Pascuala del Hoyo es la “madre” de las siete camareras con las que cuenta en la actualidad la Cofradía de la Soledad. Junto a ella, Puri Palomar es otra de las encargadas de preparar a la Virgen de cara a la procesión de Jueves Santo: “Es un momento que esperas durante todo el año”.
La Cofradía de la Soledad de Soria ha vivido una mañana muy emocionante dentro de los actos por su 75 aniversario. Las camareras activas y las honoríficas que se encargan de vestir a la Virgen de la Soledad cada año han recibido el reconocimiento de toda la congregación con un precioso detalle que recordarán toda su vida.
Su Hermano Mayor, Óscar Jiménez, les ha agradecido, en un discurso muy emotivo, la “bonita labor” que hacen para lograr una imagen tan bonita y engalanada: “Cada alfiler que le ponéis, es una caricia. Ojalá que las nuevas generaciones sigan con esta tradición”.
Entre las presentes, han estado Pascuala Del Hoyo Soto, considerada la “madre” de las camareras después de llevar 50 años desarrollando esta labor, y Puri Palomar. Ambas empezaron en este caro por “el cariño y el amor que sentimos por la Virgen de la Soledad”. Pero, ¿En qué consiste su labor? Su función es fundamental para que la ermita que alberga la talla y la Virgen se encuentren en buen estado.
No obstante, sus días grandes llegan en Semana Santa. De cara a preparar a la talla para la procesión de Jueves Santo, las camareras quedan un día antes para dejarla preciosa: “Es una tarde muy emocionante. Con el paso de los años te vas acostumbrando, pero se experimenta una sensación de cariño y respeto. La puedes tocar, sentir y hablar de tú a tú con ella”.
Con una delicadeza extrema, las camareras visten a la Virgen con ropa interior blanca, enaguas, corpiño, falda, manto, chorrera, pañuelo para sujetar la corona y joyas. Además, este año la Virgen de la Soledad estrenará un delantal muy especial. Tras dejar todo preparado el miércoles, la Cofradía se reúne el jueves por la mañana para ultimar las carrozas y para subir la imagen religiosa a ellas: “Es un sentimiento que mantenemos durante todo el año, pero que cobra mayor fuerza el jueves cuando salimos a la Dehesa. A falta de dos semanas ya empiezan a recorrer nuestro cuerpo los nervios”.
Tanto Pascuala como Puri recalcan que este cargo de camarera es vitalicio: “No dejas de serlo nunca”. Los estatutos de la Cofradía dicen que pueden ser de 7 a 10 personas las que pueden ejercer estas funciones. Para que siga permaneciendo en el tiempo su legado, ambas animan a las nuevas generaciones a que “se animen a pasar un rato con nosotras y a que descubran nuestras funciones; son momentos únicos con personas que se convierten en amigas para toda la vida”.
De esta manera, tras vivir una jornada muy especial con un reconocimiento más que merecido por su labor, las camareras de la Cofradía de la Soledad descuentan los días para que llegue Jueves Santo, su día grande.