Los comicios autonómicos subieron el listón al 74,4% en la llamada regional a las urnas de 1995.
Tras el último avance oficial de participación, emitido a las dos de la tarde de este 15M y en el que quedaba reflejado un ascenso de 2,19 puntos porcentuales respecto a los comicios autonómicos de Castilla y León de 2022 a esa misma hora, ahora queda en el aire, cuando restan, a falta de escasas tres horas para el cierre de los colegios electorales, saber si el listón récord de 2003, con el 74,7%, puede ser superado.
La tendencia al alza, aunque no de un modo excesivamente alto, se ha ido materializando a lo largo de esta jornada, y a las seis de la tarde será dado a conocer el último avance de la asistencia a las urnas, donde los analistas pueden establecer conclusiones que, sin ser definitivas, bien podrían arrojar datos de interés.
Sea como fuere, las elecciones a las Cortes regionales han sido celebradas en esta Comunidad desde 1983. En aquella cita lejana, la participación llegó al 69,6%, subiendo al 73% en los siguientes comicios, los de 1987. Después, en 1991, la asistencia mermó al 68,1% para después, en la convocatoria de 1995, rozar el máximo, 74,4%, esto es, de nuevo y prácticamente, tres de cada cuatro castellano y leoneses con derecho ejercieron su voto.
Ya en 1999, la cosa decayó al 69,4%, pero como ya se ha dicho, en 2003 las regionales alcanzaron el 74,7%. La singladura electoral tuvo continuidad descendiente con el 72,6% en 2007; el 71,1% en 2011, y bajó al 69% en 2015.
Un sube y baja que remontaba hasta el 70,7% en 2019. Sin embargo, 2022 anotó la cifra más baja de la historia, quedándose en el 63,5%.