El consejero Suárez-Quiñones visita las renovadas instalaciones del Centro de Sanidad Forestal Calabazanos. El ejecutivo regional ha invertido 400.000 euros en tecnología molecular para combatir plagas en los montes.
El consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones ha visitado las nuevas instalaciones del Centro de Sanidad Forestal Calabazanos, un servicio clave en la estrategia de la Junta de Castilla y León para la protección de los montes y la lucha contra plagas y enfermedades forestales.
Durante la visita, el consejero ha destacado el papel de este centro como un espacio que une el conocimiento, la innovación y el compromiso de la Junta con la salud de nuestros ecosistemas forestales, y ha subrayado su importancia en un contexto de creciente presión fitosanitaria.
El objetivo fundamental del Centro de Sanidad Forestal es garantizar el buen estado sanitario de los montes de Castilla y León, actuando desde la prevención, la detección temprana y la respuesta ante la aparición de plagas y enfermedades, tanto autóctonas como de nueva introducción.
En las instalaciones destacan el laboratorio de entomología y un área de acceso restringido con cinco salas destinadas exclusivamente al desarrollo de los distintos procesos de los análisis moleculares (extracción de ADN, prePCR, carga de ADN, PCR convencional y PCR a tiempo real). A ellas se unen otras dependencias como sala de reuniones, de formación, informática y zonas comunes.
Estas dependencias cuentan con un laboratorio propio que permite llevar a cabo, entre otras técnicas de detección, análisis moleculares en tiempo real, optimizando la capacidad de respuesta ante amenazas emergentes. Además, la mejora y ampliación de estas instalaciones permitirá extender la acreditación ENAC conforme a la norma ISO 17025 a nuevos ensayos analíticos como el que existe ya desde 2023 para la bacteria Xylella fastidiosa.
La Junta ha reforzado en los últimos años los medios humanos y materiales del centro, culminando con su traslado a las actuales instalaciones en el polígono industrial de Palencia con una inversión para la mejora del edificio y equipos de 400.000 €.
El personal vinculado al Centro está formado por un total de 18 personas con dedicación exclusiva a las tareas de laboratorio, de calidad y administración, de campo y de coordinación. Hombres y mujeres titulados en ingeniería de montes, ingeniería técnica forestal, ingeniería química, analistas de laboratorio y otras titulaciones. El centro tiene una estrecha colaboración con la Escuela de Ingenierías Agrarias de Palencia y la Facultad de Ciencias Químicas, ambas de la Universidad de Valladolid. Esta relación, consolidada desde la puesta en marcha del centro en 2003, en el caso de la Escuela de Ingenierías Agrarias y más reciente en el caso de Químicas, ha permitido integrar la investigación científica con la gestión forestal diaria, favoreciendo la transferencia directa de conocimiento al territorio y la formación de profesionales especializados. También promueve la formación de alumnado nacional e internacional.
El trabajo del centro se estructura en tres grandes ámbitos: la prospección, el diagnóstico y el manejo. Técnicos especializados realizan inspecciones en campo, recogen muestras y llevan a cabo análisis en laboratorio, apoyándose también en tecnologías como drones o medios aéreos. Y para ello se emplean redes de seguimiento, como las establecidas para la detección temprana de organismos de cuarentena, como el nematodo de la madera del pino, con miles de puntos de prospección; o la Red de Seguimiento de Daños en los Bosques, que incluye la revisión anual de 260 puntos permanentes por toda la Comunidad, que permite evaluar el estado sanitario de las masas forestales y su evolución en el tiempo.
Entre las principales amenazas abordadas por el centro destacan los organismos de cuarentena, como el nemátodo del pino (Bursaphelenchus xylophilus), un patógeno microscópico que provoca la muerte rápida de los pinos y cuyo impacto puede ser devastador.
El Centro de Sanidad Forestal Calabazanos es referente nacional en la investigación de esta enfermedad, desarrollando trabajos orientados a mejorar su detección temprana mediante técnicas avanzadas de diagnóstico, así como estudios sobre su biología, su relación con insectos vectores y las condiciones que favorecen su expansión. Además, se evalúan medidas de control y se presta apoyo técnico a las actuaciones de erradicación.
Junto a esta amenaza, el centro trabaja intensamente en el manejo de otras plagas que suponen un impacto directo en la economía forestal de Castilla y León. Entre ellas destacan los insectos del género Ips, que pueden causar mortalidades importantes en pinares cuando sus poblaciones se disparan, algo que ocurre con frecuencia si prolifera el material donde reproducirse (árboles afectados por estrés hídrico, incendios, etc). El centro monitoriza sus poblaciones mediante redes de trampeo, estudia su dinámica y desarrolla estrategias de manejo para evitar su propagación a masas sanas.
También se trabaja con la avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus), que reduce la producción de yemas y frutos, agravando la situación de los castañares, ya afectados por enfermedades como la tinta, el chancro, y más recientemente la podredumbre causada por el hongo Gnomoniopsis. En este ámbito, se realizan trabajos de seguimiento, evaluación de daños y desarrollo de estrategias de manejo integrado, como el que aborda el control de la avispilla mediante sueltas del parasitoide Torymus sinensis o el tratamiento del chancro del castaño mediante inoculaciones con cepas hipovirulentas.
Asimismo desde el centro se analiza el impacto de la chinche americana del pino (Leptoglossus occidentalis), que afecta a la producción de piñón y puede comprometer la regeneración natural de los pinares. Los estudios se centran en su expansión, impacto y posibles medidas de control.
El consejero ha subrayado la sanidad forestal como un pilar fundamental para garantizar la biodiversidad, la sostenibilidad de nuestros montes y el desarrollo económico del medio rural, destacando que el Centro de Sanidad Forestal Calabazanos, tras más de dos décadas de funcionamiento, se ha consolidado como un referente nacional.
Con esta visita, la Junta de Castilla y León reafirma su compromiso con la protección del patrimonio natural, la investigación aplicada y la anticipación frente a los retos presentes y futuros en materia forestal.