El personal de la Organización irá mañana a juicio contra Cruz Roja, ya que considera que no está cobrando el salario completo que debería recibir según el convenio del sector a nivel nacional.
Los casi 70 trabajadores de Cruz Roja Soria han parado durante una hora esta mañana para mostrar su malestar con la organización humanitaria. Bajo gritos de “con mi vocación ni se come ni se juega” o “la humanidad empieza en casa”, los presentes han mostrado su malestar con su situación actual.
En ese sentido, la presidenta del Comité de Empresa de CGT, Gema Martínez, ha explicado que no han tenido “más remedio” de llegar a este punto al considerar que “la negociación que empezó en 2025 está bloqueada y sellada por unas líneas rojas que nos parecen inadecuadas e incorrectas”.
Mostrándose abierta en todo momento a encauzar las conversaciones, ha criticado que Cruz Roja pretenda obligarles a firmar un acuerdo extraestatutario que “supone una pérdida de derechos para los trabajadores” en vez de firmar un nuevo convenio colectivo en el que se reconozcan todos sus derechos.
De la misma manera, ha criticado que 20 de los 70 trabajadores continúen con sus salarios congelados desde 2024, al tiempo que también ha cuestionado que ninguno de los integrantes de la organización haya visto repercutido en su salario la subida salarial de este año: “Quieren dividirnos, pero estamos más unidos que nunca”.
La presidenta del Comité de Empresa ha adelantado que mañana irán a juicio con la empresa. Los trabajadores manifiestan que no reciben el salario que corresponde a una jornada completa según el convenio nacional de este sector: “Nos lo pagan como si fuera una jornada parcial y nosotros queremos cobrar el salario que nos corresponde”.
A la espera de ver que ocurre en la vista que comenzará mañana a partir de las 14:00h. en los juzgados de Soria, los trabajadores no descartan llevar a cabo más movilizaciones y parones “en función de la actitud que adopte la empresa a partir de ahora”.
Con todo ello, han finalizado su concentración recalcando que “no es de recibo” que una institución humanitaria no practique con su plantilla “los principios que prodiga”, incidiendo una vez más en que “la humanidad debe empezar en casa con sus trabajadores”.