PROVINCIA
Actualizado 20/04/2026 09:52:25

La asociación realiza un viaje de familiarización a esta denominación para conocer de primera mano el trabajo de sus vitivinicultores. Ocho bodegas sorianas han intercambiado experiencias sobre bajos rendimientos, terroir y adaptación a la sequía.

Durante la pasada semana, miembros de la asociación Viñas Viejas de Soria oficiaban un fam trip por la Denominación de Origen Priorat, para descubrir el trabajo que están realizando en esta región vinícola y aprender sobre sus viñedos y bodegas, intercambiando opiniones, consejos y problemáticas. El viaje permite también estrechar lazos no solo entre miembros de la propia asociación, sino también entre otros bodegueros, enólogos y vitivinicultores que les descubren nexos en común y peculiaridades de cada terroir.

El grupo centró su base en Gratallops, para desde allí conocer bodegas como Nin Ortiz, Scala Dei, Ester Nins y las instalaciones de la bodega de Álvaro Palacios en la localidad catalana.

Los ocho miembros de la expedición soriana de las bodegas Antídoto, Galia de Soria, Taruguín, Dominio de Atauta, Cuarto Lagar, Pagos de Saro Niño y Dominio de Es iniciaron su inmersión en Falset, para conocer la propuesta de la bodega Nin Ortiz, que trabajan sus viñedos en unas microparcelas sobre suelo de pizarra que, como destacó el presidente de la asociación Viñas Viejas de Soria, Bertrand Sourdais, han sido capaces de mutar una Cariñena que pasó de tinta a blanca, recuperando así una variedad que en la mitad del siglo pasado fue muy productiva y que muestra una peculiaridad sorprendente. Además, en esta bodega también pudieron catar unos vinos “muy finos y elegantes, delicados, que no pesan nada y con gran equilibrio”, como matizó Sourdais, que, al igual que a sus compañeros de viaje, le sorprendió y maravilló “una acidez que no se da aquí”, elogiando el trabajo que han realizado para construir una nueva bodega, después de llevar años trabajando en unas instalaciones muy pequeñas, en las que lograban transformar 40.000 kilos de uva. Para los bodegueros de la Ribera del Duero soriana otro de los puntos sobre lo que incidieron fue el bajo rendimiento de estos viñedos catalanes que rondan los 2.000 kilos por hectárea, “son producciones muy limitadas”, añade Sourdeis, quien explicó que también observaron el problema que están teniendo con la sequía y que les permitió aprender para traer a Soria.

En la misma jornada aprovecharon la tarde para visitar Scala Dei, la bodega más antigua de todo el Priorat, fue se remonta al siglo XV. Un contraste de negocio, puesto que en esta bodega cuentan con más volumen, fruto de sus 70 hectáreas que la sitúa también como una de las más grandes de la DO. En esta caso, la principal diferencia radica en que el viñedo se asienta sobre la cordillera calcárea del Montsant, que permite obtener un tipo de vino “bastante distintos” frente a las garnachas que crecen en pizarra. Eso hace también que sus vinos sean más técnicos, como comprobaron en la cata de blanco, rosado y un tinto que ofrece matices diversos precisamente por el terroir.

Aunque la última jornada de este viaje estaba destinada a visitar los viñedos y bodega de Álvaro Palacios, los bodegueros de Viñas Viejas de Soria no dudaron en cerrar su primer día con “un momento solemne” como definen a su visión de la viña La ermita, en una montaña que domina gran parte del paisaje del Priorat y cuyos árboles rompen la continuidad de un viñedo que se extiende a una gran pendiente sobre siete hectáreas, a través de terrazas sucesivas coronadas por un templo que da nombre al terreno y que tiene un encanto y magia que se traslada también a cada copa.

Para cerrar el viaje, visitaron el resto de viñas donde produce Álvaro Palacios y en las que pudieron observar el trabajo ecológico de bajos rendimientos que supuso un aprendizaje para los sorianos. Porque además de los suelos, otra de las peculiaridades que han observado en este fam trip ha sido la dura selección que realizan de cada cepa en la propia viña, algo que se debe a la sensibilidad de la garnacha, pero también a un método de trabajo que apuesta por la perfección, “uva a uva” y que, al igual que Soria supone bajos rendimientos y se debe trabajar a mano por la inclinación de las parcelas y las cepas viejas, lo que implica unos precios más elevados.

Para cerrar la visita disfrutaron de la cata en la bodega, en un recorrido por los vinos de la añada 2024 que elaboran en esta bodega y que culminó con “el gran vino de La Ermita”. Ahí se produjo uno de esos momentos para el recuerdo porque las caras del grupo cambiaron al llevarse a la boca este vino “una especie de iluminación, ha sido increíble”, destacó el presidente de Viñas Viejas de Soria quien reconoció que se realizó una cata totalmente en silencio, disfrutando del placer de cada sensación “indescriptible” de probar estas propuestas.

Al igual que ocurrió el pasado año con su viaje a El Bierzo, esta experiencia permite no solo estrechar lazos entre las bodegas soriana participantes, sino también aprender, conocer y admirar el trabajo de otros compañeros en otra región vitivinícola que permite ampliar horizontes y poner en perspectiva el trabajo diario.

Viñas Viejas de Soria cuenta ya con 20 bodegas asociadas, demostrando la buena salud de la que goza el viñedo soriano, que apuesta por cepas centenarias que imprimen carácter y personalidad a unos vinos producidos por pequeñas bodegas.

Etiquetas

Leer comentarios
  1. >SoriaNoticias
  2. >Provincia
  3. >Ocho bodegas de Viñas Viejas de Soria exploran los secretos vitivinícolas de la DO Priorat