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Laura Asensio, música soriana que resuena en Haití

Laura Asensio, música soriana que resuena en Haití

REPORTAJES
Actualizado 08/09/2019 09:47
Encarna Muñoz

Laura Asensio es músico profesional. Esta soriana forma parte de la Orquesta Nacional y, entre ensayos y horas de estudio, consigue rescatar tiempo para el que se ha convertido en el proyecto de su vida, Música Anpil. Se trata de un programa educativo mediante el que están consiguiendo, a través de la música clásica, “dotar de herramientas para el futuro” a los jóvenes de Haití.

Música Anpil ha conseguido aunar dos de los factores más relevantes de toda sociedad: educación y solidaridad. Se trata de un proyecto educativo que, a través de la música clásica está consiguiendo “dotar de herramientas y conocimientos” a los más vulnerables de uno de los países más desfavorecidos del planeta, Haití.

Lo explica Laura Asensio, una soriana que se propuso devolver todo lo que la música le había aportado. El destino tenía escrito el nombre de este país en su futuro y fue precisamente allí donde conoció a Pedro Pérez, la otra mitad en esta aventura.

Música, educación y vida

El 80% de la población haitiana es analfabeta y solo el 50% de los niños va a la escuela (según datos de Unicef). La causa principal está en el carácter privado de la educación general. Si para buena parte de la población joven ir al colegio se convierte en un lujo, para la gran mayoría se convierte en totalmente inaccesible conocer y comprender la música clásica.

Detrás de esto, o mejor dicho frente a ello, se coloca Música Anpil. Desde sus orígenes, en 2017, esta asociación sin ánimo de lucro (que actúa en el campo de la educación, la cultural y el desarrollo social sostenible) ha conseguido llevar a cabo dos campamentos anuales en los que músicos profesionales voluntarios imparten enseñanzas a jóvenes haitianos, un programa de becas (actualmente para 13 alumnos) y un banco de instrumentos musicales.

La idea se fraguó hace cinco años. En 2014, la Joven Orquesta Nacional de España “nos propuso a sus exintegrantes viajar a Haití para participar en un campamento de voluntarios de 15 días”, explica para recalcar que “desde entonces, este país forma parte de mí”.

La experiencia fue tan inspiradora que dos de aquellos músicos se marcaron como meta, “que no quedara ahí”. Continuaron las visitas al país y en 2017, ante la necesidad de conseguir fondos, nació la asociación Música Anpil. “Necesitábamos dinero para llevar hasta allí el material necesario, instrumentos y los complementos que requieren, por ello Pedro y yo decidimos ponernos más serios todavía y embarcarnos en la complicada misión de gestionar una asociación”. Laura se refiere al trabajo en la sombra, “mantener la web, las redes sociales, hacer carteles, idear conciertos benéficos y otras acciones para aumentar lo recaudado,...”. Todo esto combinado con una carrera profesional que obliga a ensayar y estudiar fuera del horario laboral.

A pesar de las dificultades, después de este verano habrán sucedido seis viajes, casi 84.000 km, y el proyecto está “consolidado y en proceso de prosperar” porque “cada año las necesidades aumentan y los objetivos cambian por la inestabilidad del país. Además, seguimos creciendo gracias al apoyo de toda la gente que hace posible que lleguemos a más alumnos y más escuelas del país”.

País repleto de talento

Haití asaltó la actualidad internacional en el año 2010. Un terremoto de de magnitud 7,3 se cebaba con el país más pobre del continente americano y 316.000 personas perdían la vida. Se desató entonces una ola de solidaridad sin precedentes pero los escombros todavía pueblan las calles de Puerto Príncipe (la capital) y el 80% de la población vive con menos de 2 euros al día.

El panorama no parece dejar hueco al optimismo, pero a nuestra protagonista se le iluminan los ojos cada vez que menciona la palabra Haití. “Es un país muy especial, muy diferente”, explica. “Me encantaría que lo conociésemos más porque constituye el significado perfecto de la riqueza en bruto, la cantidad de artistas por metro cuadro es enorme y resulta frustrante que no puedan desarrollarse”, narra con la emoción propia de la experiencia de lo vivido.

Pero que nadie se engañe. Esta música soriana es idealista pero no ingenua y sus palabras lo reflejan, “en un mes no puedo cambiar la vida de nadie ni pretendo que estos jóvenes se dediquen en un futuro a la música profesional, pero lo que sí que puedo hacer es aportarles una opción más de futuro y por ello trabajo cada día”.

Haití y sus gentes le han aportado mucho más de lo que ha dado. “Cuando vuelves después de un año y ves que conservan las partituras y las han estudiado una vez tras otra para mostrarte los resultados; obtienes tu gratificación”, afirma.

Una vida de música

Laura Asensio es una de las pocas personas que pueden considerarse “afortunadas” por descubrir su pasión de forma temprana. “Con ocho años comencé a estudiar el Grado Elemental en el Conservatorio Oreste Camarca de Soria”, narra recordando la “felicidad” de su niñez.

Pasaron los años y la música no solo germinó, sino que creció vigorosa en esta soriana. “Tuve que salir de casa para estudiar el Superior en Córdoba y en mi interior ya temía lo que acabaría sucediendo, no volví”. Con el apoyo de “toda la familia” el talento soriano viajó de la comunidad andaluza hasta Berlín para regresar a España después y establecerse en Madrid “definitivamente” donde encontro “mi sitio”. Tras conseguir un contrato de tres años en la Orquesta de RTVE consiguió, después de presentarse en cuatro ocasiones a la oposición, la plaza en una de las mejores formaciones del país, la Orquesta Nacional.

Se muestra “satisfecha” de su presente y al futuro le pide “seguir así”. Reconoce que “el sueño de todo músico podría ser formar parte de orquestas como la Filarmórnica de Berlín o la New York Philharmonic” pero se muestra sincera al afirmar que “se me han pasado las ganas porque he formado un círculo, un hogar”.

Aún así, los planes no han acabado. “Además de mi trabajo, formo parte de dos ensembles y ahora la asociación me aporta muchos retos. Quiero aprender mejor el kreol haitiano (la lengua de Haití), conocer un poco más las redes sociales y formarme en conceptos básicos de dirección de orquesta”, concluye Laura Asensio.

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