El partido obtiene 5.027 sufragios en la Comunidad y solo 64 en Soria, provincia que alberga el Toro Jubilo de Medinaceli, objeto de sus críticas. Sus resultados reflejan la distancia entre su agenda y una identidad regional construida en parte sobre los festejos taurinos.
Los resultados de PACMA en las elecciones autonómicas de Castilla y León no pueden leerse fuera de contexto. El partido animalista, que defiende la abolición de la tauromaquia y de los festejos con animales, cosechó ayer apenas 5.027 votos en una Comunidad donde la Junta protege activamente estos espectáculos como parte de su patrimonio inmaterial.
En la provincia de Soria, PACMA sumó 64 votos, concentrados sobre todo en la capital (29) y en unos pocos núcleos como Burgo de Osma, Fuentestrún, Golmayo, Covaleda o Almazán.
El dato resulta especialmente elocuente si se tiene en cuenta que es en Soria donde se celebra el Toro Jubilo de Medinaceli, uno de los festejos más singulares de España, en el que se prende fuego a las astas de un toro y que la Junta está tramitando para declararlo Bien de Interés Cultural (BIC).
Y es ahí, en Medinaceli, donde PACMA ha obtenido un solo voto.
Castilla y León no es una región cualquiera en este análisis. Toda la tauromaquia practicada en su territorio —incluyendo encierros camperos y urbanos, toros de fuego y corridas— está amparada bajo la figura de Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial, la máxima protección patrimonial que contempla la legislación autonómica.
La Junta promueve estos festejos como un motor turístico esencial y los presenta como parte constitutiva de la identidad castellana y leonesa.
El citado Toro Jubilo de Medinaceli, considerado uno de los festejos más singulares de España; el Toro Enmaromado de Benavente (Zamora), una de las celebraciones más antiguas de la Comunidad, con origen documentado en el siglo XVII y declarado Fiesta de Interés Turístico Regional desde 1991; y los encierros de Cuéllar (Segovia), considerados los encierros más antiguos de España, con documentación que los remonta al siglo XIII y de Interés Turístico Nacional.
En ese contexto, los 64 votos de PACMA en Soria aparecen como un apoyo residual pero geográficamente revelador. Dentro de sus exiguos resultados, el partido obtiene sus mejores marcas en la capital y en municipios con mayor población y perfil más urbano o turístico —Burgo de Osma, Almazán, Golmayo—, mientras que en localidades directamente vinculadas a festejos taurinos el resultado es nulo o testimonial.
La dispersión del voto —24 municipios con al menos un sufragio, pero ninguno con más de 29— sugiere que el electorado animalista en la provincia es pequeño, apenas testimonial, urbano y fragmentado, sin capacidad aún de articularse como fuerza política en un territorio donde la relación con los animales tiene raíces culturales, económicas y festivas muy arraigadas.
Entre esos 18 municipios con un voto cada uno figuran Almarza, Arcos de Jalón, Ausejo de la Sierra, Berlanga de Duero, Buitrago, Duruelo de la Sierra, Los Rábanos, Medinaceli, Navaleno, Pinilla del Campo, Rioseco de Soria, San Esteban de Gormaz, San Leonardo de Yagüe, Tajueco, Valdeavellano de Tera, Valdemaluque, Vinuesa y Vizmanos.
A escala autonómica, los 5.027 votos de PACMA, el 0,40 % del total emitido en Castilla y León, no alcanzan el umbral necesario para obtener escaño en las Cortes. El partido seguirá sin representación institucional en la Comunidad que más activamente protege la tauromaquia en España, lo que deja sin voz parlamentaria a quienes se oponen a estos festejos desde la óptica del bienestar animal.