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La Monjía se hunde

La Monjía se hunde

REPORTAJES
Actualizado 14/10/2019 20:24
Patxi Veramendi

El tejado de la sacristía de la capilla de La Monjía se ha hundido. Se ha ‘descubierto’ ahora, al prepararse la romería que se celebró el pasado día 8. Es la última advertencia seria del abandono del edificio que alberga la capilla de origen románico, y la casa fuerte levantada en el siglo XVI. Su declaración BIC sigue pendiente.

Ante el abandono y alarmante deterioro de la ermita de La Monjía, la Entidad Local Menor de Fuentetoba va a requerir a los propietarios la realización de unas primeras obras urgentes de mantenimiento. Así lo ha indicado el alcalde de la Entidad, Luciano Hernández, que antes de la celebración de las fiestas de la localidad y de la romería a la ermita (celebrada el pasado 8 de septiembre), se encontró con el tejado de la sacristía hundido.

Esa sacristía, un edificio adosado a la ermita, es un paso obligado -ahora entre escombros- para acceder a la sala-camarín, también muy deteriorada, de la imagen de Nuestra Señora de Valvanera, patrona de Fuentetoba. La entidad encargará una memoria sobre el estado de La Monjía y las obras necesarias de su mantenimiento, para garantizar la conservación de este singular edificio, asentado en la ladera del Pico Frentes.

El 27 de abril de 1995, la Dirección General de Patrimonio de la Junta aprobó la resolución de incoación de expediente como Bien de Interés Cultural (BIC) de La Monjía, como monumento, si bien la declaración sigue pendiente. Una circunstancia que no afecta a las obligaciones de los propietarios, que son las de conservar, custodiar y proteger debidamente esos bienes, para asegurar su integridad y evitar su pérdida, destrucción o deterioro, según señala el artículo 24 sobre ‘Deber de conservación’, de la Ley 12/2002 de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León. Unas obligaciones de mantenimiento y cuidado que los propietarios de la ermita y casa fuerte de La Monjía no han llevado a cabo, desde la incoación como BIC, incumpliendo así la ley.

El Servicio Territorial de Cultura de Soria ha asegurado que la incoación tiene las mismas garantías de protección y obligaciones que una declaración, quitando así importancia al hecho de que la tramitación del expediente no esté aún completada, después de casi 20 años.

Cultura ha explicado que la incoación como BIC de La Monjía se realizó cuando estaba vigente la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, que es la anterior a la actual de Patrimonio Cultural de Castilla y León. La normativa vigente exige unos plazos para cerrar la declaración BIC, razón por la que -ante el numeroso número de expedientes- se van tramitando los más recientes.

En el caso de La Monjía, al ser una incoación de 1995, no existen tiempos de plazos y, por tanto, el expediente no caducará nunca, garantizándose la protección del monumento, ha afirmado el Servicio Territorial de Cultura.

Cuando los propietarios no realicen las actuaciones de mantenimiento necesarias, la administración competente, previo requerimiento a los propietarios, podrá ordenar su “ejecución subsidiaria”, y llevar a cabo de modo directo las obras necesarias por vía judicial, para que sean costeadas por los propietarios.

Para el alcalde de Fuentetoba, Luciano Hernández, el requerimiento que va a hacer a los propietarios de La Monjía es un “primer paso necesario”, para parar el grave y progresivo deterioro de la ermita de origen románico y posterior casa fuerte del siglo XVI, y proceder a su mantenimiento y recuperación. La preocupación de la Entidad Local de Fuentetoba es la de recuperar y poner en valor el monumento.

De monasterio a casa fuerte

La capilla -de origen románico- forma parte del conjunto arquitectónico de la casa fuerte que le envuelve, que fue levantada en el siglo XVI por los condes de Castejón, que se hicieron con la propiedad, al comprarla a los monjes benedictinos que la tenían.

La construcción de La Monjía o Santuario de la Virgen de Valvanera se remonta al siglo XII, cuando en el año 1120 llegó y se asentó un grupo de monjes benedictinos procedentes del Monasterio de Valvanera de La Rioja, consiguiendo un derecho de presura de pastos y prados para el ganado.

Del origen inicial del monasterio o ‘monjía’ se conserva la modesta portada románica, formada por tres arcos concéntricos de medio punto, sin labor ni molduras en las arquivoltas y capiteles cónicos, estilo que se repite en los capiteles del arco apuntado del ábside.

El académico de la Real Academia de la Historia, Eduardo Saavedra, en 1861, se refirió a la capilla de aquellos primeros monjes, como “el más antiguo monumento de la Edad Media de Soria”.

El edificio ha estado habitado por los sucesivos herederos de la propiedad hasta hace algo más de medio siglo, dueños también de una amplia extensión de fincas y monte del entorno (ladera del Pico Frentes), incluida la conocida Cascada de La Toba, que fueron los bellos jardines de La Monjía. Algunos vecinos mayores de Fuentetoba los recuerdan. La casa fuerte, de dos pisos, con patio, y que dispone de un lienzo exterior a modo de muralla coronada con merloncillos, que imitan almenas, también tiene una esbelta torre-campanario.

Desde que quedó deshabitada, La Monjía ha sufrido numerosos expolios y actos vandálicos en su interior, ahora completamente destrozado. Aún quedan restos de muebles, y se intuye la decoración de algunas estancias. Pero la realidad es que el deterioro y el riesgo de hundimiento en algunas zonas es grave, razón por la que la Entidad Local de Fuentetoba insiste en la urgencia de que se realicen obras de mantenimiento y conservación.

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