El PP de Alfonso Fernández Mañueco, ganador de la noche, y el PSOE de Carlos Martínez Mínguez no solo han mejorado sus resultados respecto a 2022, sino que han frenado el crecimiento que la extrema derecha esperaba consolidar en Castilla y Léon. Vox sube, pero mucho menos de lo que auguraban algunos sondeos mientras Soria ¡Ya! sufre un importante revés que le deja con sólo un procurador.
El PP de Alfonso Fernández Mañueco y el PSOE de Carlos Martínez Mínguez han mejorado sus resultados respecto a 2022 y han conseguido poner freno al crecimiento que la extrema derecha esperaba consolidar en Castilla y Léon. Vox sube, pero lo hace por debajo de lo que auguraban algunos sondeos, y se queda en 14 procuradores, lejos de los 18 que llegaron a pronosticarle algunas encuestas y también del umbral simbólico del 20% del voto.
El mapa regional refleja bien el equilibrio. El PP se impone en tres provincias —la Salamanca del candidato Mañueco, Burgos y Ávila—, mientras que el PSOE gana en Soria, la tierra de Carlos Martínez.
En las otras cinco provincias el resultado queda empatado entre ambos partidos: León, Zamora, Valladolid, Palencia y Segovia. En León, el PSOE ha sido la lista más votada, aunque por un margen muy estrecho de apenas 754 votos.
El PP ha vuelto a ganar las elecciones y alcanza los 33 procuradores, dos más que en la anterior legislatura. Alfonso Fernández Mañueco mejora en cuatro puntos su porcentaje de voto y consolida el dominio del partido en una Comunidad donde el poder conservador se remonta a finales de los años ochenta. Sin embargo, la victoria no es tan amplia como el candidato buscaba. La mayoría absoluta no llega y el escenario parlamentario vuelve a situar a Vox como posible socio o, al menos, como fuerza necesaria para garantizar la estabilidad de gobierno.
Durante la jornada electoral, Mañueco ha dejado claro, una vez más, cuál es su línea política. “Con el sanchismo no voy a pactar”, ha repetido en varias ocasiones, insistiendo en la idea de que “Castilla y León será un territorio libre de Sánchez”. Su resultado le permite seguir gobernando (con la abstención de Vox) pero no escapar del todo a la aritmética parlamentaria que ya marcó la legislatura anterior: en minoría con Vox como socio ‘fallido’.
Mientras tanto, el PSOE logra un resultado que, sin ser una victoria, sabe a respiro. El soriano partía con un hándicap evidente: era el candidato menos conocido de los principales aspirantes. Apenas cuatro de cada diez electores decían ponerle cara en las encuestas previas a la campaña. Sin embargo, los socialistas terminan la noche con 30 procuradores, dos más que en 2022. No han ganado las elecciones, pero sí han demostrado que el PSOE aún tiene capacidad de resistir en un territorio tradicionalmente adverso.
Parte de ese resultado tiene que ver con la estrategia que ha seguido Mínguez durante la campaña. Frente a los intentos del PP de presentarle como un simple representante del “sanchismo”, el candidato socialista ha optado por mantener un perfil propio, más centrado en la política autonómica que en el ruido nacional. Esa autonomía le permitió incluso recibir el respaldo de dirigentes socialistas críticos con la dirección federal, como el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.
El resultado de Vox adquiere especial relevancia en estos comicios. La formación de Santiago Abascal suma un procurador más y alcanza los 14 escaños, con un 18,85% de los votos. Es una subida modesta si se la compara con las expectativas generadas durante la campaña.
Algunas encuestas llegaron a situar a Vox cerca de los 18 escaños y rozando el 20% del voto. Nada de eso ha ocurrido, aunque volverán a ser fundamentales para la gobernabilidad, tanto para favorecer la investidura de Mañueco con su abstención, como para pactar con él un gobierno de coalición.
Soria merece una mención aparte. Aquí el PSOE pasa de uno a dos procuradores, con una mejora de más de trece puntos respecto a 2022. El PP mantiene su escaño y Vox consigue por primera vez representación en la provincia.
Pero el gran titular es el desplome de Soria Ya. La plataforma pierde dos procuradores y confirma el desgaste de aquel impulso provincialista que hace apenas unos años parecía capaz de alterar el tablero político de la Comunidad.
Los resultados en Soria capital al 95,44% muestran uno de los vuelcos más claros de estas elecciones y explican en gran medida el éxito del candidato socialista en la provincia. El PSOE pasa de 3.677 votos y el 19,03% en 2022 a 6.896 votos y el 37,23%, un salto de 18,2 puntos que lo convierte con claridad en la primera fuerza en la ciudad. Mínguez ha logrado movilizar voto propio y, al mismo tiempo, captar una parte significativa del electorado que en las anteriores autonómicas se inclinó por Soria Ya.
El Partido Popular también mejora su resultado, aunque de forma mucho más contenida. Pasa de 3.440 votos (17,80%) a 4.347 (23,47%), una subida de 5,67 puntos que le permite consolidarse como segunda fuerza en la capital, pero sin acercarse al impulso que experimenta el PSOE. El crecimiento del PP parece responder más a una recuperación parcial del voto tradicional que a una transferencia masiva desde otras formaciones.
La otra gran clave está en el desplome de Soria ¡Ya!. La plataforma había arrasado en 2022 en la capital con 9.674 votos y el 50,06%, una mayoría absoluta de facto en la ciudad. En estas elecciones cae hasta 4.342 votos y el 23,44%, perdiendo más de 26 puntos. Aun así, mantiene un nivel de apoyo relevante y prácticamente empata con el PP en porcentaje (sólo les separan 5 votos de diferencia a favor del PP).
Vox, por su parte, mantiene una trayectoria ascendente más discreta. Pasa de 1.757 votos (9,09%) a 2.303 (12,43%), con una subida de 3,34 puntos que consolida su presencia, aunque todavía a cierta distancia de los tres partidos principales.
Los datos de El Burgo de Osma con el escrutinio al 100% significan el fuerte retroceso del voto provincialista de Soria ¡Ya! y la redistribución de ese electorado entre los partidos de ámbito estatal.
El Partido Popular se sitúa como primera fuerza con 831 votos y el 32,47% del total, lo que supone una subida de 3,63 puntos respecto a los anteriores comicios. El crecimiento es moderado, pero suficiente para consolidar su liderazgo en el municipio.
El cambio más llamativo se produce en el PSOE. Los socialistas pasan de 339 votos y el 13,48% a 621 votos y el 24,26%, un salto de más de diez puntos. Es prácticamente el mayor crecimiento proporcional entre las principales fuerzas.
Lo mismo sucede con Vox. Pasa de 361 votos (14,36%) a 538 votos (21,02%), una subida de 6,66 puntos que le permite consolidarse como tercera fuerza.
El gran desplome corresponde a Soria ¡Ya!. La formación pasa de ser la fuerza claramente dominante en 2022 —con 1.015 votos y el 40,38%— a quedarse ahora en 492 votos y el 19,22%. La caída es de más de 20 puntos, una pérdida muy significativa que confirma la dificultad de mantener en el tiempo el impulso político que tuvo el movimiento de la España vaciada en su irrupción electoral.
En la villa adnamantina, con el 81% escrutado al cierre de esta información, el PSOE crece de forma notable, pasando de 526 votos (20,85%) a 641 votos (31,37%), un aumento de 10,52 puntos. Este crecimiento indica que el partido ha conseguido recuperar electorado, en parte procedente del desplome de Soria ¡Ya!, y consolidar su posición como principal fuerza alternativa al PP en la localidad. El PP también mejora ligeramente, de 551 votos (21,84%) a 519 votos (25,40%), con un avance más moderado de 3,56 puntos, suficiente para mantenerse competitivo pero sin superar al PSOE en porcentaje.
El gran perdedor es, de nuevo, Soria ¡Ya!. La plataforma cae de 1.101 votos (43,65%) a 468 (22,90%), perdiendo más de 20 puntos. Vox, por su parte, también sube con claridad: de 272 votos (10,78%) a 365 (17,86%), un incremento de 7,08 puntos que refuerza su presencia y consolida a la extrema derecha como tercera fuerza en la localidad.
La valoración de la noche electoral ha dejado una escena que se repite tras cualquier comicio: casi todos los partidos han encontrado motivos para declararse satisfechos con el resultado. El Partido Popular celebra haber revalidado su hegemonía en Castilla y León y seguir al frente de la Junta. El PSOE destaca su crecimiento y el hecho de haber demostrado que todavía puede disputar terreno incluso en uno de los bastiones históricos del conservadurismo. Vox, aunque se queda por debajo de algunas expectativas, subraya que sigue creciendo y consolidándose como tercera fuerza.
La única excepción es Soria ¡Ya!, claramente golpeada por las urnas tras perder buena parte del apoyo que había cosechado en la anterior cita electoral. El resultado de Soria Ya apunta a un fenómeno frecuente en la política territorial reciente: la dificultad de sostener en el tiempo el impulso inicial de las plataformas surgidas al calor de la llamada España vaciada.
Tras irrumpir con enorme fuerza en 2022 y capitalizar el malestar por la despoblación y el abandono institucional, la candidatura provincialista pierde ahora buena parte de ese apoyo y deja de ser el actor dominante que llegó a condicionar el tablero político provincial.
No sucede lo mismo con UPL, que tendrá 3 procuradores en el Hemiciclo de las Cortes y Por Ávila, que cuela uno. Estas formaciones completan el arco parlamentario de Castilla y León.