Ontalvilla de Almazán, una pequeña localidad soriana con apenas una veintena de vecinos habituales, ha inaugurado una pista de pádel cubierta y una zona de calistenia financiadas con ayudas de ADEMA. Las instalaciones, de uso gratuito para vecinos y visitantes, se estrenaron coincidiendo con la festividad de San Isidro Labrador.
Pista de pádel cubierta y zona de calistenia. Esas son las nuevas instalaciones deportivas que ya disfrutan los apenas 20 vecinos de Ontalvilla de Almazán. El proyecto, cuyo presupuesto el alcalde prefiere no desvelar, ha contado con financiación de la Asociación para el Desarrollo Endógeno de Almazán y otros Municipios (ADEMA) y tendrá uso gratuito tanto para los habitantes del pueblo como para quienes lo visiten.
"Viene gente de Almazán", reconoce el alcalde, Jacinto Cacho, satisfecho después de estrenar una infraestructura que ha necesitado cerca de dos años de trabajos. Las obras, explica, se complicaron "por la orografía del terreno donde se emplaza", aunque finalmente "se han culminado con éxito y sin incidencias reseñables".
La inauguración oficial, con la tradicional bendición incluida, tuvo lugar el pasado 15 de mayo, coincidiendo con la celebración de San Isidro Labrador, patrón del campo español y una de las fechas señaladas para la localidad. Precisamente por ello, la nueva instalación deportiva ha sido bautizada como 'complejo pista de pádel San Isidro Labrador'. La jornada concluyó con una comida de convivencia en el centro sociocultural del municipio.
Ontalvilla enlaza ahora una celebración con otra. La localidad prepara ya sus fiestas de San Bernabé y San Antonio, que se celebran el segundo domingo de junio. Entonces, explica el alcalde, el pueblo multiplica su población. "Abrimos el pueblo a toda la gente que vuelve a sus orígenes y en fiestas y verano podemos llegar a ser hasta 150 personas", señala.
Jacinto Cacho afronta actualmente su segunda etapa al frente del Ayuntamiento, aunque no de manera consecutiva. Fue además el primer alcalde democrático de Ontalvilla de Almazán, entre 1979 y 1983. De aquella época conserva un recuerdo especial: la visita de Adolfo Suárez a Soria. "Fuimos a recibirle. Vino en helicóptero y aterrizó en La Dehesa", rememora.