Un equipo de investigadores británicos concluye que la muerte de Cristo coincidió con un eclipse lunar parcial y una notable actividad sísmica. La fecha exacta se calcula cruzando datos astronómicos con documentos históricos y registros geológicos de la época romana.
Tal día como hoy, hace exactamente 1993 años, tuvo lugar la ejecución de Jesús de Nazaret. Un grupo de científicos ingleses ha determinado que este acontecimiento histórico se produjo el viernes 3 de abril del año 33, basándose en la coincidencia de diversos fenómenos naturales descritos en los textos de la antigüedad.
Los cálculos astronómicos revelan que, durante el mandato de Poncio Pilato, se registraron 12 eclipses lunares sobre la región de Palestina. El análisis detallado de estos eventos celestes ha permitido a los expertos acotar la fecha de la crucifixión, vinculándola directamente con un eclipse parcial de luna, un terremoto y una tormenta de arena.
Según las estimaciones científicas, aquel 3 de abril, en torno a las 18.20 horas, asomó sobre el horizonte de Jerusalén la parte oscurecida y rojiza del satélite. Este fenómeno se produjo horas después de la ejecución, que los textos sitúan a la hora nona, equivalente a las 15.00 horas actuales.
Los investigadores respaldan sus conclusiones en diversos documentos de la época. Entre ellos destaca un supuesto informe redactado por Poncio Pilato y dirigido al emperador Tiberio, cumpliendo con la obligación de los procuradores romanos de notificar cualquier acontecimiento inusual en sus territorios.
El texto atribuido al procurador romano describe cómo el sol se oscureció y salieron las estrellas en pleno día. Además, el documento detalla que, al anochecer, «una luna de un rojo sangre salió por encima de Jerusalén, bañando el lugar de la ejecución, en la colina del Gólgota, con una siniestra luz crepuscular».
Esta descripción coincide con el relato del libro de los Hechos de los Apóstoles, que señala que el día de la crucifixión la luna fue vista de color rojo y la tierra tembló, provocando que el velo del templo se rasgara y los sepulcros se abrieran.
El efecto visual descrito en los textos antiguos tiene una explicación científica rigurosa. El hecho de que la parte oculta de la luna despida una luz rojiza durante un eclipse ocurre frecuentemente cuando el satélite se encuentra cerca del horizonte.
Los expertos señalan que este espectáculo inusitado en el cielo nocturno, similar a una aurora boreal por sus colores cambiantes, tuvo que causar una profunda impresión entre los habitantes de Jerusalén que presenciaron la crucifixión.
Aunque este año no se ha registrado un eclipse parcial en estas fechas, el pasado 3 de marzo tuvo lugar un eclipse total de luna. Los aficionados a la astronomía tendrán una nueva oportunidad de observar un fenómeno similar el próximo 12 de agosto, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan.
En cuanto a la actividad sísmica, la jornada previa a este aniversario ha estado marcada por dos terremotos internacionales. Ayer se registró un seísmo en Indonesia de 7,4 grados de magnitud, que dejó una víctima mortal, y otro en California de 4,6 grados que afectó a numerosos edificios.
La coincidencia de estos fenómenos naturales en fechas próximas a la Semana Santa sigue despertando el interés de la comunidad científica, en una época del año que tradicionalmente también se asocia con la inestabilidad meteorológica en gran parte del país, a excepción de jornadas puntuales como el Domingo de Resurrección.