El último informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CMNC) confirma que la calidad de las telecomunicaciones en España depende más del tamaño del municipio que de su carácter rural o urbano. Una conclusión especialmente relevante en Soria, donde el 65% —más de un centenar de los 183 existentes— tiene menos de 100 habitantes.
El debate sobre la brecha digital adquiere una dimensión concreta en Soria a la luz del último informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) . El estudio, basado en datos de 2025, introduce un matiz clave: la desigualdad en la calidad de las telecomunicaciones no responde tanto a la división entre campo y ciudad como al número de habitantes. Y en Soria, esa variable resulta decisiva.
La provincia presenta una singularidad extrema dentro del contexto nacional. De sus 183 municipios, más de 100 —el 65%— tienen menos de 100 habitantes. A ello se suma una población muy dispersa a lo largo y ancho de sus 500 localidades y pedanías. Este patrón demográfico sitúa a buena parte del territorio en el tramo donde el informe detecta las mayores carencias de conectividad.
Los datos lo reflejan con claridad. En los municipios más pequeños, la penetración de internet fijo cae hasta el 57% de los hogares, muy lejos de los niveles urbanos. Las velocidades también se resienten: mientras en grandes ciudades rondan los 200 Mbps, en localidades de menos de 100 habitantes pueden descender hasta los 54 Mbps.
En el conjunto del país, el 96,8% de las conexiones urbanas supera los 100 Mb/s, frente al 88,4% en el entorno rural.
Pero el informe va aún más lejos y certifica que estas medias esconden una realidad desfavorable más acusada en los núcleos pequeños, donde aumenta el peso de las líneas lentas y disminuye la presencia de redes de muy alta velocidad. En paralelo, la tecnología disponible también cambia: la fibra pierde peso en favor de soluciones inalámbricas o satelitales, menos eficientes.
Más de la mitad de los municipios rurales españoles carece de 5G Standalone (velocidad superior, casi cero retraso y multiconectividad), una situación que se vive en Soria. De nuevo, el factor determinante es el tamaño: en los municipios más pequeños, la cobertura depende a menudo de un único operador y el despliegue de 5G avanzado es todavía marginal.
Dentro de los hogares, la brecha se percibe también en la wifi. Las conexiones rurales son hasta un 24% más lentas en descarga, en parte por el uso predominante de tecnologías más antiguas. En los pueblos pequeños, el estándar Wifi 4 sigue siendo mayoritario, frente al Wifi 5 y 6 que dominan en las ciudades.
El informe, no obstante, introduce una paradoja. Para los usos más comunes —navegación, vídeo o llamadas— la experiencia de usuario es considerada suficiente en la mayoría del territorio.
La satisfacción general no difiere de forma significativa entre entornos. Las limitaciones, eso sí, se hacen visibles en aplicaciones más exigentes, como los videojuegos en línea, donde la latencia en municipios pequeños puede superar los 70 milisegundos.
Más allá de la velocidad, el acceso también presenta obstáculos. El tiempo necesario para dar de alta una conexión se triplica en los pueblos más pequeños: de una semana en grandes ciudades a más de 20 días en localidades de menos de 100 habitantes. La menor densidad de infraestructuras y la dependencia de tecnologías alternativas explican este retraso.
El caso de Soria ilustra con especial nitidez las conclusiones del informe. En un territorio donde la mayoría de los municipios se sitúa en el escalón demográfico más bajo, la brecha digital no es una excepción, sino una condición estructural.
La conectividad, como otros servicios básicos, queda directamente condicionada por la despoblación y frena ese sueño de captar teletrabajadores ofreciéndoles un entorno de ensueño para ejercer su profesión alejados de las ciudades.
El reto, por tanto, no es solo extender infraestructuras, sino adaptarlas a un mapa demográfico fragmentado. Porque, según constata la CNMC, la igualdad digital no se juega tanto entre lo rural y lo urbano, sino entre los territorios que mantienen masa crítica de población y aquellos que, como buena parte de Soria, han quedado por debajo de ese umbral y fuera de las que ya son las verdaderas autovías y autopistas del siglo XXI.