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La opinión del experto: Alipio J. García. "El Covid-19 va a cambiar nuestra forma de vivir pero no es suficiente para apostar por los pueblos"
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La opinión del experto: Alipio J. García. "El Covid-19 va a cambiar nuestra forma de vivir pero no es suficiente para apostar por los pueblos"

CASTILLA Y LEóN
Actualizado 28/04/2020 19:41
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El profesor Alipio J. García de Celis, miembro del Grupo de Investigación “Mundo Rural" del Departamento de Geografía de la Universidad de Valladolid, reflexiona sobre los cambios que esta crisis sanitaria nos va a traer y vaticina un cambio del sistema que va a tener consecuencias en nuestra forma de ver el mundo rural, al que defiende a ultranza

Opina que no nos hemos empeñado en vivir en las ciudades, sino que es el sistema que nos ha abocado a ello, y que asistimos a uno de esos cambios profundos de la historia, que serán traumáticos, pero que a medio y largo plazo llenarán nuestros pueblos

1. El actual confinamiento por el coronavirus nos ha hecho mirar para adentro y ver que nuestras casas, en muchos casos, no nos gustan y no reúnen las condiciones para este tipo de situaciones. A usted le ha pillado en un pueblecito de León… ¿se ven muy diferentes las cosas en el mundo rural?

R. Por supuesto, la perspectiva es muy diferente y la forma de vivir una situación como ésta lo es radicalmente. En mi caso, me encuentro en una casa grande rodeada de una finca, por lo que no puedo hablar estrictamente de “confinamiento", y aparte de eso, si salgo de mi propiedad estoy en el monte. El panadero me deja el pan en la puerta de casa a diario. Cada tres o cuatro días vienen vendedores ambulantes y me abastecen de productos frescos (fruta, carne, pescado…). Me siento un privilegiado, percepción que hubiera cambiado por completo si esta situación me hubiese pillado, el sábado de 14 de marzo, en mi piso de 60 metros cuadrados en el centro de Valladolid.

2. Las páginas de inmobiliarias están notando un aumento en las búsquedas de casas con jardín, terraza e incluso mucha gente se plantea la posibilidad de trasladarse a pueblos cercanos a las ciudades. ¿Cree usted que puede hablarse de un antes y un después? ¿O será un interés pasajero?

R. Es difícil hacer predicciones, aunque, en mi opinión y así lo veo, el covid-19 ha sido el detonante - casual, circunstancial, hubiera podido ser cualquier otro detonante en estos próximos años- de una sucesión de cambios que van a transformar profundamente nuestra forma de vivir. Por lo tanto, sí, esto va a ser un antes y un después y que el interés no va a ser pasajero. Mucha gente se está dando cuenta de que, si las cosas (entendiendo por tal nuestra forma de vivir hasta ahora) se tuercen, la vida en un piso en una ciudad está muy limitada (y en esta ocasión, afortunadamente, no han fallado los suministros esenciales: electricidad o gas, por ejemplo), por lo que recuperar “la casa de los abuelos en el pueblo" o comprar una casa en un pueblo es una opción que empieza a verse como atractiva. Seguramente, no tardará en percibirse como necesaria, y más adelante como prioritaria. Por lo tanto, no, no creo que sea un interés pasajero. Ha venido para quedarse.

3. El teletrabajo, al que esté país se ha resistido, nos ha llegado como una bofetada y la adaptación está siendo meteórica. ¿Podría ayudar, de seguir con este tipo de pandemias, a un nuevo éxodo de la España urbana a la rural?

R. Por supuesto el teletrabajo es una opción que se va a manifestar cada vez más necesaria, pero para que ayude al éxodo al que usted hace referencia han de darse otras circunstancias. Considero que es prioritario que se mejoren las conexiones de internet y el acceso y uso de las TIC en el medio rural. Pero también tienen que ir acompañados de otros servicios fundamentales como la sanidad, educación, atención social o el transporte público.

4. Castilla y León es una de las regiones más despobladas y envejecidas del territorio nacional con localidades en las que la pandemia no ha dejado huella aún. ¿Debería ser esto una prueba de que debemos apostar por nuestros pueblos en lugar de empeñarnos en vivir hacinados en las ciudades?

R. No, nos hemos “empeñado" en vivir hacinados en las ciudades, sino que nos han empujado a ello. El sistema de vida que se inicia con la Revolución Industrial y que se potencia con el capitalismo hace unos doscientos años, ha tenido en las llamadas “economías de escala" una de sus patas esenciales. Para el sistema es fundamental el principio de “acumulación": acumulación del capital en pocas manos, acumulación de industrias en polígonos industriales, acumulación de la población en puntos reducidos –las aglomeraciones urbanas-,…. Y la acumulación es consecuencia de la competitividad, ya que hace más rentable el sistema, permite el funcionamiento en las mejores condiciones del sistema económico en el que vivimos. Por lo tanto, no es que nos hayamos empeñado en vivir en las ciudades, sino que eso ha sido condición imprescindible y necesaria para el funcionamiento del sistema.

5. Y entonces, ¿a qué conclusión nos lleva?

R. Apostar por nuestros pueblos es una opción planteable, tanto en términos personales, individuales (arreglar la casa del pueblo, irme a vivir al pueblo), como en términos colectivos, políticos (mejorar los servicios en las zonas rurales), pero solo será realizable a un nivel profundo, real, no cosmético, si se cambia el sistema socioeconómico en el que vivimos.

6. Puede ser que sea el momento para que se tomen en serio las políticas destinadas a atajar este despoblamiento del mundo rural…o ¿ cree que no hay interés?

R. Sí que hay interés, nuestros representantes políticos, en general, manifiestan un interés sincero por corregir los evidentes desequilibrios del sistema en el que vivimos, el problema es que no se pueden corregir esos desequilibrios sin cambiar el sistema, porque son inherentes a él, es lo que he explicado antes de las economías de escala y la acumulación como una de las pautas básicas de funcionamiento del sistema.

7. Dicen los expertos que la vida no volverá a ser cómo la de antes, no sabemos si será mejor o peor. ¿Qué opina?

R. Efectivamente, vamos a tener el privilegio (esperemos que sea un “privilegio" asistir a esto, y no una tragedia terrible), las generaciones que estamos vivas ahora mismo, de asistir a uno de esos cambios profundos de rumbo de la historia que ocurren cada varios siglos. No, la vida no volverá a ser como ha sido hasta ahora. Hasta ahora hemos vivido una era, la del capitalismo industrial basado en el consumo de combustibles fósiles y en el uso de los recursos del planeta como si fuesen infinitos…. pero no lo eran, y hemos alcanzado sus límites. Nos lo advirtieron por primera vez hace ya cuarenta años de forma científica (el informe de “Los límites del crecimiento") y los científicos nos lo llevan planteando, desde distintos ámbitos, todas estas décadas, pero no hemos podido hacer nada (porque para hacer algo efectivo era necesario cambiar el sistema).

8. En sus respuestas siempre se refiere al cambio de sistema, ¿estamos ya en ese proceso de cambio?

R. Ya estamos en ese proceso. El sistema basado en el crecimiento permanente ha llegado a su fin y las señales son las sucesivas crisis que ya han comenzado (la crisis de recursos, la crisis de residuos, la crisis climática, y que ya han comenzado). Y van a poner fin a este sistema basado en el crecimiento permanente, la competitividad y la acumulación. Nos van a obligar a poner en marcha un sistema basado exactamente en los criterios opuestos: el decrecimiento, la cooperación y el reparto. Si somos verdaderamente inteligentes, como nos creemos (nos hemos autodenominado Homo sapiens), lo empezaremos a hacer voluntaria y ordenadamente desde ahora mismo, pero si no lo somos… lo haremos, porque otra opción no hay, pero será de la peor manera posible.

9. Entonces, ¿cuáles son las opciones que usted vislumbra?

R. Si somos capaces de hacerlo ordenada y de forma planificada, viviremos mejor, con menos, pero mejor. Si no somos capaces de llevarlo a cabo… el planeta lo hará por nosotros, y viviremos menos, con menos, y peor.

10. Como geógrafo, investigador y gran defensor del mundo rural, ¿cómo ve el futuro de los pueblos de Castilla y León? ¿Es posible que volvamos a ver los pueblos llenos de gente?

R. Yo opino que que no, a corto plazo lo que quiere todo el mundo es volver a la “normalidad", la situación previa a la pandemia, y además cómo ya he dicho las deficiencias de todo tipo de servicios que padece el medio rural hace inviable en estos momentos esta posibilidad. Sin embargo, sí que creo que a medio y largo plazo, es decir de cara a los próximos diez años el coronavirus va a ser el detonante de una serie de profundos cambios, que obligará a mucha de gente a volver a los pueblos para ganarse la vida en ellos. ¿En qué condiciones? Pues eso depende de lo que le acabo de comentar.

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