OPINIóN
Actualizado 08/11/2013 20:22:51
La ley suele ser dolorosa, así lo ve una gran parte del personal, porque fija de una manera estatal a veces lo que son usos, naturales, y a veces lo que son las propias leyes.

Tenemos con nosotros, desde hace miles de años, una serie de encauzamientos que primero fueron sin ley, hasta que el desarrollo en la Historia hizo que aparecieran las leyes. Así por ejemplo, a los antiguos griegos les hería el que fueran los pueblos indoeuropeos a poner leyes en todas partes.

La ley suele ser dolorosa, así lo ve una gran parte del personal, porque fija de una manera estatal a veces lo que son usos, naturales, y a veces lo que son las propias leyes.

Pero cualquiera lo sabe: vivir sin Ley no se puede y esta es la gran lección que hemos tomado del Occidente liberal. Solo se sostiene este Occidente por leyes, porque si se rigiera por la nada, sería el Caos, y si se rige por la Ley se rige por el Derecho. Mas no venimos a hablar aquí en este espacio que queremos sea grato para el lector hablar de prohibiciones. Porque con el uso o la more también se puede caminar por la vida, solo que con algo de insuficiencia nada más para los que lo practiquen. Existen una leyes generales, acatadas ahora en España por los españoles que sostienen el edificio; luego podríamos hablar de los usos de esas Leyes, ya sea por la Judicatura o ya sea por el hartazgo de ellas pretendiente otras con todas las presiones que se les dan a los diferentes Ministerios de Justicia. Razones hay muchas.

Lo que ya nos gustaría señalar es como en los cuentos infantiles. Cuando un niño rompe una more de su aldea y el pobre se calienta la cabeza y no hace otra cosa que sufrir más en el Crimen y Castigo de Dostoyevski. Pero al menos ahí se da una conciencia del bien y del mal aunque sea en un humilde pueblo de cuatro habitantes.

Porque lo malo es cuando los que rompen las mores a otro nivel, a nivel estatal, regional o de ciudades, están atacando los fundamentos mismos del orden instaurado y han de caer en situación desgraciada privando a multitudes de la Justicia y al mismo tiempo no sintiendo ellos nada en la conciencia, como verdaderos amorales, no inmorales precisamente, como niños que se suben en su trono y son reyes de su reino. Los amorales estos saben o suponen que en realidad no hay mucha moralidad en la sociedad, y que ellos son el reflejo de lo que pasa en esa sociedad, muchos políticos actúan así y no entremos en el ámbito financiero. El dinero cuesta un precio, aunque Marx dijera que el dinero es el amo del mundo.

Durante años hemos asistido al vodevil de la corrupción y ahora, tras la recesión, queriendo que las cosas vuelvan a su cauce no nos damos cuenta de que el tiempo no pasa en vano y nada es como ayer. ¿Otra vez levantando el edificio que con malas vigas se nos cayó encima y encima justificándolo? Lo malo es que yo no escucho ahora mucho a los etólogos hablar del tema, parece que solo están para las situaciones de bailes de salones con arañas y música de Wagner. Conclusión: para romper la more hay que parlamentar, uno solo que rompe el uso lo que hace es un cataclismo. Falta espíritu de convivencia y de responsabilidad en España o en cómo queramos llamara a este solar. En Soria es diferente. Todavía predomina el espíritu tribal. Necesita modernizarse pero de conductas, hay mucho cerril por ahí que incluso ocupa altos cargos, sin señalar a nadie, porque no lo sé, pero que es de suponer en una ciudad "donde nunca pasa nada".

Es trabajo de investigadores periodistas que si aplicaran su pluma a eso a lo mejor conseguían que se vendieran más periódicos serios y no de morbo.

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