Diversos viales del entorno de Garray sirven como campo de pruebas para un nuevo compuesto basado en restos de biomasa. Con la colaboración del Ayuntamiento y la Diputación, la Fundación Cesefor coordina estos trabajos sobre el terreno que cumplen con la normativa civil y abren la puerta a futuras aplicaciones.
La provincia de Soria se ha convertido estos días en un laboratorio a cielo abierto de bioeconomía circular. El proyecto demostrativo, que se encuentra ya en su fase de ejecución in situ, busca dar una segunda vida a los residuos generados por la planta de producción energética de biomasa forestal que ENSO opera en Garray, transformándolos en subproductos útiles para la obra pública.
Las cenizas y escorias generadas ya no son un residuo: se han convertido en la materia prima de un proyecto demostrativo de bioeconomía circular que estos días transforma varios caminos del municipio soriano y sus pedanías.
La iniciativa, impulsada por la compañía con la coordinación técnica de la Fundación Cesefor y la colaboración del Ayuntamiento de Garray y la Diputación Provincial de Soria, aprovecha estos subproductos en unidades de obra como zahorras cementosas, suelo estabilizado, grava-cemento o suelo-cemento. De este modo, se reduce el consumo de áridos y cemento convencional y, con ello, la huella de carbono asociada.
Los trabajos ya son visibles en puntos como el camino del Garrejo, donde se está comprobando sobre el terreno la viabilidad de unas mezclas que durante marzo y abril se ensayaron en laboratorio. Los resultados, ajustados a las exigencias del PG-3 (la normativa de referencia en obra civil), han sido calificados como muy satisfactorios por el equipo técnico.
Más allá del beneficio ambiental, el proyecto pretende generar actividad económica de proximidad, valorizando un residuo local y abriendo la puerta a replicar el modelo a escala provincial y regional, e incluso aplicarlo a otros viales y explanaciones de mayor entidad.