La Diputación reúne a los principales agentes del sector para definir una estrategia común basada en la calidad y la competitividad. El objetivo pasa por impulsar este hongo y avanzar hacia su reconocimiento definitivo como producto de referencia nacional mediante un sello diferenciador.
La Diputación Provincial ha celebrado durante la mañana de este martes la Mesa de la Trufa, un encuentro de trabajo en el que se ha presentado la hoja de ruta para avanzar en la consecución de la Indicación Geográfica Protegida de la Trufa Negra de Soria. Tal acontecimiento supone uno de los principales objetivos estratégicos para el sector agroalimentario en la provincia, buscando consolidar un espacio de diálogo donde instituciones, productores y entidades trabajen de forma conjunta.
La reunión ha estado presidida por el máximo responsable de la institución provincial, Benito Serrano, junto a los diputados responsables de las áreas de Desarrollo, Turismo y Agricultura. Igualmente, la cita ha contado con la participación de representantes de la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Medinaceli, la Asociación de Truficultores de Soria, Soria Activa, Caja Rural de Soria, CESEFOR, ASOHTUR y ASFOSO, conformando una herramienta de coordinación estable entre todos los actores implicados.
De las conclusiones extraídas durante su presencia en la jornada, el presidente de la Diputación ha destacado "las ganas de colaborar y de unir esfuerzos para asegurar que la trufa negra de Soria sea valorada a nivel nacional". Según ha manifestado Serrano, la obtención de este marchamo de calidad es un proceso exigente que requiere consenso, compromiso y una visión compartida a medio y largo plazo por parte de todo el tejido productivo.
Habida cuenta de que la provincia suma actualmente más de 2.000 hectáreas dedicadas al cultivo de este hongo, el crecimiento en superficie y la profesionalización del sector han hecho necesaria una planificación estratégica. De este modo, el documento de trabajo presentado aborda aspectos clave como la definición de estándares de calidad, la trazabilidad del producto, la estructuración del sector y la creación de una identidad común que refuerce su posicionamiento en los mercados.
Por su parte, la Junta de Castilla y León ha trasladado su respaldo al proceso, destacando su papel en el apoyo a la innovación y la mejora de la competitividad, en línea con las políticas de desarrollo rural. El mensaje compartido por los asistentes ha incidido en la necesidad de fortalecer el sector desde dentro, promoviendo una integración que suponga una ventaja competitiva y una garantía total tanto para los profesionales como para el consumidor final.