El despliegue permitirá poner en práctica los conocimientos adquiridos en un escenario real y comprobar sobre el terreno la coordinación internacional en una misión bajo mandato de Naciones Unidas.
Guillermo Marcos Giaquinta se ha convertido en el único soldado soriano dentro del contingente BRILIB XLV que partió ayer hacia el Líbano, en una nueva rotación de las Fuerzas Armadas españolas en el marco de las misiones internacionales de paz.
El acto de despedida se celebró el sábado en Jaca, sede del Regimiento de Cazadores de Montaña Galicia 64, unidad a la que pertenece el militar. La ceremonia estuvo presidida por el general Antonio Ortiz, jefe del Mando de Tropas de Montaña, quien subrayó el sentido estratégico del despliegue español en Oriente Medio. “Nuestra seguridad no se construye únicamente en el interior de nuestras fronteras. Allí donde contribuimos a preservar la paz, también protegemos a nuestros ciudadanos”, afirmó.
Ortiz destacó además la singularidad de estas unidades, preparadas para operar en entornos extremos. Se trata, explicó, de fuerzas “organizadas, equipadas y adiestradas para actuar en terrenos montañosos o climas fríos, escenarios donde el riesgo es permanente y donde la confianza en el compañero resulta esencial”.
Desde Soria, el subdelegado de Defensa, el coronel Ángel Esparza, pone el acento en el valor formativo de este tipo de misiones. Con experiencia directa en operaciones internacionales —al igual que su hijo, que regresó del Líbano hace año y medio—, Esparza subraya el impacto que tiene en los militares.
“En lo personal, uno vuelve valorando más lo que tiene en nuestro Estado de Derecho, tras ver lugares donde no existe la libertad o la tranquilidad en la vida cotidiana”, explica. En el plano profesional, considera que es “una experiencia extraordinaria para conocer procedimientos de ejércitos de otros países”. La misión, de hecho, implica convivencia diaria con militares de distintas nacionalidades en un mismo acuartelamiento, lo que refuerza la cooperación internacional sobre el terreno.
El acto de despedida tuvo, el sábado, un marcado componente emocional. Las familias de los militares fueron protagonistas y recibieron un mensaje directo del mando. El general Ortiz quiso trasladarles “tranquilidad y confianza”, al tiempo que reconocía su papel fundamental. “Este despliegue implica distancia, incertidumbre y sacrificio. Vosotros sostenéis el día a día cuando nosotros estamos lejos”, señaló, destacando una labor discreta pero esencial.
En este contexto, Esparza destaca desde Soria el papel de las nuevas tecnologías como elemento de conexión. “La posibilidad de comunicarse tranquiliza a las familias”, afirma, al tiempo que recuerda que el despliegue cuenta con “todas las medidas de seguridad necesarias”.
El Regimiento Galicia 64 inició en diciembre el proceso de preparación para esta misión, con ejercicios destinados a obtener la certificación que acredita el cumplimiento de los estándares exigidos por Naciones Unidas. La unidad en la que sirve Marcos Giaquinta cuenta con una amplia trayectoria internacional. En los últimos 30 años ha participado en prácticamente todas las misiones españolas en el exterior: desde Bosnia en 1995 hasta operaciones en Kosovo, Afganistán o Mali, además del propio Líbano.
Ya en destino, los militares españoles operan bajo el paraguas de Naciones Unidas, dentro de la Fuerza Interina en el Líbano (FINUL). Su cometido principal es el de observar con neutralidad a las partes implicadas y contribuir a la estabilidad y seguridad en la zona.
La presencia española en el país se remonta a septiembre de 2006, en el marco de la operación 'Libre Hidalgo'. Entonces, la ONU reforzó el despliegue de cascos azules tras la grave crisis entre Israel y Hezbollah, ampliando una misión que ya existía desde 1978. Dos décadas después, España mantiene su compromiso en la región.
Y, en esta rotación, lo hace también con representación soriana, a través de Guillermo Marcos Giaquinta, que afronta ahora una experiencia clave tanto en lo profesional como en lo personal.