SAN JUAN
Actualizado 19/05/2026 19:31:48
Sergio García

Según ha podido saber Soria Noticias, uno de los autores finalistas ha presentado una instancia solicitando la impugnación por fallos en el proceso de voto popular. La figura del autor, Rubén Lucas García, está rodeada de polémica entre los artistas que se presentan a este tipo de concursos. La bajada de calidad, el uso de la IA, el sistema de elección o la falta de exposición, entre las críticas de un concurso que necesita una revisión.


Más de 200 propuestas han llegado a presentarse en ocasiones, no tan lejanas en el tiempo, al concurso para anunciar las Fiestas de San Juan. Eran otras épocas en que las obras (cuadros, fotografías o diseños gráficos) debían presentarse físicamente en el Ayuntamiento y la inteligencia artificial no existía. Pese a que cada vez las facilidades, técnicas y económicas, son mayores, el número de candidatos se resiente. Este año han sido 76 propuestas, el año pasado solo 50.

La obra ganadora de este año lleva por título 'Tradición', que se alzó con el honor y los 2.000 euros de premio gracias a una votación popular en la que logró el 46,20% de los votos entre dos finalistas. El cartel ha sido criticado en redes sociales por incluir elementos 'poco sorianos'. Hablamos de una piñorra con la parte de arriba de su vestido completamente blanca que baila con un niño con un ropaje claramente vasco-navarro.

Instancia para la impugnación del concurso

Pero no han sido esos los motivos que han llevado a uno de los finalistas a solicitar formalmente al consistorio la impugnación del concurso, sino argumentos formales y logísticos. Según explica el denunciante a Soria Noticias la votación se cerró trece horas antes de lo que marcaban las bases, algo que consideran lo suficientemente grave como para poner en tela de juicio el concurso, pues el resultado final se decidió por solo 22 votos.

El artista también señala otras fallas en el sistema, como que durante los primeros días las votaciones fueran públicas. Gracias a ello, asegura, se pudo constatar que la obra ganadora recibió la mayoría de los votos (540 sobre 629) en las primeras horas en que estuvo abierta la votación popular. Esto también levanta suspicacias en ciertos sectores pues el ganador es un 'profesional' de este tipo de concursos, aseguran.

Lo cierto es que la información de Rubén Lucas García, ganador de este concurso, no es lo que dice extensa en internet. Sin redes sociales, con apenas un par de fotografías que son reutilizadas y modificadas concurso tras concurso. Esta noticia habla de que ganó 170 concursos en cinco años con más de 100.000 € en premios y entre otras acusaciones en la red se le achaca el uso de inteligencia artificial, el plagio y el reutilizar los carteles para varios concursos o tener una red para alzarse con los premios en los concursos populares.

Con todos esos ingredientes, uno de los finalistas ha registrado formalmente en el consistorio una instancia en la que se denuncia este incumplimiento de las bases y se reclama la impugnación del concurso. El mismo denunciante señala a este medio que si no recibe contestación por parte del Ayuntamiento en plazo y forma se plantea acudir al Defensor del Común. Según ha podido saber Soria Noticias de fuentes oficiales, la respuesta del consistorio ya se ha producido con un informe técnico de la plataforma de votación en la que se explica lo sucedido y se garantiza la verificación de los votos y la limpieza del procedimiento.

Otras críticas a un proceso "opaco e injusto"

Sea como sea, esta no es la primera polémica ni parece que será la última de un concurso que no atraviesa por el mejor momento. Consideraciones artísticas al margen, es cierto que en la última década el número de carteles presentados ha ido bajando, circunstancia que profesionales del diseño de la ciudad de Soria atribuyen a unas bases y un proceso que no invita precisamente a participar del mismo.

De entre todos los carteles presentados, hay un jurado que puede elegir hasta 10 finalistas. Normalmente, el jurado se queda lejos de ese número, eligiendo tan solo cuatro o cinco obras. Algunos creadores sorianos consideran esto una falta de respeto hacia los trabajos presentados. Que el jurado se mantenga en el anonimato, supuestamente para evitar presiones, tampoco ayuda a aportar transparencia en el proceso.

De entre los carteles elegidos por el jurado profesional o de expertos se da la circunstancia de que en los dos últimos años una de las obras seleccionadas ha tenido que ser retirada por no cumplir con las bases. Una vez hecha esta selección, comienza el concurso de popularidad. Una votación popular por internet, abierta a cualquiera que tenga un correo electrónico y quiera registrarse para votar.

Los hay que entienden que lo lógico sería que el jurado eligiera directamente al ganador, quienes piensan que la votación popular debería ser previa para elegir los finalistas, quienes opinan que solo deberían poder votar los empadronados y hasta quienes proponen que deberían ser los jurados quienes eligieran el cartel de fiestas de su año. Sea como sea, pocos en los ambientes sanjuaneros y artísticos de la ciudad están conformes con el proceso.

Otro aspecto criticado es la ausencia de muestra física de todas las obras finalistas. Hasta antes de la pandemia, las obras se exponían en el patio de columnas, lo cual permitía a sorianos y forasteros disfrutarlas al detalle, más allá de una pantalla de teléfono móvil. La ausencia de esta muestra no solo resta un paseo artístico y sanjuanero a los ciudadanos, sino que también desincentiva el voto presencial, clave entre ciertos estratos de la sociedad. Para este año, solo se registraron 32 votos válidos presencialmente sobre un total de 1.311.

Veremos si la petición de impugnación tiene algún recorrido y, sobre todo, si ahora que ha habido cambios al frente de la comisión de Festejos, el consistorio plantea medidas para darle un nuevo impulso al concurso de carteles y devolverle su antiguo lustre y prestigio.

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