El pasado sábado 18 de abril Atlético de Madrid y Real Sociedad disputaron la final de la Copa del Rey en el estadio de La Cartuja, en Sevilla. Un grupo de aficionados rojiblancos sorianos se desplazaron a la ciudad hispalense para vivir una noche mágica, y uno de ellos realizó el viaje desde Düsseldorf.
Sevilla se convirtió en un hervidero de emoción el pasado fin de semana. La Feria de Abril y la final de la Copa del Rey, en el estadio de La Cartuja, los principales eventos. Esa final que el Atlético de Madrid perdió en la tanda de penaltis ante la Real Sociedad después de que el choque terminara 2-2. Y a los protagonistas de esta historia les tocó sufrir, como buenos rojiblancos.
Un grupo de seis aficionados sorianos viajó para vivir en primera persona la final. Los seguidores, procedentes de las localidades de Casarejos, Molinos de Duero y Soria capital, experimentaron de primera mano el ambiente festivo y los importantes retos organizativos del encuentro.
La expedición soriana planificó este desplazamiento con semanas de antelación para poder acompañar a su equipo. Cinco de los integrantes del grupo bajaron en AVE desde Madrid durante la jornada del viernes previo a la final. Sin embargo, Julio Sánchez, natural de Casarejos, realizó un trayecto logísticamente más complejo. El aficionado voló desde Düsseldorf (Alemania) hasta Málaga, para posteriormente tomar un tren de alta velocidad hasta Sevilla el mismo sábado del partido, con un kilometraje total de casi 2230 kilómetros hasta Sevilla, donde le esperaba su hermano Alfonso y el resto de la expedición.
A pesar de las distancias y de utilizar diferentes medios de transporte, el grupo logró reunirse a tiempo para disfrutar de un evento de enorme magnitud que transformó por completo la fisonomía de la ciudad anfitriona.
El desplazamiento hacia el sur de la península sirvió como un claro anticipo de lo que esperaba en la sede de la final. Según ha relatado Julio Sánchez, sus compañeros ya le transmitieron sus primeras impresiones durante el trayecto en tren del viernes. "En el AVE ya me comentaron que había bastante ambiente, mucha gente", ha explicado el vecino de Casarejos.
Por su parte, el viaje de Sánchez durante el mismo sábado también estuvo marcado por la masiva presencia de seguidores en las estaciones y medios de transporte. "En Málaga ya empezaba a haber ambiente, gente que también iba a la final, gente de la Real y del Atleti, de los dos equipos", ha señalado, haciendo referencia a las distintas aficiones presentes en la región durante ese fin de semana. La llegada a su destino final confirmó las expectativas: "Una vez que llegué yo a Sevilla, desde la estación de Santa Justa, hasta el estadio estaba todo a reventar de gente y bastante buen ambiente", ha añadido.
Los miembros de la expedición, salvo Julio, que estaba desplazándose se Alemania a Sevilla para unierse al grupo.
Uno de los aspectos más destacados y positivos de la jornada fue la absoluta cordialidad entre las diferentes hinchadas. A pesar de la tensión deportiva propia de una final que se ha decidido de forma agónica en la tanda de penaltis, las calles se convirtieron en un ejemplo de deportividad y respeto mutuo.
"La verdad que el ambiente era espectacular, estaba todo petado de gente y bastante mezclada, sin ningún problema. Yo, por lo menos, no vi nada raro ni problemas ni peleas ni nada", ha asegurado Sánchez, valorando muy positivamente este aspecto de la concentración masiva. "Lo bueno de la final ha sido el ambiente, que estaba todo superlleno", ha recalcado.
Sin embargo, la experiencia de los aficionados también estuvo marcada por notables deficiencias logísticas que han dificultado el desarrollo de la jornada. Uno de los primeros inconvenientes que detectaron fue la deficiente gestión de los residuos en las zonas de mayor concentración de público.
"Lo malo, por lo que se ha quejado un poco toda la gente al final, es porque había pocas papeleras, pocos contenedores, o sea, al final todo acababa lleno de basura, porque no había dónde dejar las cosas", ha lamentado el aficionado soriano. No obstante, ha querido destacar el civismo generalizado de los presentes ante esta falta de previsión: "La gente, aun así, se comportaba bastante, porque lo dejaba todo al lado de las papeleras o contenedores que había".
La propia ubicación del recinto deportivo supuso otro importante reto para los asistentes, especialmente dadas las condiciones meteorológicas. "El estadio está lejísimos del centro, de donde estaba todo el mundo concentrado, y es una caminata bastante larga, bajo el sol, con pocos servicios de transporte", ha detallado.
El grupo de sorianos logró acceder a la zona de ocio habilitada para su afición gracias a su previsión, pero la situación se desbordó por completo con el paso de las horas. "Nosotros pudimos entrar a la del Atleti, llegamos pronto y entramos sin problemas, pero luego, al rato aquello se fue de madre", ha relatado Sánchez. Según sus cálculos, las áreas de aficionados superaron ampliamente su aforo máximo permitido tras la llegada de los autobuses de los equipos.
Las altas temperaturas y la falta de infraestructuras adecuadas mermaron drásticamente la comodidad en estas áreas de recreo. "No había baños suficientes, se quedaron sin agua, no había prácticamente sombras, hacía un calor terrible", ha enumerado el aficionado, quien también ha apuntado que "el trato de la policía con la gente tampoco fue muy correcto muchas veces".
La entrada al recinto deportivo tampoco estuvo exenta de demoras y complicaciones. A pesar de acudir con suficiente antelación, los exhaustivos controles de seguridad ralentizaron enormemente el acceso a las gradas. "Estaríamos como 10 minutos o más en la cola de los cacheos para entrar", ha indicado. Una vez en el interior de las instalaciones, los problemas de abastecimiento se volvieron a repetir para desesperación de los asistentes: "Volvieron a tener problema de que se quedaron sin agua y los precios eran bastante desorbitados".
Tras el pitido final y la celebración de la victoria de la Real Sociedad en los penaltis, el regreso a los alojamientos puso a prueba la resistencia física de los aficionados. Las estrictas restricciones de tráfico obligaron a realizar largos desplazamientos a pie de madrugada. "La gente tuvo que caminar un montón de tiempo hasta el centro, porque no dejaban pasar a taxis hasta bastante lejos del estadio, y había que ir caminando, no había transporte público ni nada", ha concluido Sánchez.
A pesar de los evidentes contratiempos organizativos y del sabor amargo por la derrota de su equipo, los seis sorianos han podido ser partícipes de una experiencia deportiva de primer nivel, en la que el buen ambiente y la convivencia pacífica han brillado por encima de las deficiencias logísticas en las calles de la capital andaluza.