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Sotillo del Rincón abre con orgullo su nueva biblioteca

Sotillo del Rincón abre con orgullo su nueva biblioteca

PROVINCIA
Actualizado 08/09/2018 20:16

La localidad, dentro de sus fiestas de septiembre, inagura las instalaciones gracias a los fondos donados por Emilia Latorre, hija de la localidad.

Los vecinos y allegados a Sotillo del Rincón viven con alegría y por partida doble este fin de semana. Por un lado, la localidad de la demarcación del Valle celebra sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Rincón. Por otro, con la inauguración de la biblioteca municipal, una idea forjada por Emilia Latorre, hija del municipio y que mostró en vida su intención de donar sus fondos bibliotecarios al pueblo que la vio nacer. En total, cuatro mil títulos incluyendo también otros aportados por vecinos, y municipios cercanos, que han querido sumar más volúmenes a la iniciativa.

El acto, que ha estado encabezado por el regidor local, León Matute, ha contado con la presencia del presidente de la Diputación, Luis Rey; la vicepresidenta institución, Esther Pérez; así como el alcalde de Soria, Carlos Martínez Mínguez. Igualmente, también ha estado Jesús Bárez, concejal de Cultura del Consistorio capitalino, quien fuese compañero en labores de docencia de Emilia Latorre de Soria, y Jesús de Lozar, concejal igualmente de la ciudad.

Una fecha entrañable en la que los presentes han querido agradecer un gesto de generosidad que lleva a prolongar la cultura, y concretamente la lectura y los conocimientos, más allá de estanterías que podrían haber caído en el olvido y que ahora se ven recuperadas para uso y disfrute común.

Para el acto, Olga Latorre, sobrina de Emilia, ha remitido unas palabras que han llenado de emoción a quienes se daban cita en el lugar y que han sido pronunciadas por Ana, hermana de la primera:

Sotillo olía a humedad y a invierno, a madera y a vacas.

Sonaba a campanas y a niños. A ranas y al río en verano.

A la voz alegre de Matilde y al viejo jeep naranja de Derek.

La casa de Sotillo olía a mermelada de mora y a libros.

Sonaba a música de un tocadiscos, a inglés cortado en tela escocesa.

Las baldosas saltaban en nuestro camino a la cocina.

Allí había una caja de flores naranja que contenía galletas para los niños.

Emilia nos arremolinaba el pelo y decía un apodo cariñoso.

Las galletas sabían a cerca y a lejos.

Los buhos nos miraban, chiquitos y grandes. En los rincones.

De todas partes. Tan sabios, tan cucos.

Derek leía en su mecedora y hacía algún comentario ingenioso.

Nuestra tía tejía algo y sonreía.

A veces soltaba una carcajada que llenaba el cuarto.

Llenaba los rincones. Llegaba hasta la casa vieja y los gatos.

Llenaba los silencios y los misterios infantiles.

Era nuestra tía.

Era amiga.

De grandes como Rosa y Angel.

Como Ana y Antonio.

De gente que la quería de verdad.

Era noble.

Buena. Generosa.

Buena en su trabajo.

Seria.

Escribía.

Traducía.

Leía, leía y leía.

Daba clases.

Preparaba clases.

Se preocupaba por los chavales.

Por su formación.

Por su suerte.

Se preocupó por ellos cuando la vida se marchaba de su cuerpo.

En unos sanjuanes hace once años.

Le susurré al oído te queremos mientras se iba. Pensé en quienes la queríamos.

Quise transmitir el amor que merecía, pero nunca pedía.

¿A cuántos chavales la tía Emilia echo una mano para aprender, para crecer?

A estos los encarriló Emilia-dijo León detrás del mostrador, mirándome con ojos brillantes, y señalando a su hija.

Era muy buena, Emilia, añadió ella, me ayudó mucho. Era muy buena profesora.

Creo que cada vez que se pronuncia su nombre un eco de admiración queda resonando. De respeto, de afecto, de orgullo por haberla conocido.

Por su sabiduría, por su grandeza, por su fuerza.

Así que cuando hoy, mañana, cualquier día, cuando un chaval, quien sea… abra un libro de esta biblioteca que lleva su nombre, estará rindiendo un homenaje a Emilia.

A aquella mujer, a aquella profesora que era, esencialmente y en el buen sentido de la palabra, buena.

Olga Latorre Cristóbal

Como no podía ser de otro modo, la biblioteca municipal llevará el nombre de Emilia Latorre.

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