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La Iglesia estudia pagar a laicos ante la falta de sacerdotes

La Iglesia estudia pagar a laicos ante la falta de sacerdotes

REPORTAJES
Actualizado 25/11/2019 09:06
Patxi Veramendi

La Diócesis de Osma-Soria celebra este 10 de noviembre el Día de la Iglesia Diocesana. Una buena excusa para hablar con su obispo, monseñor Abilio Martínez Varea, un riojano de Autol que el próximo mes de enero cumplirá 56 años. De mirada limpia y clara, como sus argumentaciones, afirma que la continuidad de la Diócesis está asegurada, pase lo que pase con la provincia.

Pregunta: ¿Qué significa el Día de la Iglesia Diocesana, que se celebra este 10 de noviembre, para el obispo de Osma-Soria?

Respuesta: Se puede decir que es un día que sirve para rendir cuentas ante los diocesanos. Se aprovecha para dar a conocer qué es una diócesis, las actividades que hemos hecho, principalmente las pastorales. Se informa de nuestras cuentas, en qué invertimos y gastamos nuestro presupuesto.

P: ¿Cuántos curas hay en la Diócesis?¿Van a poder atender todas las parroquias de la provincia?

R: Con los jubilados somos 92. Vamos a menos, y con una media de edad muy elevada, de unos 70 años. El dato exacto no sabría decirlo. Menores de 65 estamos 32, contando al obispo (ríe). De los 60 curas que son mayores de 65, una treintena siguen en activo.

Vivimos dos realidades, el escaso número de curas, y que la provincia tiene 512 núcleos de población, muchos muy pequeños, con apenas varios vecinos que solo tienen actividad en verano. Diferenciamos una pastoral de invierno y otra de verano, cuando a los pueblos vuelve gente, a la que hay que atender a través de las celebraciones y de sus fiestas. Las iglesias siguen siendo un punto de encuentro en los pueblos. La eucaristía de los domingos tiene una dimensión religiosa y una parte convivencial y social. Los vecinos se juntan, hablan, comparten un rato. Se ha hecho de toda la vida.

Contamos con un seminario menor con 9 seminaristas, un seminarista mayor con menos de 30 años, y se ha ordenado recientemente un sacerdote. Seguimos con la esperanza de tener curas para atender la realidad eclesial de la provincia.

P: ¿Se están preparando, por si no hay sacerdotes suficientes?

R: Sí. Hay algunos equipos, no muchos, de laicos o algunas religiosas de Soria, que están preparados, con misión del obispo. Para ir a pueblos que no puedan ser atendidos por sacerdotes, y hacen lo que llamamos asambleas dominicales en espera de presbítero. Es la expresión oficial. Se juntan los cristianos, sin eucaristía, para escuchar la palabra de Dios. Puedo adelantar que, no se cuándo llegará, pero llegará un momento que tendrá que haber unos pocos voluntarios laicos, incluso remunerados, no me importa decirlo, que dediquen un tiempo a la Diócesis.

P: ¿Cuál va a ser el protagonismo del laico en la Iglesia del futuro?

R: Va a ser importante. Se está hablando mucho en el Sínodo de la Amazonía. El Concilio Vaticano II dio al laico un papel significativo, en lo que es la transformación del mundo, pero también tiene un papel dentro de la Iglesia. Ese papel ha estado oscurecido, diluido, pero empezamos a tomar conciencia también de la importancia de la labor del laico en la comunidad eclesial. Un ejemplo son los consejos parroquiales, que asesoran al párroco en cómo llevar la parroquia. Este es un objetivo, que las parroquias grandes de la provincia tengan esos consejos, para asesorar, apoyar y participar en lo que es la dimensión pastoral de la parroquia.

La España vaciada

P: ¿Qué papel puede tener la Diócesis en el apoyo y búsqueda de soluciones para la España Vaciada?

R: Un papel integrador. Las soluciones tienen que venir de la política, del empresariado. Nosotros no tenemos grandes medios. Desde la Diócesis podemos animar, por eso se han apoyado a algunos colectivos que defienden la España Vaciada, valorando todo lo que se está haciendo. Ahí estamos. Somos Iglesia, colaboramos intentando no dejar abandonado a nadie. Llegamos a nuestros pueblos pequeños a través de párrocos que se multiplican, que visitan a las escasas personas que viven en ellos. Procuramos que la gente de la España Vaciada viva lo más dignamente posible. Ayudamos y acompañamos con el cariño, con la cercanía, con las ayudas que necesiten.

P: ¿Cómo ve el futuro de la provincia de Soria? Desde algún foro se ha sugerido que se lleve a los inmigrantes a la España Vaciada.

R: Este tipo de soluciones que se plantean, demasiado simples, no son reales. La inmigración se dirige donde quiere, ahí donde hay una serie de posibilidades de vida, y si no las hay la inmigración no va a ir. No es una cuestión de kilómetros cuadrados, sino de posibilidades, como el trabajo o la vivienda. Y si las hay, los propios jóvenes sorianos se quedarán.

P: ¿Cree que la Diócesis de Osma-Soria pudiera integrarse en otra diócesis, y que su continuidad quedará ligada al futuro administrativo de la provincia?.

R: No veo las dos cosas unidas. Para una diócesis es fundamental la movilidad. Pensar que una diócesis, con más de 10.000 kilómetros cuadrados, pueda ser anexionada a otro obispado, lo veo irrealizable. Porque, para nosotros, lo mismo da que la diócesis tenga 40.000, 90.000 o un millón de habitantes. Siempre tiene que tener un obispo. Mientras haya una realidad social y religiosa viva, nuestra Diócesis permanecerá, independientemente del futuro administrativo de la provincia de Soria. Por un criterio de sentido común. Es tan importante para el obispo poder estar ahora aquí, luego en Soria y por la tarde en Covaleda…, poder ir a todos los sitios para estar con los diocesanos, que yo no veo factible una fusión o una anexión. Son más de 10.000 kilómetros cuadrados. No podrían ser atendidos por un obispo de fuera de Soria. A nivel eclesial esto sería imposible.

P: Respecto al rico patrimonio arquitectónico y cultural de Soria, ¿qué se puede hacer para mantenerlo más tiempo visitable? ¿Es partidario de cobrar entrada para ver San Saturio?

R: Estamos trabajando en un proyecto, a medio y largo plazo, para poner en valor y hacer más accesible y visitable el patrimonio de la Iglesia, publicitarlo y explicarlo. Pero no es fácil. Estamos en ello, hablando, estudiando, viendo lo que se ha hecho en otros lugares. Sobre la posibilidad de cobrar una entrada en San Saturio, es un tema que tenemos que tratar y estudiar. Si vemos que es una salida, adelante, y si no hay que ver otras fórmulas de financiación. Entre todos. El Cabildo está en ello. Yo no tengo un juicio para pronunciarme.

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