ESPAñA
Actualizado 10/04/2026 20:29:17
Sergio García

El vicepresidente del Banco Central Europeo participa en Soria en un encuentro con empresarios organizado por la Cámara de Comercio. Rebaja la preocupación que la guerra de Irán pueda tener sobre la economía global si no se alarga demasiado, defiende el euro digital y alerta de la exposición del sistema a los ‘no bancos’.


“El mundo ha cambiado y Europa debe despertar”. Con esa premisa Luís de Guindos ha analizado la situación de la economía y la geopolítica mundial en un encuentro organizado por la Cámara de Comercio de Soria en el Parador Antonio Machado. Para el que fuera ministro de economía y hombre fuerte en los gobiernos de Rajoy y Aznar, el viejo continente debe “despertar” reducir drásticamente su dependencia estratégica en materias como la energía o la tecnología.

Junto a ellos, el principal caballo de batalla que en la situación internacional es la defensa, donde Europa ya no puede fiarse de Estados Unidos ni tiene garantizada su defensa. De Guindos ha señalado que países como España deben subir su inversión tal y como tienen comprometidos del 2 al 3,5 % y que toda Europa en su conjunto debe coordinarse mejor en esta materia.

En sus últimos meses como vicepresidente de la máxima institución monetaria de la Euro Zona, De Guindos ha querido compartir sus reflexiones en Soria y responder a las preguntas de los empresarios sorianos que le han preguntado por materias tan diversas como la energía, la inflación o la agricultura. Alberto Santamaría, presidente de la Cámara de Comercio de Soria ha agradecido sinceramente la visita y ha recordado que “trabajar desde lo pequeño (en relación a Soria) supone hacerlo sin margen de error” pero que eso también crea empresas, personas y sociedades “con mayor capacidad de adaptación a los retos estructurales”.

Tranquilidad macroeconómica

La situación económica actual, según ha explicado, se encuentra profundamente marcada por la guerra. Sin embargo, ha querido recordar el escenario previo al conflicto para contextualizar el cambio de paradigma. "El comportamiento económico de Europa era bueno, es decir, era mejor de lo que se preveía", ha señalado de Guindos, destacando que el crecimiento se situaba en torno al 1,5 % y la inflación se había acercado al objetivo del 2 %.

"Había habido una variación desde lo que era la demanda externa hacia la demanda interna, es decir, hacia el consumo de la inversión como principales motores de crecimiento económico", ha detallado, añadiendo que el sector servicios estaba jugando un papel más importante que el de los bienes.

El estallido de la guerra en Irán tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel ha generado un entorno de enorme incertidumbre. La intensidad del impacto económico dependerá de la duración y extensión del conflicto. Ante esta situación, el Banco Central Europeo ha establecido dos escenarios alternativos, uno adverso y otro severo, basados en la intensidad del efecto negativo derivado de la guerra.

Uno de los principales focos de preocupación ha sido el incremento de los precios de la energía, especialmente el gas, que ha repercutido directamente en la inflación. En este sentido, el vicepresidente del BCE ha advertido sobre el riesgo de una espiral inflacionista si los agentes económicos modifican sus comportamientos, aunque ha matizado que las expectativas de inflación "están relativamente contenidas y, como decimos nosotros, están relativamente ancladas en torno a nuestra definición de estabilidad".

La estrategia de la institución monetaria se basará en analizar la situación reunión a reunión, a medida que se disponga de más información sobre la evolución del conflicto. Simultáneamente a las decisiones sobre los tipos de interés, ha explicado que la política monetaria se caracteriza ahora por una reducción del balance. Tras las compras masivas realizadas durante la pandemia, la institución ha optado por no reinvertir los bonos que van venciendo.

Vulnerabilidades financieras y el reto fiscal

Durante su exposición en el foro de la Cámara de Comercio de Soria, de Guindos ha identificado tres elementos potenciales de vulnerabilidad financiera en el entorno actual. El primero se refiere a las valoraciones de los mercados, que habían descontado un escenario muy positivo antes del conflicto. El estallido de la guerra produjo un ajuste que se concretó en una apreciación del dólar y una corrección de las bolsas, más intensa en Europa que en Estados Unidos. No obstante, ha valorado positivamente que la evolución fue ordenada y no se produjeron tensiones de liquidez.

El segundo elemento es la deuda soberana, con una media europea en torno al 90 % del PIB. A pesar de los retos, ha querido poner en valor que la situación media europea es mejor que la de Estados Unidos, país que tiene un déficit público del doble y un nivel de deuda superior a la media europea.

En el ámbito fiscal, ha destacado un desafío fundamental derivado del nuevo entorno geopolítico: el incremento del gasto en defensa. "Hay que pasar del 2% del producto interno bruto al 3,5% derivado del entorno geopolítico en el cual nos encontramos", ha afirmado. Además, ha insistido en que este esfuerzo debe realizarse de forma coordinada entre los países miembros, ya que "no puede ser que cada país tome sus decisiones de una forma individualizada".

El tercer riesgo identificado corresponde al sector de los no bancos, prestando especial atención al crédito privado y a los fondos de inversión. Estos fondos, que compiten con la banca tradicional pero también se financian de ella, han invertido fuertemente en tecnología e inteligencia artificial en Estados Unidos. El riesgo radica en que, ante problemas de liquidez, algunos de estos fondos han limitado los reembolsos a sus clientes.

Un mundo bajo la ley del más fuerte

Más allá de la política monetaria, el vicepresidente del BCE ha reflexionado sobre el papel de Europa en el nuevo orden mundial. Ha advertido que las relaciones internacionales han pasado de basarse en reglas a un escenario donde prima el poder del más fuerte.

En este contexto, ha subrayado la necesidad de que Europa sea más autónoma, no solo en defensa, sino también en el ámbito tecnológico. Ha puesto como ejemplo la dependencia de empresas estadounidenses en sectores clave como el almacenamiento en la nube y la inteligencia artificial. "Europa siempre ha sido, de alguna forma, la fuente de la ciencia, de las matemáticas, del avance tecnológico en el mundo. Tenemos las mejores universidades del mundo y, sin embargo, en el avance tecnológico nos quedamos", ha lamentado.

Para concluir su intervención, Luis de Guindos ha lanzado una advertencia clara sobre el futuro del proyecto europeo. Ha asegurado que, si el proceso de integración no se acelera en ámbitos como el mercado de capitales y la unión bancaria, y si se mantiene una situación de fragmentación basada en intereses nacionales, el continente se enfrentará a serias dificultades para mantener su competitividad global.

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