La idea es que vuelva a competir en un máximo de dos años. “Ha sido complicado, pero somos un club serio que optó por no salir a competir con un equipo muy justo en cuanto a número”, explica Juan Carlos Vera.
La provincia se despidió el pasado verano de uno de sus equipos más laureados de los últimos años. El Balonmano Ágreda tomó una difícil decisión al informar que su equipo senior femenino de la Primera Nacional de Aragón no saldría a competir esta temporada tras casi dos décadas haciéndolo de manera prácticamente ininterrumpida.
Juan Carlos Vera, alma mater del proyecto y entrenador del conjunto del Moncayo, recuerda que fueron momento muy complicados, ya que varias jugadoras se retiraron y otras se tuvieron que marchar fuera a estudiar: “Somos un club serio y teníamos muy claro que si competíamos era para disfrutar. Vimos que íbamos a estar muy justas y esas no eran las condiciones más propicias”.
En ese sentido, el técnico considera que el principal problema fue que no existiera relevo generacional, “ya que los años de la pandemia nos hicieron perder a numerosas jugadoras de esas edades”. Para el pueblo la pérdida fue también muy dolorosa: “El plan de los sábados era ir a ver el balonmano. Aunque fue duro, la gente lo comprendió y nos mostró su apoyo en todo momento”.
A pesar de ello, el club, con siete equipos formativos y más de 100 jugadores, es muy optimista de cara a poder recuperar esta escuadra en un máximo de dos años. “Estoy esperanzado para el próximo curso. No obstante, dependerá de dónde estudiarán varias jugadoras. Pase lo que pase, retomaremos el equipo con todas las consecuencias en un máximo de dos temporadas”, afirma.
En ese sentido, descarta una desaparición total del cuadro agredeño, apuntando que “vienen muchas niñas por detrás”. De esa manera, Ágreda podría recuperar antes de lo previsto a un equipo que hizo soñar a toda la comarca con numerosos títulos y con varias fases de ascenso que quieren volver a vivir.