El Campus Duques de Soria de la UVA ha acogido esta mañana una jornada de análisis de intervenciones y estrategias de prevención de incendios con agentes de la BRIF de Lubia, donde Miguel Ángel Pérez ha dado a Soria Noticias las claves de su trabajo y cómo se pueden evitar los incendios forestales.
La prevención de incendios forestales y la gestión del monte se han convertido en retos fundamentales para la conservación del medio natural, más aún tras los terribles incendios que sufrimos el pasado verano en la comunidad. En este contexto, la labor de la Brigada de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) de Lubia resulta esencial tanto en la extinción durante la época estival como en las tareas de mantenimiento a lo largo del año. Miguel Ángel Pérez, técnico de operaciones de la BRIF de Lubia, ha detallado las claves de este trabajo y las estrategias necesarias para evitar la proliferación del fuego en los montes. Según ha explicado, el abandono del medio rural ha generado una situación compleja que requiere la implicación de toda la sociedad.
Más allá de la campaña de verano, los profesionales de la base soriana desarrollan una intensa labor durante los meses más fríos. "En invierno tenemos seis cuadrillas de brigadas de labores preventivas, cada cuadrilla con un capataz y siete bomberos", ha señalado Pérez. Este operativo se distribuye por las comarcas forestales más cercanas a la base de Lubia: Almazán, Quintana, Bayubas y Soria. Durante este periodo, que se ha extendido desde el 23 de octubre hasta el 7 de junio, los efectivos se centran en la creación de "fajas auxiliares, áreas cortafuegos y mantenimiento de infraestructuras de defensa de incendios".
Una vez finalizada esta fase, arranca la campaña de extinción con los medios aéreos, que se ha prolongado desde el 8 de junio hasta el 22 de octubre. Sin embargo, el técnico ha advertido de que los tratamientos preventivos que realizan las brigadas son "puntuales para poder tener accesos, zonas seguras o zonas donde anclar nuestras actuaciones". Debido a la inmensidad del terreno, estas actuaciones apenas pueden abarcar "un 1 o un 2 por ciento de la superficie forestal".
A la hora de abordar cómo la ciudadanía puede contribuir a la prevención, el técnico de operaciones ha puesto el foco en el cambio de usos en las zonas rurales. "Tenemos una acumulación de matorral brutal, de hecho, ya se habla de matorralización del país", ha alertado.
Para combatir esta situación, Pérez ha defendido el papel fundamental del pastoreo. "Una idea es consumir productos locales, de ganadería local, y sobre todo de ganadería extensiva", ha recomendado, un consumo con el que se lograría que el ganado coma del pasto natural y esa hierba no se convierta en un factor que eleve el riesgo de incendio. El experto ha lamentado que cada vez se consume menos cabrito y cordero, animales que "al final son los que están limpiando día a día el monte".
Junto a este apoyo al sector primario local, desde la BRIF han insistido en la necesidad de hacer "un uso racional del fuego" y evitar cualquier tipo de ignición durante la campaña de verano que pueda comprometer la seguridad del entorno.
Toda esta experiencia sobre el terreno se ha trasladado esta mañana a las aulas del Campus Duques de Soria de la Universidad de Valladolid (UVA). Miguel Ángel Pérez ha impartido una charla sobre análisis de intervenciones y estrategias de prevención, enmarcada en una colaboración bidireccional que mantiene la BRIF desde hace tres años con el profesor de incendios Paco Mauro.
La jornada ha reunido a alumnos del grado de Ingeniería Forestal, bomberos forestales de la provincia, técnicos y agentes medioambientales llegados incluso desde Guadalajara. Durante la sesión, se han abordado tres bloques principales: el funcionamiento del servicio del Ministerio como refuerzo a las comunidades autónomas, los planes de prevención y el análisis de casos prácticos. En este último apartado, se han examinado dos de los incendios más complicados del pasado verano. Por un lado, el fuego de Llamas de La Cabrera en Benuza (León), donde la brigada trabajó durante nueve o diez días. Por otro, el de Molezuelas de la Carballeda (Zamora), donde los efectivos tuvieron que realizar "una maniobra bastante arriesgada" con un contrafuego que no salió bien, lo que les obligó a replegarse para defender las viviendas y pajares del pueblo.
Además de estas ponencias, la colaboración con la UVA ha permitido que los universitarios visiten la base de Lubia para conocer el dispositivo y realizar tomas de muestras para sus trabajos de fin de grado.