La villa adnamantina calienta motores para celebrar su Fiesta de Interés Turístico Regional los próximos días 15, 16 y 17 de mayo. Las carreras de los zarrones, el baile de los danzantes y la tradicional "soparra" volverán a ser los protagonistas indiscutibles.
Con la llegada de mayo, Almazán se cita con una de sus tradiciones más profundas y queridas: la Fiesta del Zarrón. Esta celebración, cuyos orígenes se remontan a la fundación de la Cofradía de San Pascual Bailón en 1816, rinde homenaje al santo patrón de los pastores y ganaderos. Además, durante el fin de semana, la villa también se convierte en un gran motor económico y social con la inauguración de la 64ª edición de su emblemática Feria de Muestras.
La figura del Zarrón, con su indumentaria de pieles, sombrero con plumas de buitre y rabos de zorro, es el alma de la fiesta. Su misión, originalmente destinada a proteger el orden en la procesión, se ha convertido en un rito de valentía para los jóvenes, quienes desafían los "zambombazos" del personaje mientras intentan recoger los caramelos lanzados por el mayordomo.
"Para Almazán, el Zarrón es más que una fiesta, es nuestra identidad grabada en cuero y danza", comenta el alcalde de la localidad, Jesús Cedazo. "Cada año vemos cómo la afluencia de visitantes crece, consolidando a la villa como un referente del turismo cultural en Castilla y León".
El programa oficial arranca con fuerza el sábado 15 de mayo con el triduo en honor al santo y el tradicional volteo de campanas en San Pedro a las 20:15h. El domingo 16 de mayo será el día grande. Tras la diana floreada a las 08:00h, la atención se trasladará a la Iglesia de San Pedro para la función religiosa a las 12:00h, seguida de la procesión. En ella, los danzantes y el palillero ejecutarán sus bailes al ritmo de las castañuelas y la música de "Los Soplagaitas", mientras los zarrones custodian el paso del santo.
El lunes 17 de mayo, festividad de San Pascualillo, la actividad no decae. Tras la misa de difuntos matinal, la tarde estará dedicada a los más pequeños con juegos y cucañas, culminando a las 20:00h con la tradicional Rifa de los Corderos y el baile final. No faltará en ninguna de las jornadas la soparra (pan remojado en vino con azúcar y canela), que se sirve en las casas de los mayordomos como símbolo de hospitalidad y vigor para los participantes.
Con la programación ya en la calle, Almazán cuenta las horas para que el grito de "¡Viva San Pascual Bailón!" vuelva a retumbar en la Plaza Mayor.