La capital soriana fue, ayer, el escenario elegido para una jornada de divulgación astronómica gratuita que sirvió de antesala al esperado eclipse del próximo mes de agosto. Decenas de curiosos se acercaron aln telescopio que recorrió distintos puntos del centro urbano para observar el Sol y Júpiter.
El divulgador soriano Jaime Fernández de Sosa organizó ayer una completa actividad a pie de calle con el objetivo de acercar la astronomía a los viandantes. Esta iniciativa se plantea como el primer aperitivo ante la inminente 'fiebre del eclipse' que vivirá la provincia el próximo 12 de agosto.
Con una dilatada trayectoria en la difusión cultural, Fernández de Sosa es conocido por ser el creador de la web Castillos de Soria, un portal fundado en 1998 que todavía se mantiene activo. En esta ocasión, su pasión por la ciencia le ha llevado a instalar sus equipos ópticos en pleno corazón de la ciudad.
La jornada dominical ofreció a los transeúntes la oportunidad única de observar el cielo de forma segura y guiada. El evento se adaptó al ritmo de la capital, esquivando las procesiones matinales y los eventos culturales programados durante el fin de semana.
El programa comenzó por la mañana con la instalación de un telescopio solar en el céntrico parque de La Alameda. El organizador ubicó el equipo en las inmediaciones de La Rosaleda, buscando el equilibrio perfecto entre la afluencia de público y las zonas de sombra para combatir el calor primaveral.
Posteriormente, la actividad se trasladó al centro de la ciudad. Una vez finalizadas las procesiones, el punto de observación se reubicó en la plaza Mariano Granados. El emplazamiento exacto tuvo que adaptarse sobre la marcha debido a la actuación musical de Soleá Morente prevista en esa misma zona.
La divulgación continuó durante la tarde en el mismo céntrico enclave. Hasta el ocaso, los sorianos pudieron seguir contemplando los detalles de la estrella de nuestro sistema planetario a través del filtro solar especializado.
El broche final llegó con la caída de la noche. A partir de las 21.00 horas, Fernández de Sosa montó el telescopio nocturno para la observación planetaria. En esta ocasión, los asistentes pudieron disfrutar de la visión de Júpiter y no la de la luna, ya que su salida se produjo de madrugada y los edificios impidieron ver su visualización temprana.