La muestra está compuesta por una mezcla de retratos paisajísticos y obras "irreverentes".
El barrio del Calaverón de la capital soriana ha sumado un nuevo atractivo cultural a sus calles. El bar El Barrio ha inaugurado recientemente una exposición conjunta que ha reunido el talento de dos artistas locales: Quike Bastida y César Pérez Negredo. La muestra, que ya se ha colgado en las paredes del establecimiento, ha propuesto un contraste visual a través de 16 obras que han combinado diferentes técnicas y temáticas. La iniciativa ha surgido de forma espontánea tras el reciente cambio de gerencia del local. Según ha explicado Quike Bastida, los nuevos responsables del bar son "chavales jóvenes" y "majetes" que habían heredado una decoración que no terminaba de convencer al artista. "Tenían unos cuadros muy horteras, de estos típicos de un paisaje soso, y digo, hay que poner algo de color", ha relatado Bastida sobre cómo se ha gestado la idea de renovar las paredes del establecimiento tras una simple conversación.
La exposición se ha compuesto de dos partes claramente diferenciadas, con obras creadas entre los años 2024 y 2025 que los autores tenían "guardadas en el armario". Por un lado, el soriano César Pérez Negredo ha aportado ocho acuarelas centradas en la representación de paisajes. Por otro, Quike Bastida ha colgado ocho acrílicos de mayor tamaño que han destacado por su tono provocador y alternativo.
"Los paisajes son las acuarelas, lo mío es todo un poco irreverente", ha señalado Bastida. Entre sus creaciones, el público ha podido encontrar reinterpretaciones muy personales de iconos culturales y religiosos. "Hay un Santo Cristo de los Rolling Stones que, en vez de tener un corazón, tiene el icono de los Rolling; luego tengo un Pantocrátor con Los Suaves", ha detallado el autor. La crítica social y el surrealismo también han tenido espacio en sus lienzos, con obras como "una figura del Guernica que está bombardeando a la mujer con el niño muerto" o "una menina con una publicidad de bebidas". Sin embargo, al ser preguntado por la obra que más ha disfrutado creando, Bastida ha destacado un retrato del famoso violinista libanés de ascendencia armenia: "Me gusta mucho el de Ara Malikian, que tiene una chapita de Mahou en el pecho".
El objetivo principal de esta muestra ha sido acercar la pintura al día a día de los ciudadanos, sacándola de los circuitos tradicionales. "El objetivo es difundir un poco el arte por los sitios más recónditos", ha afirmado Bastida, quien ha defendido la idea de exponer en "bares y chiringuitos". De hecho, el artista ha recordado que también ha colocado sus cuadros en otros establecimientos hosteleros de Soria. Aunque las obras ya estaban pintadas, el autor ha considerado que esta presentación ha sido toda una novedad para el público del barrio. "Cada vez que expones es un estreno, porque la gente no lo ha visto", ha asegurado.
La exposición ha previsto mantenerse en el bar El Barrio durante al menos dos meses. Además, todas las piezas han estado a la venta. Bastida ha bromeado sobre su motivación para comercializarlas: "Tengo la casa llena de cuadros, quiero que la gente los vea". Los interesados en adquirir alguna de las obras han podido gestionarlo directamente a través del personal del bar o contactando con los artistas mediante sus redes sociales, como Facebook e Instagram.
Para Bastida, el proceso creativo ha tenido un ciclo de vida muy claro que ha culminado en el momento en que la obra se ha expuesto al público. "Una vez que ya acabas el cuadro, pasas al siguiente", ha reflexionado el pintor, comparando la pintura con el periodismo o con los chistes gráficos que él mismo ha realizado para la prensa. "Es fungible todo", ha concluido, dejando claro que, una vez colgado el lienzo, su mente ya ha estado puesta en su próxima creación.