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Liceras inaugura la restauración de su atalaya musulmana con un presupuesto de 152.855 euros
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Liceras inaugura la restauración de su atalaya musulmana con un presupuesto de 152.855 euros

PROVINCIA
Actualizado 26/05/2012
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Se trata de una construcción defensiva de origen musulmán cuya cronología se sitúa entre los siglos IX-XI, en el periodo de luchas entre cristianos y musulmanes en torno al río Duero. La atalaya mantiene un aparejo a soga y tizón, de piedra arenisca, así como un arco de herradura califal en su puerta de acceso, elementos claramente identificadores de la arquitectura islámica.

El delegado territorial, Manuel López, ha visitado este sábado 26 de mayo la atalaya de Liceras, recientemente restaurada gracias a un proyecto municipal, gestionado por el Grupo de Acción Local Tierras Sorianas del Cid, de acuerdo con los criterios y pautas establecidas en el Plan Director de la Atalaya de Liceras, aprobado por la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León en Soria, que ha permitido la restauración de la atalaya islámica de la localidad y el acondicionamiento del entorno.

Han asistido al acto, además de la corporación y numerosos vecinos de la localidad y alcaldes de municipios cercanos, entre otros, el vicepresidente del Senado, Juan José Lucas; la subdelegada del Gobierno, Mª José Heredia; el presidente de la Diputación Provincial, Antonio Pardo, y el presidente de Tierras Sorianas del Cid y alcalde de San Esteban de Gormaz, Millán Miguel.

Tanto Manuel López como el resto de autoridades han resaltado la satisfacción por acudir a un acto que sirve para presentar la restauración de un importante elemento arquitectónico, como ejemplo del trabajo realizado por los pequeños municipios, resaltando la figura de su alcalde, Timoteo Arranz, como gran impulsor del proyecto.

Timoteo Arranz ha manifestado que es un momento de orgullo para el pueblo, ?son actuaciones para que los pueblos no mueran, no todo el trabajo está en las grandes capitales?. El futuro de estos pueblos depende de nosotros, ha afirmado el alcalde, quien ha resaltado que en los últimos años el padrón municipal se ha incrementado en 10 habitantes.

El objetivo del proyecto era la recuperación de la configuración original de la estructura de la atalaya, recuperando el volumen inicial, restituyendo la coronación de los muros y eliminando restos de distintas intervenciones que la habían desvirtuado. Así, se ha eliminado una de las construcciones anexas que la rodeaban, dificultando y alterando su imagen. En su lugar, ahora hay una plaza que sirve de acceso a la torre, dotando al pueblo de un nuevo espacio urbano con la atalaya como protagonista.

Además de la recuperación integral de la construcción, se han mejorado los accesos y se han incorporado una serie de elementos que permiten su visita pública de forma segura: un conjunto de escaleras y plataformas que conducen al interior y a la cubierta, diferentes soportes y paneles informativos y un sistema de iluminación propio.

Con estas mejoras, el Ayuntamiento de Liceras pretende convertir la atalaya en un reclamo turístico y cultural del municipio, aprovechando la ubicación de la localidad en las inmediaciones de un foco turístico de primer nivel como es el Yacimiento Arqueológico de Tiermes, y la existencia de una red de atalayas y fortalezas próximas que se distribuyen por buena parte de la comarca. La inversión municipal ha sido de 152.855 euros, y ha contado con una subvención de la Junta de Castilla y León de 36.780,34 euros. El proyecto ha tenido también ayuda del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (36.780,33 euros) y del FEADER (40.841,61 euros).

BIEN DE INTERÉS CULTURAL

La atalaya de Liceras es el elemento más singular del patrimonio cultural del municipio y el único que cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural. Se trata de una construcción defensiva de origen musulmán cuya cronología se sitúa entre los siglos IX-XI, en el periodo de luchas entre cristianos y musulmanes en torno al río Duero.

La atalaya mantiene un aparejo a soga y tizón, de piedra arenisca, así como un arco de herradura califal en su puerta de acceso, elementos claramente identificadores de la arquitectura islámica. El abandono de su uso como palomar provocó que se encontrara en estado de ruina, lo que propició su rehabilitación para mejorar sustancialmente el aspecto tanto de la atalaya como de su entorno, siendo de especial interés al encontrarse en el casco urbano de la localidad.

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