Soria se ha sumado un año más a la conmemoración del Día Internacional del Trabajador con una manifestación que, bajo el lema "Derechos, no trincheras: democracia, salarios y vivienda", ha recorrido las calles de la capital en un ambiente reivindicativo y festivo.
Bajo el lema 'Derechos, no trincheras: democracia, salarios y vivienda', las calles de Soria han vuelto a ser el escenario de una gran movilización este 1 de mayo, donde los sindicatos UGT y CCOO han denunciado la "asfixia salarial" y la creciente "dificultad de acceso a la vivienda". En una jornada que combina lo festivo con lo reivindicativo, el clamor por la defensa de los servicios públicos y la estabilidad democrática se ha entrelazado con una profunda preocupación por el futuro industrial soriano.
Durante la jornada, los representantes sindicales han insistido en que, pese a los avances, la clase trabajadora soriana enfrenta retos urgentes. "Creemos que hay que dar una solución a muchos problemas que tienen nuestra tierra", ha señalado José Manuel Peña, destacando que la vivienda se ha convertido en uno de los obstáculos principales para los ciudadanos.
En la misma línea, desde CCOO se ha alertado sobre la pérdida de poder adquisitivo: "Hay trabajadores que no llegan a final de mes con los salarios que tienen", apuntaba Ana Enciso, subrayando la necesidad de que la patronal acepte subidas salariales más allá del Salario Mínimo Interprofesional.
La manifestación no ha sido ajena a la realidad de varias empresas de la provincia que atraviesan momentos críticos. Uno de los puntos de fricción actuales se encuentra en Ondara, donde parte de la plantilla técnica ha promovido una huelga. Sin embargo, los sindicatos han mostrado sus reservas sobre la efectividad de esta medida en el contexto actual: "En una empresa donde hay 30 personas que están en un ERTE, nunca se puede hacer una huelga... porque no se está en actividad", explicaba Enciso, aclarando que el objetivo de una huelga es parar la productividad, algo difícil de lograr cuando "gran parte de los trabajadores ya están suspendidos de empleo".
La situación también es crítica en Losan, calificada por los sindicatos como "el cuento de nunca acabar". Tras constantes altibajos y reuniones infructuosas con la dirección, la realidad es que actualmente solo quedan 12 personas en la empresa, dejando un futuro incierto para lo que fue un referente industrial.
Por su parte, la preocupación se ha trasladado también a la comarca de El Burgo de Osma con la situación de Huf España. La empresa, considerada el motor económico de la zona, iniciará el próximo 18 de mayo un ERTE que afectará a 380 personas y que se prolongará hasta octubre. Esta medida llega después de que ya se hayan ejecutado 29 despidos tras la adquisición de la compañía por un grupo portugués. "Esperemos que la persona que ha adquirido la empresa... no deslocalice toda la producción", han manifestado los líderes sindicales, confiando en que este ERTE sirva para garantizar la continuidad de la actividad en la zona.
Más allá de los conflictos laborales, el manifiesto de este 1 de mayo ha incluido una fuerte carga política. Los sindicatos han denunciado lo que consideran una "regresión democrática" y el riesgo de recortes en políticas sociales ante "la presencia de la ultraderecha en las instituciones". Han hecho un llamamiento a recuperar las mesas del diálogo social en Castilla y León, que según denuncian, "se rompieron en el periodo anterior", afectando a la concertación entre políticos, empresarios y sindicatos.
Finalmente, la movilización ha tenido un recuerdo para los conflictos internacionales, lanzando un "grito unánime a favor de la paz" y exigiendo el fin del "genocidio en Gaza" y de las guerras que están costando miles de vidas fuera de nuestras fronteras.