OPINIóN
Actualizado 25/03/2026 14:15:34
Sergio García

La carta de Sergio García, director de Soria Noticias.

Todos ganan. Ese parece ser el gran análisis a vuelapluma que ha quedado de las elecciones del 15 de marzo en Castilla y León. Pero lo cierto es que ni todos es todos ni ganar es ganar. Los 3 grandes partidos se dan por ganadores, aunque lo cierto es que ninguna victoria o plena, y seguramente este bien que así sea. El mayor triunfador de la noche es el popular Alfonso Fenández Mañueco, que recupera por completo los votantes que aún retenía Ciudadanos y logra aumentar en 4 puntos su apoyo, subir en 2 procuradores y separarse del PSOE y de Vox. Todo en unas elecciones que ‘eran cuando tocaban’, es decir que logró agotar legislatura y no ganarse fama de ‘adelantador’, y que venían en un contexto nacional donde el PP había obtenido victorias agridulces. Crece la fama del líder salmantino como hombre sosegado y razonable y centrado en la gestión y en el territorio, aunque durante la campaña no dudó en recurrir al comodín del Sanchismo cuando las preguntas o el relato le acorralaban.

A partir de ahí, las victorias comienzan a ser más relativas. El PSOE de Castilla y León tenía una euforia en la noche electoral con un tufillo a lectura nacional que el propio Carlos Martínez se apresuró a rebajar en la primera frase de su discurso. Los socialistas invierten la tendencia de Aragón y Extremadura con un candidato que ha supuesto un soplo de aire fresco en el partido que ya veremos cuánto dura. “Hay vida más allá de Sánchez”, parecen suspirar algunos. Lo cierto es que el resultado es justo para las expectativas creadas y para el relato de una comunidad a la deriva, gobernada desde un sillón y con 40 años de la derecha desmantelando los servicios públicos. Si eso es así, que toda la izquierda logre 30 de 82 escaños es para hacérselo mirar. Porque la izquierda si que es la gran derrotada de la noche. De nuevo fuera de las Cortes de Castilla y León, incapaz de comprender el territorio y llevar su mensaje más allá de las grandes ciudades y con una batalla cainita que mina sus ya de por si pobres expectativas. El otro gran perdedor es el localismo, que no termina de arraigar ni en los campos castellano ni en los montes leoneses. Batacazo sin paliativos de Soria ¡Ya! y estancamiento de la UPL en una situación que parecía pintiparada para ellos.

Y, por último, Vox. “Nuestro mejor resultado histórico (18,92%)” dicen unos, “lejos de sus expectativas (20%) y frenando la ola nacional”, dicen otros. Lo cierto que los resultados de Vox aquí no parecen depender de lo que pasa aquí, sino del ‘momentum’ nacional. Con ese escenario se avecina una negociación abocada al entendimiento, pero con muchos condicionantes externos. El último, la convocatoria en Andalucia, la batalla autonómica definitiva antes de las generales (salvo sorpresa catalana) donde Moreno Bonilla si parece poder aspirar en realidad a seguir gobernando sin Vox. Esa batalla, condicionará, sin duda, la conformación de gobierno en Castilla y León. Una pena, porque no estamos aquí como para depender de lo que pase allí.

Etiquetas

Leer comentarios
  1. >SoriaNoticias
  2. >Opinión
  3. >Entre Valladolid y Sevilla