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No es San Juan sin dulzainas

No es San Juan sin dulzainas

SAN JUAN
Actualizado 21/06/2019 08:38
Sergio García

La versatilidad de este instrumento tradicional le hace protagonista en numerosas citas sanjuaneras. Pese a que cada vez la toca más gente, está desapareciendo de momentos como el Catapán o las Calderas. Gracias a ella se han recuperado canciones como 'Mi amor sanjuanero'.

Tres conceptos musicales conviven en armonía y a relevos en las fiestas de San Juan: la Banda Municipal de Música, las charangas de peñas y cuadrillas y los gaiteros. Y aunque la Banda toque las versiones 'oficiales' de las sanjuaneras y las charangas vayan ganado terreno en las cuadrillas, nada responde mejor que una dulzaina allí donde se sitúa el epicentro de la fiesta sanjuanera, en el barro. Arraigada en la cultura popular de la provincia, su versatilidad le permite responder adecuadamente y ser el alma de la fiesta en cualquier circunstancia. Da igual si son un numeroso grupo de dulzaineros o un solo músico despistado, lo mismo da si se trata de recoger a los jurados en el Ayuntamiento, de hacer el paseíllo en Cañada Honda o de subir de las Bailas. La dulzaina nunca falla.

Eduardo García lleva cerca de 30 años tocando con los Gaiteros del Común. “Empezamos en el 90 un poco más en serio”, cuando “cada amigo escogió un instrumento e hicimos el grupo”. Ellos fueron los primeros gaiteros populares de Soria. “En esa época ya estaban los Gaiteros de la Calle Real”, reconoce Eduardo, pero señala que ellos eran “más profesionales, más para eventos, para bodas…”. Las ganas de fiesta es el nexo común que lleva nuestros cuatro protagonistas a amar la dulzaina. “Nosotros vimos que ellos llevaban una marcha y un ambiente estupendo”, recuerda José Ángel Martínez, que con sus amigos creo los Gaiteros de Santa Bárbara en el 93, “y decidimos que nosotros también queríamos”.

Martínez recuerda aquellas rutas por todos los chiringuitos. “De aquellas no había música en Valonsadero y eran años estupendos, con un ambientazo genial”, añora el banquero, que reconoce que “ahora me lo paso bien, pero antes era increíble”. Aunque a los jóvenes de la charla la introducción del instrumento les llegó más temprano y por otros motivos, ambos reconocen que fue la fiesta y el ambiente que se genera en torno a un grupo de dulzaineros lo que les enganchó a este instrumento. “A mí, desde pequeño, me ha gustado la música y siempre he querido tocar la dulzaina”, señala Ricardo Alonso de Aires de Soria. Mientras Diego Rello, de los Gaiteros de Cañada Honda, reconoce que fueron sus padres quienes le “impusieron” el instrumento. “Siempre digo que si yo hubiera tenido que elegir hubiera elegido otro, pero no me arrepiento de nada. La dulzaina te va enganchando, te va enganchado…, y cada vez más”, señala.

El barro

Las dulzainas se convierten en protagonistas en Soria durante varios momentos del mes de junio. Seguramente los más icónicos sean los paseíllos en los corrales de Cañada Honda en Lavalenguas y Compra. “Fuimos los Dulzaineros del Común los que empezamos a dar la vuelta junto con 'el Ceci', Julian, 'el Pepe', 'los Casera'… Ese momento hoy se ha convertido en una multitudinaria tradición sanjuanera como también lo es subir y bajar a las Bailas tocando. Ahí fuimos pioneros, los primeros años éramos cinco”, recuerdan.

“Ahora hay mucho más barro, mucha más gente que toca, pero también muchísimo más nivel”, analiza José Ángel, que reconoce que “el nivel de Diego y de Richi no tiene nada que ver con el nuestro”. Los jóvenes salen al paso para puntualizar que para ser un buen dulzainero la técnica no es un factor fundamental. “La clave está en saber evaluar el ambiente, saber dónde estás tocando y que hay que tocar. Eso no todo el mundo lo sabe”, señala Diego, y Ricardo lo resume en una sentencia: “Una cosa es saber tocar la dulzaina y otra es ser dulzainero”.

Sanjuaneros

“Para otros músicos ver cantar al público a lo mejor no, pero para nosotros es muy agradecido”, señala Eduardo. Por ello, la nueva moda es no tocar las sanjuaneras enteras. “Nos encanta tocar media canción y cantar la otra mitad”, ya que “creamos un ambiente estupendo” reuniendo a “mucha gente que se sabe las sanjuaneras”, explica José Ángel. Lo cierto es que el repertorio de Sanjuaneras es amplio y va más allá de Don Paco y Don José. Más de una treintena de canciones entre las que Eduardo pide “recordar al riojano Sáez-Benito”.

Tras años olvidadas, dulzaineros y sanjuaneros, han logrado convertir dos de sus creaciones en auténticos emblemas de las fiestas. Hablamos del 'Soria, la gloria de España' a la que todos coinciden en catalogar como “el himno de Soria” y, más recientemente, 'Mi amor sanjuanero', un precioso pasodoble que cada vez conocen y cantan más sorianos. “Esa canción se ha conservado sin tocarla la Banda y eso tiene mucho mérito”. Evoluciona el repertorio y los eventos. “Desde hace unos años nos juntamos unos cuantos dulzaineros para el vermú del Sábado Agés en 'el Tubo' y cada año vamos más”, cuenta Diego Rello.

Los momentos sanjuaneros en los que la dulzaina es protagonista son multitud, aunque, lamentablemente, poco a poco van desapareciendo de algunos momentos oficiales importantes como son el Catapán (este año solo hubo dulzaineros en las cuadrillas de Santa Catalina y de Santiago), o el desfile de las Calderas. “El Domingo es el momento más tradicional de las fiestas, y ahí tiene que estar presente la dulzaina”, reclama Ricardo. “Han surgido muchas charangas en Soria”, explican y aunque reconoce que “para momentos de fiestas una charanga te anima mucho más”, pide que las dulzainas no se pierdan de los momentos más emblemáticos de las Fiestas de San Juan.

Eduardo y Diego señalan como su momento favorito de los 5 días de fiestas las bajadas de la plaza de Toros a la plaza Mayor el Viernes. Rello indica que “el Jueves falta algo si hay no hay una dulzaina en la puerta”.

Sanjuaneras

Cada uno tiene su favorita, aunque todos coinciden en señalar 'Soria, la gloria de España' como una de las que más disfrutan. “Es una canción muy bonita y que no te cansas nunca de tocar, sobre todo fuera de Soria”, explican. Reconocen que no es un instrumento difícil, aunque las sanjuaneras tienen algunas dificultades. Por un lado, el tono en que están escritas y que hace que en muchas ocasiones“se les baja un tono y no pasa nada”. Otras tienen mayor dificultad técnica y de adornos.

Eduardo explica que la dulzaina en Soria le debe mucho a las fiestas. “De primeras no es un instrumento agradable, pero su vinculación con San Juan hace que en Soria siempre sea bien recibida”. “Si la dulzaina en Soria se hubiera quedado solo en el folklore hubiera muerto”, explican, y Ricardo reconoce que “aquí el 98% hemos aprendido a tocar para ir a Valonsadero”. Aprender a tocar la dulzaina para ser los reyes de la fiesta sanjuanera. Los reyes del barrio.

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