El alcalde de Soria señala que “no se trata de un club más”, sino de un “símbolo de la ciudad” y reclama “recuperar la grandeza”. Pide a los aficionados que reconozcan a quienes “están perdiendo de su dinero” y a los directivos que sean conscientes que “juegan con los sentimientos de un pueblo”.
Tras casi dos décadas como alcalde de Soria, Carlos Martínez, describe, en su última entrevista con Soria Noticias al Club Deportivo Numancia, junto a las Fiestas de San Juan, como “dos emociones que el pueblo siente como muy propias” lo que los convierte “seguramente en dos de los temas más complicados de gestionar”.
El todavía alcalde lamenta como “la pandemia, además, se nos llevó al Numancia”. Recuerda aquel año 2020 como un ‘año horribilis’ para la ciudad, donde a la elevada mortalidad se sumaron la suspensión de las Fiestas de San Juan y el descenso del club rojillo. “Aquello nos hizo un daño moral salvaje y nos sumió a todos en una depresión colectiva”, reconoce.
Aunque también recuerda que la historia del club soriano está llena de “altibajos importantes”, sí lo pone a la altura de uno de los grandes símbolos de la ciudad. “Era uno de esos actores que nos insuflaba optimismo y grandeza como ciudad” por lo que está convencido de que “hay que intentar recuperarlo”, también con el “respaldo importante” de las administraciones.
“Tenemos que ser conscientes de que el fútbol profesional va a de emociones, pero también de números”, señala y avisa que no se puede competir permanentemente con una empresa en déficit estructural. Por ello, destaca, su equipo de gobierno se ha negado a tratarlo como un club deportivo más y prefiere hacerlo como un símbolo de la ciudad.
Carlos Martínez hace lo que parece ser un llamamiento a la unidad, aunque entiende los nervios que cunden tanto entre la afición como en los jugadores. Señala que él no ve en Patricio y Molinero “otro afán que no sea el de poner (el dinero)” y recuerda que esta situación está costando dinero a quienes compraron el club y a quienes estás costeando los déficits en la cuenta de los resultados. “Están poniendo dinero y también sentimiento”, reconoce y, “desde luego, no quieren hundirlo”.
Pero la “pedagogía” también debe ir en ambos sentidos para “buscar un punto de equilibrio”. Y es que el todavía alcalde señala que “hay que entender las demandas de la sociedad”, las demandas de “una emoción que va más allá de los fríos números de una empresa” porque en este caso se juega “con los sentimientos de un pueblo”.
Todo ello, claro está, “pendiente de que la maldita pelotita quiera entrar”, concluye.