La asociación soriana se ha reunido en la Alameda de Cervantes en la víspera del Día Mundial de la enfermedad para reclamar mayor empatía social y apoyo institucional. Los afectados piden adaptar los entornos laborales y garantizar el acceso a los servicios públicos frente a la discriminación.
El parterre de los tulipanes de la Alameda de Cervantes ha sido el escenario elegido este viernes para dar voz a los pacientes y familiares afectados por el Parkinson. Con motivo del Día Mundial del Parkinson, que se conmemora mañana 11 de abril, la asociación provincial ha procedido a la lectura de un manifiesto centrado en la dignidad y los derechos del colectivo.
Durante el acto, los portavoces han recordado la complejidad de la patología y sus múltiples caras. "El párkinson se manifiesta de muchas maneras, como temblor, bloqueos en la marcha, ansiedad y síntomas que pasan desapercibidos en medio del ritmo acelerado en el que vivimos", han señalado los representantes de la asociación para visibilizar una realidad que condiciona severamente su día a día.
Bajo la premisa "No soy párkinson, soy...", seguida del nombre de pila de cada interviniente, los asistentes han querido poner en valor su identidad por encima de la enfermedad. El colectivo ha advertido sobre las consecuencias de la ignorancia social asegurando que "el desconocimiento nos lleva a prejuicios y el prejuicio a discriminación".
El documento leído esta mañana hace un llamamiento directo a las administraciones para establecer un apoyo real y continuado. "Exigimos un compromiso más allá de un solo día y acciones concretas", han reclamado desde la asociación Parkinson Soria, instando a la sociedad a acompañar y preguntar antes de juzgar. Para lograr esta integración, el colectivo considera fundamental garantizar el acceso equitativo a todos los servicios públicos. Asimismo, han incidido en la necesidad de formar a los trabajadores de diferentes ámbitos para que sepan reconocer la enfermedad y actuar en consecuencia ante las necesidades de los pacientes.
En el ámbito profesional, la asociación ha pedido un compromiso firme en el entorno de trabajo para no excluir a los afectados. El objetivo es fomentar la inclusión laboral, adaptando los puestos y valorando las capacidades de los empleados sin que el diagnóstico suponga una barrera.
Uno de los momentos más reivindicativos de la lectura ha abordado el trato humano que reciben los pacientes en los espacios públicos. Desde la asociación han pedido a la ciudadanía empatía frente a los síntomas visibles. "No dudes de la capacidad por tener temblores", han expresado, exigiendo que cesen las burlas hacia quienes padecen esta sintomatología.
"Cuando el diagnóstico pesa más que la calidad humana está mal", subraya el texto del manifiesto. Por este motivo, el colectivo soriano invita a la población a construir un entorno más amable y comprensivo donde nadie sea juzgado por su condición médica.
La jornada en el centro de Soria busca, en definitiva, derribar las barreras invisibles que todavía hoy aíslan a quienes conviven con esta enfermedad, recordando que detrás de cada síntoma hay una historia y una persona que merece respeto.