Un proyecto europeo con participación de la Junta de Castilla y León ha demostrado que es posible reducir las emisiones contaminantes de las granjas y, al mismo tiempo, convertir esos residuos en fertilizantes útiles. Un avance estratégico para territorios como Soria, donde el sector porcino sostiene buena parte de la economía rural y afronta el reto creciente de la sostenibilidad ambiental.
La sostenibilidad del sector ganadero, especialmente en territorios con concentración de explotaciones porcinas como Soria, depende cada vez más de la capacidad para reducir su impacto ambiental sin comprometer su viabilidad económica. En ese contexto se enmarca el proyecto europeo LIFE Green Ammonia, cuyos resultados se han presentado en Madrid y apuntan a un cambio de modelo en la gestión de residuos ganaderos.
La iniciativa, coordinada por la Universidad de Valladolid y con participación de la Junta a través del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL), ha desarrollado un sistema capaz de capturar el amoniaco generado en las granjas —tanto en el aire de las naves como en los purines— mediante membranas permeables a gases. El resultado no es solo una reducción de emisiones contaminantes, sino la obtención de sulfato amónico, un fertilizante con eficacia comparable a los productos comerciales.
Este enfoque introduce un elemento clave para provincias como Soria: transformar un problema ambiental en un recurso económico. La gestión de purines ha sido tradicionalmente uno de los principales desafíos del sector porcino, tanto por su coste como por su impacto en el entorno. La posibilidad de valorizarlos abre la puerta a mejorar la rentabilidad de las explotaciones y reducir la presión regulatoria.
Los ensayos realizados en condiciones reales de granja han permitido mejorar la capacidad de captura de amoniaco y optimizar el diseño de los equipos, facilitando su uso y mantenimiento. El objetivo ahora es avanzar hacia un prototipo comercial que permita su implantación generalizada en el sector.
El contexto productivo explica la relevancia de este avance. Castilla y León es la tercera comunidad productora de porcino en España, con más de 4,3 millones de cabezas y más de 7.100 granjas. El sector representa el 17,2 % de la producción agraria, con un valor superior a los 2.300 millones de euros. En provincias como Soria, este tejido productivo es además un pilar demográfico y social, clave para fijar población en el medio rural, como siempre ha defendido el sector.
En Soria, el censo de porcino suma más de 500.000 cabezas y el sector genera en torno a 1.500 empleos directos con un gran potencial de crecimiento.
La presión normativa europea en materia de emisiones obliga a acelerar soluciones tecnológicas. En la jornada celebrada ayer en Madrid, expertos del Ministerio de Agricultura, universidades y empresas coincidieron en la necesidad de avanzar en herramientas que permitan cumplir los objetivos ambientales sin debilitar la competitividad del sector.
En esa línea, el director del ITACyL, Rafael Sáez, subrayó el papel de la investigación aplicada y la colaboración público-privada como mecanismos esenciales para trasladar estas innovaciones al mercado. No se trata solo de investigar, sino de garantizar que las soluciones lleguen a las explotaciones en condiciones viables.
El proyecto, con un presupuesto superior a los 2,5 millones de euros y financiación europea, alcanza ahora un grado de desarrollo que anticipa su aplicación futura en granjas. Sus resultados consolidan una idea de fondo: la transición hacia una ganadería más sostenible no pasa únicamente por reducir, sino por reaprovechar.