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CAPITAL
Actualizado 16/03/2026 17:46:39
Esther Guerrero

Las calles Real y Zapatería, dos de los ejes que articulan el recorrido entre el centro de Soria y el paseo hacia el río Duero, vuelven a situarse en el punto de mira del Ayuntamiento. Décadas de proyectos y actuaciones parciales no han logrado revertir el deterioro de estas vías históricas, que forman parte del conjunto protegido como Bien de Interés Cultural desde 1993. Ahora, una nueva intervención municipal cercana al millón de euros pretende renovar pavimentos e infraestructuras y abrir un nuevo capítulo en el intento de revitalizar el casco histórico.


Las calles Real y Zapatería volverán a ser protagonistas de titulares los próximos meses. Ambas vías, que conectan el corazón de la ciudad con el paseo hacia el río Duero, arrastran desde hace décadas críticas por su deterioro y por la falta de una actuación integral que consolide su papel como eje urbano y turístico.

Ahora, el Ayuntamiento ha aprobado una nueva intervención con una inversión cercana al millón de euros destinada a la renovación del pavimento e infraestructuras básicas.

La actuación se plantea como otro paso más dentro del empeño por revitalizar el casco histórico, aunque la historia reciente de estas calles invita a la cautela: desde los años noventa han sido objeto de proyectos, debates políticos y planes de regeneración que no han conseguido transformar de forma definitiva este espacio, herido por el paso del tiempo, de las lluvias y vehículos que lo recorren. Y por la falta de servicios.

También colectores y redes de saneamiento

A finales del pasado mes de febrero, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Soria aprobaba el expediente de contratación para los pavimentos de la calle Zapatería, la plaza Fuente Cabrejas y la calle Real, con un presupuesto base de 950.334 euros, una actuación que será cofinanciada por el Ministerio de Política Territorial dentro de las ayudas destinadas a reparar daños provocados por fenómenos meteorológicos adversos registrados en ejercicios anteriores.

La intervención afectará a 460 metros cuadrados en la calle Zapatería, 600 en la plaza Fuente Cabrejas y 2.105 metros cuadrados en la calle Real. El proyecto contempla la renovación integral del pavimento, así como la sustitución de colectores y redes de saneamiento y aguas residuales allí donde sea necesario.

El objetivo es completar los trabajos en un plazo aproximado de tres o cuatro meses, con la previsión de que la actuación esté terminada antes de las fiestas de San Juan, según anunció el alcalde Soria, Carlos Martínez Mínguez, a principios de año.

Integrar el casco viejo con el centro urbano

La obra se suma a otras actuaciones recientes que buscan reforzar la conexión entre el casco histórico y el centro urbano, aunque la realidad muestra dos ciudades aún alejadas: la que termina en la plaza del Rosel y San Blas y la que empieza en la calle Zapatería, más parecida al Raval barcelonés, aunque sin tantos vecinos.

En 2023, el Ayuntamiento ya intervino para 'eliminar' las diferencias entre estas 'dos capitales' con un proyecto para dar continuidad comercial y peatonal a la calle El Collado a través del arco del Cuerno, incorporando las calles Zapatería y Real a ese eje mediante un cambio en la trama urbana. Hubo sustitución de pavimento, pero no fue suficiente para el cambio que pretendía la Corporación.

A estas iniciativas se habían añadido en los últimos años otras intervenciones en el entornoo, como la homogeneización de la iluminación con fondos europeos del programa EDUSI, la rehabilitación de edificios como las viviendas del Trinquete, la creación de nuevos espacios vinculados a la actividad cultural como el auditorio de las ruinas de San Nicolás y la apertura de un centro de trabajo colaborativo.

Todo suma, pero la Calle Real y la Calle Zapatería aún necesitan más músculo porque su imagen no termina de mejorar.

Dos calles clave en la ruta hacia el Duero

Las dos calles forman las arterias principales del casco histórico, muy transitadas tanto por vecinos como por visitantes que recorren el itinerario desde el centro de la ciudad hacia las riberas del Duero. Su impacto sobre la imagen que proyectan sobre el turismo es notable.

Pero su situación es especialmente relevante desde el punto de vista patrimonial, ya que forman parte del conjunto histórico de Soria, protegido desde 1993 con la declaración oficial de Bien de Interés Cultural. Esa protección reconoce el valor histórico y urbano de un espacio que concentra buena parte de la memoria arquitectónica de la ciudad.

El deterioro del casco viejo y la falta de actividad económica en algunas de sus calles no es un problema reciente. En la década de los 90 del pasado siglo, el estado del barrio antiguo generó una gran controversia política y social.

Tanto que, en 1992, el debate sobre dónde se construiría un campus universitario volvió a poner sobre la mesa la necesidad de revitalizar esta zona. Constructores, empresarios y arquitectos defendieron entonces mantener las instalaciones universitarias dentro del núcleo urbano para impulsar la actividad económica y social del casco antiguo.

Fracasó la Soria 'Cambridge'

Entre las propuestas que se plantearon figuraba un modelo inspirado en la ciudad universitaria de Cambridge, con una universidad integrada en la pequeña capital, especialmente en su casco histórico, al más puro estilo inglés.

Sus defensores arguían entonces la necesidad de recuperar edificios abandonados para alojar estudiantes, escuelas y facultades y la oportunidad de generar un entorno dinámico que revitalizara el comercio y los servicios. Pero ganó el emplazamiento de Los Pajaritos y el concepto de campus concentrado, el tradicional que funciona en las grandes ciudades.

Poco tiempo después de aquel gran debate urbanístico, el 24 de junio de 1993, la Junta de Castilla y León declaraba oficialmente el casco antiguo de Soria como conjunto histórico con categoría de Bien de Interés Culturlal, una figura de protección destinada a preservar su valor patrimonial.

Tres décadas después de esa declaración, el casco histórico sigue buscando el equilibrio entre conservación, actividad económica y renovación urbana. Las calles Real y Zapatería simbolizan bien ese proceso: espacios con un fuerte valor histórico y estratégico para el turismo, pero también marcados por años de intervenciones parciales.

La nueva inversión municipal pretende mejorar la accesibilidad y la seguridad en estas vías. La cuestión que vuelve a plantearse la ciudad es si esta actuación contribuirá finalmente a dar el impulso definitivo que necesitan.

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