La rebelión de los Comuneros de Castilla fue un momento fundamental para la monarquía de la Corona de Castilla. Un símbolo de la lucha por la libertad que se dio mucho antes que la Revolución Francesa.
El 23 de abril es el día de Castilla y León. Muchos pueden pensar, desde el desconocimiento, que eso se debe a que es el día de San Jorge, como ocurre en Aragón, pero la realidad es bien diferente. El motivo de que este día sea fiesta en Castilla y León llega por un hecho histórico trascendental para la Corona de Castilla y la monarquía de Carlos I. El pueblo castellano gritó basta ante su monarca, y se enfrentó a las tropas del Sacro Imperio Romano Germánico en un símbolo de libertad y soberanía poupular, muy anterior a la Revolución Francesa.
Carlos I de España y V de Alemania llegó a la Corona de Castilla en el año 1517. En su llegada, no hablaba castellano y estaba rodeado de consejeros flamencos, copando los puestos más altos de la administración. Los principales motivos que llegaron a los castellanos a levantarse, fueron el dinero y la sensación de abandono. En el primer apartado, el monarca aún no era emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, por lo que necesitaba fondos para postularse como tal, lo que hizo que presionara a las Cortes de Castilla para aprobar nuevos impuestos que sufragaran su candidatura. En cuanto al abandono, los castellanos se sentían como una 'colonia', una fuente de ingresos para los sueños europeos de un monarca ausente.
En el año 1520, Carlos viajó a Alemania para coronarse como emperador del Sacro Imperio, momento que los rebeldes aprovecharon para que su descontento explotara. La primera ciudad en levanterse fue Toledo, liderados por Juan de Padilla. Rápidamente se sumaron Segovia, Salamanca, Burgos y Valladolid, entre otras. En Ávila se creó la Santa Junta por parte de los rebeldes, y se acordó hacer una serie de demandas al rey: que regresara y viviera en Castilla; que los cargos públicos fueran para los castellanos y no para los extranjeros; y que se ejerciera un mayor control de las Cortes sobre los impuestos y el gasto real.
En el levantamiento, los rebeldes eligieron un símbolo, una figura que diera significado a su movimiento, y esa persona fue Juana 'La Loca'. Los comuneros se desplazaron a Tordesillas para visitar a Juana I de Castilla, que era la madre del monarca y estaba recluida en dicha localidad. Su intención era que ella legitimara la causa y liderara el gobierno. Juana recibió y escuchó la propuesta, pero no hay registrado ningún documento oficial firmado por ella en el que desautorizara a su hijo. Esto puso en una posición muy comprometida a los comuneros.
El fin de la rebelión llegó en Villalar. Antes de eso, el grupo de los comuneros empezó a resquebrajarse, ya que la alta nobleza tomó partido al aldo del monarca. Tenían miedo y vieron que la revuelta se convertía en una cuestión antiseñorial, con los campesinos levantándose ante sus señores. En los campos de Villalar, en Valladolid, un día de lluvia, un 23 de abril de 1521, las tropas imperiales aplastaron a los comuneros.
Al día siguiente los líderes del movimiento fueron decapitados, como solía ocurrir en aquellos tiempos cuando había un levantamiento. Estos eran el toledano Juan de Padilla, el segoviano Juan Bravo y el salmantino Francisco Maldonado. La resitencia continúo en Toledo, gracias a la viuda de Padilla, María Pacheco, pero tuvo que exiliarse a Portugal. Los comuneros se convirtieron en un símbolo de libertad y soberanía popular.
Y tuvieron logros. Y muy significativos. Carlos I se castellanizó. Con el objetivo de mantener la estabilidad y dejar de ser percibido como un rey extranjero, tomó diferentes decisiones. Aprendió castellano, esforzándose por dominar la lengua y adoptar las costumbres locales. En un proceso gradual, sustituyó a los consejeros flamencos por nobles y letrados locales, con los castellanos ocupando puestos clave en el gobierno. Tuvo en cuenta que para gobernar su Imperio tenía que residir en Castilla, por lo que pasó mucho tiempo en la península y se casó con Isabel de Portugal, un enlace que agradó a las ciudades castellanas.
Además, para evitar levantamientos y gestionar un imperio en pleno crecimiento con la conquista de América, se profesionalizó el Estado. Se potenció el sistema de Consejos, como el de Castilla, el de Indias o el de Hacienda, órganos que hacían funcionar a la administración de una forma técnica, disminuyendo el poder arbitrario de los validos y favoritos. La burguesía adquirió poder, otorgando más confianza en los letrados que en la antigua aristocracia guerrera para tareas de administración.
En 1522, un año después de la rebelión de los comuneros, demostrando su inteligencia política, promulgó el Pedrón General en Valladolid. Hubo ejecuciones de los líderes radicales, pero la mayoría de los implicados fueron perdonados.
Por ende, el 23 de abril se celebra un día de logros, un día de lucha, un día de reivindicar lo propio de una tierra y de valorar lo que se tiene. Una rebelión que otorgó a la Monarquía Hispánica la posición que se merecía, un reinado en plena expansión que ya era el imperio más grande del mundo entero.