CAPITAL
Actualizado 04/05/2026 20:30:36
Carla Matute

Tras superar una cirugía crítica el pasado 7 de abril para salvar su cadera, Aren Casas Gago está "más motivado y feliz que nunca" por retomar sus clases. Sin embargo, su familia denuncia que la administración educativa no les da respuesta a sus peticiones de apoyo domiciliario.

Soria se ha convertido en un ejemplo de lucha y visibilidad gracias al caso de Aren Casas Gago, el niño de siete años y medio que padece la enfermedad de Perthes. Sin embargo, tras superar una intervención crucial el pasado 7 de abril para tratar la afectación de su cadera y fémur, la familia se enfrenta ahora a una nueva y dolorosa barrera: la burocracia educativa. Lorena Gago, madre del pequeño, ha alzado la voz ante lo que define como una "situación insostenible" que afecta directamente al derecho a la educación de su hijo.

A pesar de la dureza de la cirugía, la actitud de Aren es ejemplar. Según relata su madre, el pequeño está "listo, de hecho más motivado, feliz y con ganas que nunca", subrayando que para él "retomar sus clases es fundamental para que avance hacia su futuro". Sin embargo, ese entusiasmo choca frontalmente con la falta de respuestas institucionales. "Aunque el centro escolar se adaptó a sus necesidades desde el primer momento, el servicio de apoyo educativo domiciliario sigue sin materializarse semanas después de la intervención", lamenta Lorena.

Esta espera está haciendo mella en la confianza del niño. Lorena confiesa con tristeza que Aren "ya ni me pregunta cuándo viene un profe porque le llevo diciendo 'en uno o dos días' semanas". Ante esta falta de docente asignado, la madre es tajante: "El Perthes necesita estructura, y la administración educativa le está dando silencio".

La familia no solo critica la tardanza, sino también la precariedad de la ayuda propuesta. Consideran que la oferta inicial de tan solo una hora diaria de clase es "a todas luces insuficiente" para evitar que el alumno se descuelgue del ritmo de sus compañeros. La reclamación de los padres no busca un trato de favor, sino justicia: "No pedimos un privilegio, sino el cumplimiento de la normativa de atención a la diversidad y compensación educativa".

Mientras Aren permanece en reposo, su familia sigue luchando para que la recuperación sea integral. Con más de 10.400 firmas ya conseguidas para dar visibilidad a la enfermedad, ahora el objetivo es que la administración esté a la altura del esfuerzo del pequeño. "Si ya de por sí la enfermedad es una carrera de fondo, el resto no te quiero ni contar", relata Lorena, decidida a que ningún niño sea invisible para el sistema por una cuestión de salud.

Casos especiales exigen medidas especiales

A grandes rasgos la familia busca que la situación de Aren no sea tratada como una excepción caritativa, sino que sirva para señalar una falla del sistema que debe corregirse para todos los que alguna vez lo necesiten. "La administración debe entender que ante casos especiales se requieren medidas especiales y que la burocracia no puede ser más lenta que la necesidad de un menor", reclama Lorena, quien cree que resulta "ineficaz" aplicar protocolos estándar "cuando no se sabe con certeza cuánto tiempo necesitará mi niño el apoyo de un profesor", ya que la evolución de su recuperación es incierta.

Al final el objetivo final es "evitar que estos alumnos se sientan excluidos" de su entorno educativo. Lorena insiste en que solo hay que mostrar las necesidades reales: Aren está en reposo físico, pero tiene "tantas ganas de aprender" que el sistema no puede permitirse dejarlo atrás. Para la familia es fundamental garantizar que, cuando llegue el momento de volver a clase, el pequeño no se encuentre con un abismo académico respecto a sus compañeros por culpa de una gestión interna ineficaz.

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