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25 años marcando el ritmo de Soria

25 años marcando el ritmo de Soria

REPORTAJES
Actualizado 11/03/2018 21:30
Encarna Muñoz

José Manuel Aceña cumple 25 años como director de la Banda Municipal de Música. Con ratos de cal -la mayoría- pero también otros de arena y a punto de alcanzar las 4 décadas como integrante de esta agrupación, la canción ‘Toda una vida’ parece escrita para describir su relación con su eterna pasión, la música.

Responsabilidad. Esta palabra adquiere un significado pleno cuando se habla de José Manuel Aceña. El director de la Banda Municipal de Música cumple 25 años al frente de una de las instituciones más queridas y valoradas por los sorianos. Cuando uno comienza a hablar con él descubre desde el primer momento por qué un soriano, en apariencia normal, lleva un cuarto de vida convertido en referente. Aceña ha superado la primera persona del singular, piensa en colectivo y cuando se le pregunta por el aniversario, vuelve a esa palabra que causa tanto vértigo. “Uno se siente satisfecho pero la responsabilidad es muy grande. Los sorianos quieren a su Banda y yo sé que tengo que trabajar para ofrecerles lo mejor”.

300 meses, 9.125 días. “Se dice pronto”, bromea el maestro. Aceña mira hacia arriba, piensa durante unos segundos, suspira y comienza a recordar. “Entré en la Banda con 12 años. Yo ya había estudiado violín y piano pero me dieron un clarinete y desde aquel momento no he parado de aprender”. Después de 39 años, ese niño que pasaba las horas muertas descubriendo los sonidos de lo que comenzó siendo un extraño instrumento de viento-madera, es ahora uno de los rostros más conocidos de la provincia, y en sus apariciones públicas cambia el clarinete por lo que para él es el bastón de mando, la batuta. Con ella dirige a su “familia”, el conjunto de 80 músicos que forman la agrupación municipal. “La banda es un punto de unión. Compartimos y aprendemos. Hay miembros desde los 12 hasta los 60 años, y la energía aprende de la experiencia”.

Evolución, no revolución

Desde aquel 17 de febrero de 1993 la vida de este músico soriano cambió radicalmente. Aceña ya tenía experiencia, había dirigido la Banda de Almazán durante 3 años y ocupaba el puesto de subdirector de la de Soria. Pero era el momento de dar un paso al frente y crecer. Llegaban cambios personales pero, sobre todo, profesionales. El primer paso fue ganarse el respeto de quienes a partir de entonces serían sus subordinados. “Tuve que empezar a dirigir a los que eran mis compañeros, un movimiento clave pero que se dio con naturalidad. Lo más complicado fue innovar. Los cambios dan miedo pero con el paso del tiempo todos los miembros lo han valorado”.

La Banda, sin duda, también ha crecido con él. En primer lugar, el director reconoce que “la formación antes era escasa. “Cuando me puse al frente había músicos veteranos que no tenían ningún título y, aunque lo suplían con una experiencia extraordinaria, hay que valorar que ahora la situación es radicalmente diferente. En la banda hay titulados, músicos con posgrado, profesionales que trabajan en orquestas y bandas a nivel internacional,...”. Además, Aceña se encarga de las nuevas incorporaciones y reconoce que llegan “muy cribadas”. Los más jóvenes ya llevan muchos años de sacrificio estudiando en el conservatorio y eso “se nota”. Y el salto de calidad, esta vez, también va acompañado de la cantidad, pues “hace 25 años en la Banda éramos unos 40 músicos, ahora somos el doble, y esto nos permite abarcar un repertorio mucho más amplio, más ambicioso”.

Muchas alegrías y alguna decepción

De la metamorfosis de la Banda Municipal de Soria se desprenden innumerables alegrías para su director. Si se trata de resumir, tienen nombre propio: un repertorio que sobrepasa las obras clásicas para adaptarse a mayores tipos de público, conciertos didácticos para fomentar la cultura musical entre los más pequeños, acompañamientos a artistas como Barón Rojo, Celtas Cortos y Mocedades.

Cuando menciona estas últimas intervenciones, José Manuel Aceña vuelve a respirar profundamente. Algo le tuerce un poco el gesto pues, aunque reconoce que “para los músicos es muy importante relacionarse con artistas de cualquier ámbito”, también de ellos extrae una de sus mayores decepciones. Con razones justificadas pero tomada por muchos como una ‘espantada’, no consigue olvidarse de Merche. Se nota que intenta quitarle hierro al asunto pero se le escapa una frase: “Cuanto más artista, mejor persona”, y de ahí que cada uno saque la conclusión que considere.

Siempre San Juan

Cambio radicalmente de asunto para volver a disfrutar de la sonrisa de Aceña. Tiramos de San Juan, seis días al año que no se conciben sin la Banda. Jornadas maratonianas que, aunque parece mentira, no han conseguido aburrirle pues manifiesta que “sigo teniendo ganas, sigo emocionándome colocándome en el escenario de San Polo y viendo a las mismas personas que hace 25 años, las fiestas nos proporcionan un prisma diferente para disfrutarlas y lo exprimimos al máximo”.

Las sanjuaneras llenan el ambiente con el comienzo del verano, y José Manuel Aceña bromea al calificarlas como “seguro de vida de la Banda”. ¿No le aburren? “Para nada (ríe). Entre 1994 y 1995 grabamos todas para tenerlas en disco, y esa época sí la recuerdo como un poco cansada, pero a nivel musical son excelentes y la letra, aunque puede parecer trasnochada, describe a la perfección el sentimiento festivo”.

El maestro del maestro

No podíamos acabar la conversación con José Manuel Aceña sin acordarnos del maestro Odón Alonso, el que fue impulsor de la que ahora significa la segunda mitad de la vida del director de la Banda; el Otoño Musical Soriano. Se le iluminan los ojos y su sonrisa (sí, es posible) se hace todavía más amplia al pronunciar su nombre. “Odón se convirtió en mi segundo padre, me enseñó muchísimo a nivel musical, pero todavía más como persona”. Cuenta que asumió la dirección del festival después de la muerte del maestro porque “Después de trabajar como co-directores, él quería que yo continuase con su obra y creo que he captado sus ideas. Trabajaba desde el cariño, decía que era importante contar con músicos de aquí y llegar a todos los públicos”. Esos, con la ilusión por seguir, son y serán mis bastones de cara al futuro”.

Desde 2001, año en el que fallecíó Odón Alonso, José Manuel Aceña dirige el festival, el Otoño Musical Soriano, con el objetivo “de darle continuidad a la gestión del Maestro”. La cita celebrará su edición número 26 y su director confirma que “seguirá creciendo gracias, en parte, a la ayuda institucional”.

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