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Esther Martínez Lobato: “Mi éxito es poder dedicarme a escribir historias maravillosas”

Esther Martínez Lobato: “Mi éxito es poder dedicarme a escribir historias maravillosas”

REPORTAJES
Actualizado 12/05/2019 08:33
Encarna Muñoz

Es la cocreadora de las series ‘Los hombres de Paco’, ‘Vis a Vis’, ‘La casa de papel’ y otros títulos que han pasado a la historia de la pequeña pantalla. Es soriana, nació y creció en la capital del Duero. Acaba de estrenar la tercera temporada de ‘La casa de papel’, primera serie española galardonada con un premio Emmy Internacional.

Pregunta: Los cánones exigen comenzar por las presentaciones. En el muno audiovisual normalmente se conoce y reconoce (por el público en general) a los que se colocan delante de las cámaras y rara vez a los que están detrás. Preséntese usted, ¿quién es Esther Martínez Lobato?

Respuesta: Soy guionista, productora ejecutiva y showrunner (productor ejecutivo y al guionista principal de una serie de televisión). Ahora mismo trabajo en Vancouver Media y más allá de todos los títulos a lo que me dedico es a escribir todos los días y a intentar generar historias de ficción que sean entretenidas y diferentes a lo que estamos acostumbrados.

P: Explíquenos qué significa eso de “diferentes”.

R: La gente evoluciona y ha tenido un crecimiento bestial en cuanto a su interés por la ficción. Ahora mismo el espectador mete más horas a las series que a cualquier otra cosa en su vida. Me quedo fascinada con los datos de consumo, por ejemplo, de ‘La casa de papel’. Contando las horas que tiene que echar alguien para ver una temporada, inevitablemente la cuenta da como resultado que esa persona ha tenido que dejar de comer o de dormir. Yo muchas veces me pregunto si las personas no tienen hijos, no van al gimnasio, no tienen vida (comenta en tono distendido). Pero esos patrones de consumo lo que provocan es que el espectador sea terriblemente experto y que necesite contenidos más complejos, más atrevidos y que le estimulen sensorialmente o emocionalmente de forma distinta.

P: Este estímulo del que habla, ¿obliga a centrarse en una historia verosímil evitando el engaño?

R: Si realmente las historias están bien construidas, si tienen una facilidad de arraigo emocional fuerte, si se puede identificar y, sobre todo, si son profundamente divertidas; el espectador permite mucho más el truco. Todas las ficciones tienen cierto engaño y casi siempre tienes que apretar un poco más allá del realismo.

Creo que la ficción ha de estar apretada para emocionar más pero tiene que ser fiel a los propios parámetros que ella defina. Por ejemplo, ‘La casa de papel’ es una locura pero está tan envuelta en su propia realidad que el espectador no está con una libreta apuntando los fallos, sino que se deja caer en el sofá y disfruta de ella

La dicotomía en los creativos es decidir si hay que ser muy honesto con la verdad de los personajes o serlo con el espectador y darle una cosa realmente divertida que pueda disfrutar.

P: Hablando de ‘La casa de papel’, serie de la que se acaban de dar a conocer las primeras imágenes de su tercera temporada, hay que destacar que se trata de la primera serie española que ha sido galardonada con un premio Emmy Internacional. ¿Qué consecuencias ha tenido esto para usted y su equipo? ¿La responsabilidad es mayor?

R: Ha sido un viaje profundamente fabuloso para todos. Vancouver Media es una empresa muy pequeña que se creó con cuatro o cinco personas que nos habíamos despedido de nuestros trabajos para embarcanos en ‘La casa de papel’.

Estábamos aterrados porque podía resultar una maravilla o un desastre absoluto. La serie se puso en Antena 3 y no tuvo el éxito de otros títulos anteriores. Cuando estábamos sumergidos en la serie que estrenamos de forma posterior, ‘El embarcadero’ y en otra serie en la que estamos ahora colaborando con una productora inglesa, de repente, llegó el efecto Netflix y con él el bombazo de saber que medio mundo estaba haciendo maratones por acabar de verla.

Nos fuimos para Nueva York casi sin saber qué era aquello de los Emmys y yo creo que lo vivimos con una mezcla de ilusión e ignorancia profunda de la inconsciencia de lo que estábamos viviendo. Pero lo más fascinante de todo es que todos nuestros contricantes nominados, de todo el planeta, se levantaron y se pusieron a aplaudir como si se lo hubieran dado a ellos. Se repitió el 'efecto Camerún' del que tanto hablamos en la serie que significa que gane el pequeño. Todos han sido profundamente generosos porque no es un premio nominativo, es un reconocimiento a una manera de hacer ficción, que se hace en España y que se está convirtiendo en una bomba internacional.

P: ¿Quizás la colaboración con Netflix ha influido en esa evolución de la ficción española que mencionábamos, o venía ya de antes?

R: Se está dando más margen. Se está poniendo también el listón más alto porque la oferta es enorme. Eso da la posibilidad a los creativos de expresarse, de tener ideas distintas y de probar contenidos más osados pero, al mismo tiempo, tienes que hacer cosas excelentes y esforzarte mucho más en llamar la atención.

P: Además de la oferta y la exigencia, tampoco se puede menospreciar el dinero. ¿Con la llegada de las plataformas hay más movimiento de fondos?

R: Estamos viviendo sin duda la época dorada de la ficción. Es la nueva literatura. Los adolescentes dramáticamente hn dejado de leer y lo han cambiado por ver series. No dejan títere con cabeza, han visto desde ‘Friends’ hasta ‘Juego de Tronos’. No discriminan y esto lo tenemos que aprovechar porque obviamente es un gran negocio.

P: Un gran negocio en el que los datos de audiencia mandan. ¿Alguna vez ha sentido que debía renunciar a lo que quería hacer para darle al espectador lo que quería ver?

R: Sí, claro. Justo antes de ‘Vis a vis’ estábamos en una especie de embudo que los compañeros considerábamos terminado. Había una especie de pacto no escrito donde los personajes tenían que ser de una determinada manera, donde los contenidos tenían que no irritar a nadie, que ser divertidos pero no ofender y una serie se convertía en una coctelera que iba dirigida a mucha gente y en realidad a nadie. Nosotros el gran cambio lo dimos con ‘Vis a vis’ cuando decidimos no hacer series para nadie y contar la historia de un solo personaje. Ese fue el cambio diferencial que a nosotros nos abrió la cabeza. No sabíamos si lo iban a ver porque era una serie femenina, sin niños y con violencia. El espectador no se cansó, los niños y las personas mayores lo veían y todos se engancharon porque el contenido era poderoso. El espectador ya tiene el nivel para desentrañar historias más complejas.

P: Los hombres de Paco, El Barco, Vis a Vis, La casa de Papel, El Embarcadero. ¿Te sorprende que exista ya quien te califique como “la jefaza” de las series españolas?

R: ¡Mira que bien! (ríe). Mira, yo he tenido la suerte de tener un lugar donde poderme expresar pero hay bastante otras showrunners que dirigen y escriben ficciones maravillosas que por desgracia se ver apartadas de la promoción de sus proyectos. Es algo fascinante y hay muchas otras compañeras que son jefazas también

P: Y después de todo esto, ¿no aparece el vértigo? ¿el miedo al abandono de las musas?

R: De momento no me ha dado tiempo ni de pensarlo porque estoy en un momento maravilloso y hasta arriba de proyectos. Es tan interesante meterme a hacer una cosa que no sé que disfruto mucho del proceso hasta que dure esta burbuja tan tremenda de contenidos.

P: Para in concluyendo solo se me ocurre una frase. “De Soria al estrellato”. Aquí que somos mucho de presumir, necesitamos saber si empezó usted a escribir en Soria.

R: Yo nací con un boli en la mano. Escribo desde siempre y, obviamente, en menor o en mayor medida, escribía en Soria. Además, desde muy pequeñita hacía cuentos o relatos. Me encantaba inventarme cosas.

P: A partir de ahí, de esas primeras líneas ¿cómo fue el camino? ¿Demasiadas piedras? ¿Algún complejo?

R: La verdad es que no. Nunca he tenido problemas por soriana y tampoco por ser mujer. Es un trayecto muy duro porque contado así parece fácil pero no lo es. Una cosa que es tremendamente esclava, que no tienen domingos ni vacaciones y muchas veceste sobreviene un trabajo bestial y te encuentras solo intentando conseguir una cosa que funcione y no se te ocurre. No te sirve nada de lo que aprendiste en la carrera porque estás solo con el boli. Eso es lo gratificante, llegar hasta donde he llegado y poder dedicarme a lo que me hace feliz.

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