El C.D. Numancia ganó ayer ante el Marino de Luanco gracias a un tanto tempranero de Juancho a los segundos de empezar el partido. Su rival en la primera ronda del play off será el Poblense.
El fútbol no siempre entiende de brillantez, sino de efectividad. El encuentro disputado ayer en Los Pajaritos es el ejemplo perfecto de esta máxima. El equipo dirigido por Ángel Rodríguez logró certificar su presencia en la fase de promoción a Primera RFEF tras superar por la mínima al Marino de Luanco, en una tarde donde el juego no deslumbró pero el resultado justificó el fin. Ante los 5.041 espectadores que poblaron las gradas, el conjunto soriano demostró que a veces basta con un chispazo para asegurar el objetivo. No fue, ni mucho menos, la mejor actuación del curso, pero sí una de las más valiosas por el contexto y la presión acumulada tras una fase regular exigente.
Tal y como había señalado el técnico local en la previa, tras una temporada de llenar la mochila de palos, llegaba el momento de las bendiciones. El Numancia hizo gala de un pragmatismo absoluto. Con muy poco fútbol, consiguió muchísimo premio ante un rival correoso que obligó a mantener la concentración hasta el pitido final.
El guion del partido saltó por los aires nada más salir de los vestuarios. Apenas habían transcurrido unos segundos del primer minuto de juego cuando Juancho aprovechó un rechace dentro del área para empujar el balón al fondo de la red. Este gol tempranero valió una clasificación y convirtió el encuentro en una prueba de resistencia donde las ocasiones llegaron con cuentagotas, pero fueron suficientes para mantener la tensión competitiva.
El cuadro asturiano intentó reaccionar rápidamente en el minuto tres con un disparo de Marti que rozó la escuadra, lo que supuso el mayor susto para la zaga local liderada por un sólido Carlos. Los sorianos supieron contener las acometidas y, en el minuto 27, el conjunto rojillo dispuso de una doble ocasión clarísima para ampliar la renta. El guardameta visitante Nel repelió un buen disparo de Jony, y en el rechace posterior, un defensa sacó bajo palos el remate de Peña cuando la grada ya celebraba el segundo tanto.
Ya en la segunda mitad, el juego se volvió más trabado. En el minuto 80, Buyla tuvo en sus botas la sentencia definitiva tras recibir un excelente pase en la frontal del área, pero su disparo se marchó desviado por escasos centímetros. En los instantes finales, el portero asturiano volvió a lucirse con una gran intervención a tiro de Jony, manteniendo la incertidumbre hasta la conclusión del choque.
Con los deberes hechos y la cuarta plaza asegurada de forma definitiva, la mirada del numantinismo ya está puesta en el futuro inmediato. El sorteo ha deparado que el Poblense sea el rival a batir en la primera eliminatoria de la fase de ascenso. Sobre el papel, el conjunto balear representa la mejor opción posible en cuanto a nivel futbolístico, evitando a los rivales más temibles que aguardaban en el bombo. El equipo soriano partirá con ciertas garantías deportivas si logra recuperar su mejor versión sobre el césped en los próximos días.
Sin embargo, el peaje a pagar será puramente logístico. La eliminatoria exigirá un viaje a Mallorca, un desplazamiento que obligará al club a planificar la semana con sumo cuidado para evitar el desgaste físico de la plantilla. El Numancia ya conoce su camino; ahora solo falta que el pragmatismo de ayer se transforme en el billete definitivo hacia el ascenso. La ida será este fin de semana en Los Pajaritos, mientras que la vuelta será en Sa Pobla, la semana que viene.