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Melgar presenta su última Carta Pastoral centrada en la evangelización

Público asistente a la presentación.
Público asistente a la presentación.
Actualizado 20/02/2014 19:10:58

El obispo avanza los puntos de este documento, el quinto de este tipo desde que accediera a encabezar la Diócesis de Osma-Soria.

En la tarde del miércoles fue presentada la última Carta Pastoral del obispo de Osma-Soria, Gerardo Melgar Viciosa, titulada “tinerario para la evangelización de la familia. Motivaciones, necesidad y líneas fundamentales”. Más de un centenar de laicos entre los que se encontraban varios matrimonios con sus hijos, sacerdotes y religiosos arroparon al prelado en la Casa Diocesana para conocer los detalles de la que es su quinta Carta Pastoral como cabeza de la Diócesis. Melgar ya publicó otras cartas con motivo del Año Sacerdotal, la Beatificación del Obispo Palafox, la nueva evangelización en el campo de la pastoral familiar y el Seminario Diocesano

Tras ser presentado por el vicario episcopal de pastoral, Ángel Hernández, Melgar desgranó durante cerca de una hora los puntos fundamentales del texto que parte de la conciencia de los cambios “rápidos, profundos y fundamentales” que se han sucedido en la sociedad y que han tenido “una caja de especial resonancia en la familia”. Un núcleo que para el obispo se ha transformado de manera “más acelerada que otras instituciones” en unos cambios que se han producido “para mal”, ya que ello ha producido “un hueco el laicismo radical”, que ha llevado a prescindir de Dios y a sumarse al materialismo absoluto, donde se valora “sólo lo material, verdadero y único dios al que servir”. Por ello, significó que estos hechos han llegado a la familia dando lugar a un tipo de familia sin Dios, “cuya única lucha y motor de acción es tener más, aunque para ello haya que olvidar otros aspectos fundamentales de la vida de la persona y de la misma familia”.

Incidiendo en la institución básica de la sociedad, Melgar subrayó también que “nuestras familias, incluso aquellas que nacieron en el Sacramento del Matrimonio y de las cuales habría que suponer que son familias cristianas, se han ido descristianizando y convirtiendo en auténticas familias ateas; familias en las que Dios no tiene lugar ninguno, en las que los padres no viven las exigencias de su identidad de cristianos ni se sienten preocupados por la transmisión de la fe a sus hijos”.

Por otro lado, quiso incidir en que todos los cristianos deben ser progadores de la fe, no sólo los sacerdotes, por lo que abogó por recuperar la misón que la familia debe de cumplir, invitando a dejar a un lado la resignación por la que pudiera convertirse “en algo en algo en lo que no la reconocemos”. Por ello, invitó a evangelizar “a nuestras familias si queremos formar a los hijos en los valores humanos auténticos y que la vivencia cristiana recupere la importancia que debe tener”.

Tampoco la Carta olvida a los novios, a quienes Melgar animó a aprovechar este tiempo antes del matrimonio “para conocerse bien” y también para que muestren su capacidad de formalizar un verdadero proyecto de familia “que construirán juntos en una misma dirección”.

Igualmente, para los padres, Melgar se mostró favorable de apoyarlos para asumir “el auténtico compromiso de educar en la fe a sus hijos para que, desde su ejemplo, tengan una verdadera experiencia de lo que es y para lo mucho que sirve dejar que Dios entre en sus vidas”. Aquí invitó a la oración a los matrimonios jóvenes para que vivan esta etapa de su vida para que su existencia en común sea “como habían pensado siempre”.

“Todos tenemos ante nosotros este reto apasionante y urgente: evangelizar la familia para que la familia sea el lugar de educación autentica y de evangelización de los hijos; sí, una familia que prescinda de Dios está privando a los hijos de lo más importante”, terminó afirmando el Obispo de Osma-Soria.

La Carta está fechada el 29 de diciembre de 2013, fiesta de la Sagrada Familia.

Con 78 páginas, se divide en cinco capítulos además de una introducción y una conclusión. El primero de ellos aborda la crisis de la familia y la necesidad de impulsar su evangelización por medio de una pastoral bien definida. En el segundo, se explican las actitudes pastorales de los agentes para la evangelización de la familia.

Ya en el capítulo tercero, Melgar reflexiona sobre cómo involucrar a los padres en el proceso de iniciación, crecimiento y maduración cristiana de sus hijos. A continuación, en el apartado siguiente se desarrollan las etapas del proceso en la implicación de los padres en la iniciación, crecimiento y maduración en la fe de sus hijos y en la evangelización de la familia en su conjunto. Por último, la carta se cierra en torno a la aportación de los abuelos y personas mayores en la tarea evangelizadora de la familia.

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