El impacto de los expedientes de regulación de empleo en Soria se mantiene contenido en términos globales, pero revela una fuerte concentración en la Industria, donde más de uno de cada diez trabajadores se vio afectado en 2025. Cámara de Comercio y FOES coinciden en que el fenómeno responde a factores estructurales y a un contexto internacional adverso, y reclaman una respuesta coordinada para reforzar la competitividad del tejido productivo.
La regulación de empleo en Soria tiene un protagonista claro: la industria. Los datos de los últimos cinco años confirman una concentración creciente de los expedientes en este sector, con un repunte especialmente acusado en 2025 que consolida una tendencia de fondo.
Ese año, un total de 1.002 trabajadores se vieron afectados por algún tipo de expediente de regulación de empleo en la provincia. En términos agregados, la cifra representa un 2,4% del total de ocupados —41.500 al cierre del ejercicio—, lo que sitúa el impacto en niveles moderados dentro del conjunto del mercado laboral soriano.
Sin embargo, el análisis sectorial dibuja una realidad muy distinta. De esos 1.002 trabajadores, 943 pertenecían a la industria, lo que eleva el peso del sector hasta el 94,1% del total. Si se compara con el volumen de empleo industrial —8.700 trabajadores—, la incidencia alcanza al 10,8%. En la práctica, más de uno de cada diez empleados industriales estuvo afectado por algún expediente.
La evolución de los últimos años refuerza este patrón. En 2021, siete de cada diez trabajadores en regulación de empleo (el 70,3%) pertenecían al sector. En 2022 ya eran más de ocho de cada diez (85,1 %). En 2023, prácticamente todos: el 93,7 %. Solo en 2024 se produjo una anomalía, con una caída hasta el 52,5 %, antes de recuperar en 2025 niveles cercanos al máximo de la serie.
El resultado es un doble diagnóstico: el impacto global de la regulación de empleo en Soria es limitado, pero se consolida como un mecanismo de ajuste intensivo en la Industria, donde las empresas recurren con mayor frecuencia a despidos colectivos y, sobre todo, a suspensiones de contrato vinculadas a causas productivas. Es el sector más expuesto a los ciclos de actividad.
En este contexto, los principales agentes empresariales coinciden en que el incremento de los ERTE no responde a situaciones aisladas. Desde la Cámara de Comercio, su presidente, Alberto Santamaría, lo confirma. "No son casos aislados ni responden únicamente a problemas de gestión interna, sino que reflejan tendencias sectoriales más amplias”, asegura, y cita, entre otras, "la transición de la automoción, la presión internacional sobre la industria manufacturera o la reconfiguración del sector energético".
La directora general de FOES, Mª Ángeles Fernández, subraya, por su parte, que los procesos en empresas relevantes de la provincia “responden a realidades muy diferentes”, aunque reconoce que su coincidencia en el tiempo “genera un escenario de especial preocupación” por su impacto en el empleo y en la actividad económica.
En opinión de la Federación de Organizaciones Empresariales, procesos como los que viven en la actualidad Siemens Gamesa, Ondara, Losán o Huf España responden a causas diferentes. "En algunos casos se trata de procesos de reestructuración sectorial a escala internacional; en otros, de la evolución de proyectos empresariales en sectores emergentes y altamente regulados; también existen situaciones vinculadas a dificultades económicas y productivas sostenidas en el tiempo, o a decisiones estratégicas globales sobre la asignación de carga de trabajo", explica.
Ambas organizaciones sitúan el origen de estas tensiones en un entorno global cada vez más exigente. Mientras la Cámara apunta a “la incertidumbre geopolítica, el encarecimiento de la energía y de las materias primas, así como las disrupciones en las cadenas de suministro” como factores que presionan los costes y los márgenes empresariales, FOES añade que la competitividad depende de un conjunto amplio de variables —costes laborales, productividad, innovación o estabilidad productiva— en sectores altamente exigentes.
A este escenario se suman las debilidades estructurales del territorio. La despoblación, las carencias en infraestructuras, los problemas de conectividad o la dificultad para atraer talento condicionan la actividad empresarial.
Santamaría advierte de que estos déficits “configuran un entorno en el que a las empresas les resulta más difícil mantener niveles estables de producción”, mientras Fernández señala que estos factores “inciden directamente en la competitividad de las empresas y en su capacidad para atraer y mantener actividad productiva”.
Pese a ello, tanto Cámara como FOES coinciden en considerar los ERTE como una herramienta coyuntural. Para la Cámara permiten “amortiguar ese impacto sin destruir empleo de forma definitiva”, mientras que FOES los define como “una herramienta legítima dentro de situaciones empresariales complejas”, siempre que se orienten a garantizar la continuidad de la actividad y el empleo.
Ambas entidades reclaman una respuesta coordinada de las administraciones. La Cámara pone el acento en la mejora de infraestructuras, la planificación energética, el apoyo a la inversión y las políticas activas de empleo como "elementos clave para evitar que esta situación coyuntural se convierta en estructural".
FOES, por su parte, insiste en medidas concretas como “el refuerzo de las ayudas de funcionamiento en su máxima intensidad”, además de otros instrumentos que reduzcan costes estructurales y favorezcan la competitividad, destacando la necesidad de la "implicación coordinada del conjunto de las administraciones públicas, tanto a nivel autonómico como estatal y europeo, así como la colaboración con las entidades locales, con el objetivo de generar un entorno favorable al desarrollo empresarial".
A medio plazo, las propuestas pasarían por reforzar la resiliencia del tejido industrial. La Cámara apuesta por la diversificación, la digitalización y la mejora en la captación de talento, mientras FOES defiende “una visión compartida” entre empresas, trabajadores y administraciones que garantice la sostenibilidad de los proyectos industriales.
El análisis conjunto apunta a una conclusión clara: Soria mantiene una relativa estabilidad en el empleo en términos globales, pero sufre una alta exposición de su industria a los procesos de ajuste.
El reto pasa ahora por evitar que esta dinámica coyuntural se consolide como un problema estructural para la economía y el mercado laboral provincial porque, como apuntan desde FOES, "el impacto de estos procesos no se limita al empleo directo. Sus efectos se extienden al conjunto del tejido económico y a la propia sociedad soriana, afectando a empresas auxiliares, proveedores, servicios, comercio y, en general, a la actividad y la vida en las zonas donde se ubican estos centros de trabajo".