Los concenales de la formación advierten que las bases del concurso público perjudican a las sociedades que no incluyan a los triunfadores de la pasada feria. La agrupación considera que estas exigencias merman la calidad final de los carteles.
l Grupo Municipal Vox en el Ayuntamiento de Soria ha mostrado su desacuerdo con las prescripciones técnicas que rigen el nuevo concurso público del recinto taurino. La formación política considera que los criterios establecidos por el Consistorio condicionan la participación en igualdad de condiciones de las empresas del sector.
En este sentido, Vox señala que el pliego de la plaza de toros limita la libre concurrencia por dar puntos a toreros y ganaderías del 2025. Concretamente, las bases otorgan una valoración de hasta 20 puntos a aquellas ofertas que presenten cartas de compromiso de los profesionales y hierros galardonados con los trofeos locales Segundo Ayllón, Oreja de Plata o Toro Celtíbero.
La concejal Sara López explica que esta medida perjudica a los licitadores a la hora de configurar sus propuestas. "Aquellas empresas que no cuenten con el compromiso de estos profesionales, o de la ganadería premiada, parten con una desventaja técnica inicial que dificulta su competencia en igualdad de condiciones con respecto a otros proyectos de igual o superior categoría nacional", detalla la representante municipal.
Desde la agrupación política advierten que este sistema de puntuación reduce las opciones para los aficionados locales. El portavoz de la formación, Fernando Castillo, indica que "al puntuar nominalmente a través de los trofeos de un año concreto, se incentiva una contratación excesivamente dirigida que resta flexibilidad a las empresas para que ellas puedan innovar o presentar combinaciones de figuras y ganaderías de primer nivel que no participaron o no fueron galardonadas en la última feria de Soria".
Castillo incide especialmente en la dificultad de asegurar la presencia de un hierro específico de un año para otro. El concejal subraya que "la disponibilidad de los hierros depende de la evolución de las camadas y de la planificación de las fincas; imponer una ganadería concreta por un éxito pasado resta autonomía al empresario para buscar la máxima calidad ganadera disponible en el mercado actual".
Además de la selección de profesionales, los ediles muestran su escepticismo ante la obligación de realizar actos de promoción en Madrid y Zaragoza para sumar otros cinco puntos en el concurso. Esta exigencia territorial se suma a la condición de mantener las tarifas del año anterior.
El documento técnico obliga a conservar los precios con descuentos de hasta el 30 %. Para el grupo municipal, esta rigidez económica y promocional podría desincentivar la llegada de nuevos empresarios dispuestos a invertir en el sector taurino de la capital.
"Nuestro objetivo es asegurar que el proceso de licitación sea lo más abierto y competitivo posible. Entendemos que la calidad de la feria se garantiza mejor permitiendo que las empresas compitan con libertad de criterios, y no vinculando una parte tan sustancial de la puntuación a los resultados de trofeos o hierros de una edición anterior", concluyen en la formación de Abascal.