómicas de 2003.
La caída de votantes residentes ha sido progresiva en cada convocatoria autonómica desde aquellos 75.399 llamados a votar en 2003 hasta los actuales 68.009. No hay desplomes bruscos, sino un goteo constante que acompaña al declive demográfico.
Frente a esa reducción del electorado residente, el crecimiento del voto exterior ha sido notable. En 2003 había 2.629 sorianos inscritos en el CERA; en 2026 son 8.564. El incremento es de 5.935 personas, un 225,75% más. En poco más de veinte años, el número de votantes sorianos en el extranjero se ha multiplicado por más de tres de forma sostenida.
El peso relativo del voto exterior ha cambiado de forma significativa. En 2003 representaba algo más del 3% del total de electores vinculados a la provincia; hoy supera el 11%. Es decir, uno de cada nueve votantes sorianos reside fuera de España.
En términos estructurales, el censo electoral confirma el principal desafío de Soria: menos base demográfica interna y más proyección exterior. El descenso del CER refleja envejecimiento, baja natalidad y salida de población en edad activa. El aumento del CERA evidencia que la provincia mantiene vínculos, pero a distancia.
De cara al 15M autonómico, la pregunta no es solo quién ganará las elecciones, sino qué Soria estará votando: la que resiste en el territorio o la que ha tenido que marcharse.