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El Foro de las Comunidades por el Cambio Demográfico fijan su posición

El Foro de las Comunidades por el Cambio Demográfico fijan su posición

Actualizado 15/02/2016 16:16

Las comunidades autónomas que conforman el "Foro de Comunidades Autónomas por el Cambio Demográfico" acuerdan una posición común sobre los criterios básicos que debe contener el dictamen que se presentará ante el Comité de las Regiones.

El Foro lo componen Castilla y León, Galicia, Asturias, Aragón Castilla-La Mancha, Extremadura y, a partir del encuentro de hoy, celebrado en Valladolid, Cantabria y La Rioja.

En el encuentro celebrado hoy han participado en nombre de los respectivos gobiernos autonómicos: la vicepresidenta Rosa Valdeón y el consejero de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez López; el vicepresidente del Gobierno de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro; el consejero de la Presidencia y Participación Ciudadana del Principado de Asturias, Guillermo Martínez Suárez; el consejero de Política Social de la Xunta de Galicia, José Manuel Rey Varela; el consejero de la Presidencia del Gobierno de Aragón, Vicente Guillén Izquierdo; Begoña Martínez, la consejera de Presidencia, Relaciones Institucionales y Acción Exterior del Gobierno de La Rioja, Begoña Martínez; y la directora general de Acción Exterior de la Junta de Extremadura, Rosa Balas Torres.

La representación institucional del Gobierno cántabro no ha podido acudir a la reunión celebrada esta mañana en la sede de la Presidencia de la Junta de Castilla y León.

POSICIÓN DEL FORO

1.- El cambio demográfico es uno de los principales retos que debe afrontar la Unión Europea. Entre los factores que integran dicho desafío se encuentran el envejecimiento de la población y la disminución de las tasas de fecundidad y natalidad. Ambos inciden en una reducción de los saldos vegetativos, lo que en algunas regiones y, en concreto, en el medio rural, da lugar a dificultades demográficas de especial intensidad, que se concretan en el despoblamiento y en la progresiva creación de vacíos demográficos, al resultar negativos dichos saldos y no ser compensados por los movimientos migratorios.

2.- Las tendencias demográficas actuales repercuten ya en cambios en las estructuras de población, con los consiguientes impactos de carácter económico, social, presupuestario y ecológico, tanto a escala nacional como regional y local. Influyen en la sostenibilidad de la financiación futura de los sistemas de pensiones y en los costes de provisión de determinados servicios del Estado del Bienestar, así como en el desarrollo de los distintos territorios de la Unión Europea y sobre el mantenimiento de los ecosistemas tradicionales, asociados al medio rural. Y aunque determinadas zonas o regiones, en función de sus características sociodemográficas, vayan a verse afectadas por esta tendencia en menor medida o más tarde, es innegable que las consecuencias de esta situación se harán sentir en toda la Unión Europea.

3.- Las regiones europeas han reaccionado ante este desafío de maneras diversas. Promoviendo la actividad económica y el empleo para fijar población en las áreas rurales o zonas industriales castigadas por los procesos de reconversión. Con políticas de apoyo a las familias para favorecer que tengan el número de hijos e hijas que desean, acciones para facilitar la emancipación y la permanencia de la juventud y medidas dirigidas a una mejor integración de la población inmigrante, garantizando en todo caso la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Y también promoviendo adaptaciones de las fórmulas de provisión de los servicios públicos a las circunstancias de sus territorios.

4.- En los últimos años se han impulsado también acciones de colaboración entre regiones para intercambiar buenas prácticas en el abordaje de la crisis demográfica y de sus impactos. Es el caso de la Red Europea de Regiones afectadas por el Cambio Demográfico (Demographic Change Regions Network), que ha posibilitado espacios de trabajo adecuados para generar acuerdos que faciliten iniciativas comunes y respuestas conjuntas. En España, destaca el Foro constituido, hace más de dos años, por las comunidades de Galicia, Asturias, Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura y Castilla y León, al que se suman ahora Cantabria y La Rioja; Foro que, aparte del intercambio de experiencias, ha servido para dar a conocer la problemática asociada al cambio demográfico, impulsar el debate y la concienciación sobre el mismo y favorecer su inclusión en la agenda política, tanto a nivel nacional como de la Unión Europea. Es precisamente en el ámbito de este Foro en el que surge la iniciativa de presentar un dictamen al Comité de las Regiones en torno a la respuesta de la Unión Europea ante los desafíos que plantea el cambio demográfico.

5.- Tanto las medidas llevadas a cabo por las regiones individualmente consideradas como las promovidas de manera conjunta a través de alianzas horizontales son insuficientes, por definición, para hacer frente a un reto de estas dimensiones. La tendencia del cambio demográfico afecta de manera generalizada a todos los países desarrollados. Por ello, a pesar de que los impactos que provoca son diversos y distintos a nivel regional y local, parece oportuno diseñar intervenciones a nivel nacional y supranacional.

6.- La Unión Europea puede y debe mejorar su respuesta para hacer frente al reto demográfico, que es actualmente una respuesta parcial (principalmente centrada en los aspectos relativos al envejecimiento) y carente de las herramientas específicas que permitirían una intervención más eficaz. Es necesario desarrollar estrategias coordinadas, pactadas y consensuadas, abiertas a la participación de la sociedad civil.

7.- De manera destacada, la Política de Cohesión europea debería estar mucho más estructurada para dar respuesta a los desafíos del cambio demográfico. Para ello sería preciso, en primer lugar, alcanzar una definición más precisa del concepto "dificultades demográficas graves y permanentes", recogido en el artículo 174 del Tratado de Funcionamiento de la Unión, de modo que se aborden todos los impactos del cambio demográfico. En segundo lugar, la Unión Europea debería disponer de estadísticas homologables y a la escala oportuna, alcanzando en lo posible el nivel de las entidades locales, para sustentar dicha definición. Y en tercer lugar, la Política de Cohesión debería orientarse a ese objetivo demográfico del artículo 174 y dotarse, para ello, de fondos específicos e instrumentos ad hoc, tales como una mayor flexibilidad para los objetivos temáticos y para las tasas de cofinanciación.

8.- Sin embargo, no es sólo la Política de Cohesión la que debe orientarse más hacia estos objetivos. Es preciso avanzar hacia una Estrategia europea horizontal que integre todas las políticas susceptibles de contribuir a hacer frente al cambio demográfico, diseñando medidas en los distintos ámbitos que pueden incidir en este objetivo, conforme a lo previsto en el artículo 175 del Tratado de Funcionamiento de la Unión. Entre otros aspectos, dicha Estrategia debería priorizar la creación de oportunidades de vida para atraer y retener población joven en todo el territorio europeo y fomentar el reequilibrio territorial entre zonas densamente pobladas y zonas con problemas demográficos, favoreciendo la prestación de servicios públicos de calidad en estas últimas. Y debería también incorporar la perspectiva de género, dada la especial significación del papel de las mujeres en la fijación de la población en el territorio, especialmente en las zonas rurales.

9.- La Unión Europea debería considerar lo anterior en la configuración de los marcos de financiación plurianual, incluir en su presupuesto rúbricas orientadas a posibilitar el desarrollo de políticas y acciones y promover una Política de Cohesión más consciente de los desafíos que el cambio demográfico comporta y de esa Estrategia europea horizontal en materia demográfica. Y, además, establecer en el acceso a la financiación mecanismos de prioridad para aquellas regiones con dificultades especiales, o en las que las consecuencias del cambio demográfico tienen una particular incidencia.

10.- En tanto se avanza hacia un escenario como el descrito, es preciso seguir sensibilizando a todas las instancias en torno a estos desafíos, y empezar a dar pasos en la dirección adecuada partiendo de las herramientas existentes. En particular, es necesario introducir en la Estrategia Europa 2020 una mayor sensibilidad en torno a los retos demográficos a escala regional y local, contemplando en aquélla la existencia de una iniciativa emblemática en materia demográfica. Y conseguir, asimismo, que esta cuestión esté presente, con más intensidad, entre los objetivos de los sucesivos Semestres europeos.

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