PROVINCIA
Actualizado 27/04/2026 20:27:23
Carla Matute

Este 28 de abril se cumple el primer aniversario del colapso energético que dejó a oscuras a toda España. Sin embargo, mientras el país recuperaba la normalidad en horas, varios municipios de Soria vivieron una odisea de casi un día entero.

El 28 de abril de 2025 no fue un lunes cualquiera. Lo que empezó como un posible fallo doméstico de plomos se convirtió rápidamente en una noticia de alcance nacional: un apagón general afectaba a toda la península. Pero en la provincia de Soria, la desconexión fue más allá de lo eléctrico. Municipios como Arcos de Jalón o San Pedro Manrique quedaron sumergidos en un silencio tecnológico que duró, en algunos casos, más de 20 horas.

El alcalde de Arcos, Jesús Ángel Peregrina, recuerda el día del apagón como una prueba de resistencia. El municipio fue uno de los últimos de toda España en recuperar el suministro. "Nos pilló a todo el mundo durmiendo", recuerda el primer edil, señalando que la falta de corriente se prolongó desde la mañana hasta las 7:40 del día siguiente.

La prioridad absoluta fue la residencia de ancianos, donde un centenar de residentes dependían de las máquinas de oxígeno. Ante la dificultad de conectar un generador a todo el sistema del edificio, optaron por una solución de emergencia: "Pusimos el generador y tiramos alargaderas a todas las habitaciones que lo necesitaban", explica Peregrina.

Mientras tanto, en las calles, la vida se adaptaba. Sin datáfonos ni cajas registradoras, el comercio local volvió al "ya me lo pagarás": "Como es un pueblo, todos nos conocemos y no pasa nada", afirma Peregrina, aunque reconoce que las terrazas ese día sirvieron alguna que otra "cerveza medio caliente" bajo la luz de las velas.

San Pedro Manrique: el "triángulo" aislado

En Tierras Altas, la situación fue bastante más complicada. Al apagón eléctrico se sumó la caída total de la telefonía digital, dejando a la comarca en un aislamiento absoluto. Óscar Carrascosa, que se desplazó desde Soria para coordinar la ayuda de la Junta, describe un escenario de incertidumbre total: "Desde Magaña se quedó un triángulo totalmente aislado, para contactar con alguien había que subir al Puerto de Oncala para tener cobertura y volver para abajo".


En San Pedro, la preocupación se centró en el centro de salud. Era vital mantener la cadena de frío de medicamentos y vacunas. Gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento y Protección Civil, se instalaron generadores y estaciones de energía portátiles para que los sanitarios pudieran, al menos, iluminar las urgencias con flexos y acceder a los expedientes médicos.

Mónica García, técnica de la Mancomunidad de Tierras Altas, recuerda la tarde con una mezcla de resignación y asombro. "Estamos acostumbrados a que en San Pedro fallen las comunicaciones, pero esto era distinto", comenta. La normalidad se rompió por completo al caer el sol. Cocinar una cena básica de salchichas y huevos fritos con un camping gas se volvió un reto bajo la insuficiente luz de las velas.

Sin embargo, la oscuridad total regaló una imagen que Mónica no olvida: "A las doce y media, desesperados, salimos a ver las estrellas. Era impresionante verlas sin contaminación lumínica de ninguna clase". Poco después de ese momento de contemplación, a las 12:30 de la noche, la luz regresó a San Pedro.

Un año después, el recuerdo del apagón sirve como una advertencia sobre la vulnerabilidad de las zonas rurales. Para Óscar Carrascosa, la lección es clara: "Tenemos un sistema energético débil. Esta situación debe hacernos aprender y tener previstas alternativas para cuando estas situaciones pasen".

En Arcos de Jalón, el regreso de la luz se vivió como un alivio doméstico, marcado por el sonido de los despertadores y el "cling" de los teléfonos móviles recuperando sus notificaciones. Fue el fin de 21 horas de incertidumbre en las que, a falta de fibra óptica y 5G, la red más fiable fue, una vez más, la puerta del vecino.

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