La asociacón ecologista presenta sus enmiendas al proyecto de la Junta para asegurar la biodiversidad de la zona. El escrito subraya la necesidad de dotar al territorio de mayor personal técnico y coordinar las acciones con la vertiente zaragozana.
La Asociación Soriana para la Defensa y Estudio de la Naturaleza (ASDEN) ha formalizado distintas enmiendas al proyecto de decreto del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) de la vertiente castellana del Moncayo. La agrupación quiere defender de esta manera conformar un parque natural que, a su juicio, mantenga sus valores naturales y sociales.
Aunque el colectivo valora positivamente que se avance en esta declaración tras quince años de anuncios oficiales, advierte que el modelo propuesto por la administración autonómica se asemeja más a un parque turístico. Según los ecologistas, el texto actual contempla escasas medidas reales de protección y conservación de la biodiversidad.
El principal punto de disconformidad radica en la delimitación territorial. El plan autonómico restringe el perímetro a unas 7.403 hectáreas, ciñéndose casi exclusivamente a los límites de la Red Natura 2000. Esta frontera es calificada de "artificial" por el colectivo, ya que deja fuera áreas con una evidente continuidad ecológica y paisajística.
Para otorgar una verdadera entidad al espacio protegido soriano, el documento registrado por la organización ecologista exige la ampliación del perímetro hacia varios ecosistemas limítrofes fundamentales. Las áreas propuestas son las siguientes:
El análisis técnico del colectivo señala que el plan otorga una importancia desmesurada a los pinares de repoblación. En este punto defienden que estas áreas deberían ser gestionadas con el objetivo de favorecer la transición hacia formaciones vegetales de mayor valor ecológico, como hayedos, melojares o acebales, así como pastizales húmedos de alta montaña.
En el ámbito administrativo, consideran inviable gestionar el territorio únicamente con la estructura actual. Por ello, reclaman una dotación específica de personal técnico y agentes forestales que garantice la custodia efectiva del entorno. Además, insisten en la necesidad de trabajar de la mano con el Parque Natural de Aragón, que acumula décadas de experiencia.
"La gestión de una montaña única no puede ser contradictoria según el lado de la raya en el que se encuentre; es necesario unificar criterios para proteger especies comunes", señalan en la asociación.
Otro de los aspectos más cuestionados es la falta de facilidades para la participación ciudadana durante el procedimiento ambiental. La agrupación denuncia que la cartografía facilitada por la administración es de muy baja calidad, impidiendo identificar con precisión los límites del futuro espacio protegido.
Esta cuestión técnica, según advierten los ecologistas, vulnera las leyes de transparencia y participación ambiental. De ser aplicada la normativa de forma estricta, esta carencia documental constituiría una razón suficiente para solicitar la anulación de todo el procedimiento administrativo.
Finalmente, el documento insta a la Junta de Castilla y León a garantizar que esta figura de protección se traduzca en una mejora real de las inversiones presupuestarias para los pueblos del entorno. Las localidades de Cueva de Ágreda y Beratón son señaladas como prioritarias para recibir estos fondos.
El objetivo es que los servicios derivados del parque hagan más atractiva la vida para la población residente y sirvan como reclamo para nuevos pobladores, siempre bajo la premisa de que estas inversiones generen un beneficio ambiental demostrable para el territorio.