CASTILLA Y LEóN
Actualizado 22/04/2026 13:48:04
Esther Guerrero

Los rodajes audiovisuales se afianzan como generadores de actividad económica en Castilla y Léon, con un importante efecto tractor sobre el turismo. La Junta busca consolidar esta tendencia mediante el impulso de nuevas producciones y el refuerzo de los mecanismos de apoyo al sector.

El impacto de los rodajes audiovisuales en Castilla y León trasciende lo cultural para consolidarse como un motor económico y turístico de primer orden. Así lo ha defendido hoy el consejero portavoz de la Junta, quien ha destacado hoy a Soria Noticias la capacidad del cine, las series y los programas de televisión para despertar el interés del público por los lugares que aparecen en pantalla. No se trata solo de visibilidad: muchas personas terminan visitando esos espacios, convertidos ya en destinos reconocibles gracias a la ficción.

Ese efecto tiene reflejo en los datos. El impacto directo de los rodajes se situó el pasado año en torno a los 4,7 millones de euros en el conjunto de la Comunidad, una cifra que se enmarca en una tendencia claramente al alza, en palabras del consejero. Solo en 2024 se registraron 339 rodajes —entre películas, series, anuncios y programas—, lo que supone un incremento del 28% respecto al año anterior.

La explicación se encuentra, en buena medida, en la propia naturaleza del territorio en opinión del portavoz de la Junta. La Comunidad ofrece una amplia diversidad de escenarios, desde entornos urbanos hasta paisajes rurales, capaces de adaptarse a distintas épocas y narrativas.

A ello se suma, ha explicado, el trabajo institucional de la Film Comission para facilitar la llegada de producciones. A través de este servicio específico impulsado por la Junta, se promociona Castilla y León como destino de rodajes y se presta apoyo a empresas y profesionales, ofreciendo información, coordinación y acompañamiento durante todo el proceso. El objetivo es doble: atraer proyectos y fortalecer el tejido audiovisual local, favoreciendo además la colaboración y el intercambio de conocimiento entre los distintos agentes del sector.

Esta estrategia se apoya también, ha destacado Carriedo, en la implicación de los ayuntamientos, con los que se trabaja para agilizar permisos y extender las oportunidades a todo el territorio. Aunque los rodajes pueden generar molestias puntuales —cortes de calles, restricciones de tráfico o adaptaciones del mobiliario urbano—, la percepción general es positiva, al entenderse los beneficios económicos y promocionales que conllevan.

En realidad, Castilla y León no parte de cero. Su relación con el cine viene de lejos y forma parte de su identidad. En Soria, todavía se recuerda el rodaje de Doctor Zhivago (1965), que transformó sus paisajes en la Rusia revolucionaria. También El Cid (1961) encontró en el Castillo de Torrelobatón, en Valladolid, uno de sus escenarios más emblemáticos, mientras que El bueno, el feo y el malo (1966) utilizó localizaciones de la provincia de Burgos para construir su particular imaginario del oeste y en Campanadas a medianoche (1965), Orson Welles, encontró enclaves idóneos en Calatañazor y en otros puntos de la Comunidad.

Ese legado histórico conecta hoy con un presente dinámico y en expansión. Castilla y León se reafirma como un gran plató natural, capaz de atraer producciones de distinto formato y alcance, y de convertir esa actividad en una oportunidad real para el desarrollo económico y la proyección turística.

La apuesta institucional es clara en palabras del portavoz del Ejecutivo regional: seguir impulsando los rodajes como una vía para mostrar el territorio al mundo y generar nuevas oportunidades de futuro.

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