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Los restos de Adolfo Suárez descansan ya en la catedral de Ávila

Los restos de Adolfo Suárez descansan ya en la catedral de Ávila

CASTILLA Y LEóN
Actualizado 26/03/2014 09:02

El último viaje del ex presidente ha sido arropado por miles de personas tanto en las calles de Madrid como en la capital abulense, adonde ha viajado el responsable del Gobierno de España, Mariano Rajoy.

Las campanas de la catedral de Ávila han doblado para recibir al cortejo fúnebre que arropaba los restos del que fuera primer presidente del Gobierno español en la etapa democrática. Una comitiva que, según han relatado desde el portal de noticias avilared.com, llegaba a las inmediaciones del templo en torno a las 13.50 horas tras abandonar la capital de España, y donde los restos del Adolfo Suárez recibían la ovación de miles de personas, al igual que en Ávila.

El cortejo fúnebre ha alcanzado la plaza para recibir el calor de los abulenses a pesar del tiempo desagradable -seis grados con baja sensación térmica y frío viento- de una jornada nada primaveral. "¡Viva Suárez!" era el grito al unísono pronunciado numerosas voces, junto a las de "¡Bravo, bravo!".

La comitiva ha sido recibida por el actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; su homólogo en Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y el alcalde de Ávila, Miguel Ángel García Nieto, al frente de la corporación municipal.

En la solemnidad, la Banda de Música Ciudad de Ávila ha hecho sonar el Himno Nacional al tiempo que agentes de la Policía Local izaban a hombros el féretro, acompañados de otros cuatro policías de gala, dos de ellos portaban del Toisón de Oro y el collar de la Real Orden de Carlos III.

Ovaciones

Antes de la llegada, el cortejo fúnebre acogía la escolta de la Policía Municipal, recorriendo diversas calles del centro de la ciudad castellana bajo emotivas y repetidas ovaciones.

En la entrada de la catedral esperaban el obispo, Jesús García Burillo, quien después presidiría las exequias, y los integrantes del Cabildo Catedralicio, quienes tras pronunciar una oración una oración, han iniciado el camino hacia al altar mayor del templo, donde medio centenar de sacerdotes y obispos han concelebrado el funeral. Entre ellos se encontraba el presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez; el cardenal Antonio Cañizares, ex obispo de Ávila y confesor de Suárez; y el obispo de Segovia, Ángel Rubio.

Al término de la ceremonia en el recinto catedralicio, los restos mortales de Adolfo Suárez han sido conducidos al claustro adyacente donde reposan desde ayer los de su esposa, Amparo Illana, y que fueron trasladados desde el convento de Mosén Rubí.

La lápida lleva en su parte inferior la leyenda 'La concordia fue posible'. Bajo la inscripción 'Excelentísimos señores Duques de Suárez' se encuentran inscritos los datos del matrimonio: Adolfo Suárez González, y los datos de su nacimiento y fallecimiento, 25-11-1932 y 23-03-2014, respectivamente; y Amparo Illana Elortegui, 25-5-1934 y 17-5-2001.

Católico

Suárez había mostrado su deseo de ser enterrado en la catedral poco después de la muerte de su esposa. En su homilía, el obispo ha realzado los valores de testimonio de la fe del fallecido señalando que el ex presidente "fue un católico en la vida pública". También ha sumado que "ahora vuelve a casa para reposar junto a quien fue todo en su vida, su esposa Amparo".

El pastor de la Diócesis abulense ha recordado el periodo vital ligado al fervor católico de Suárez diciendo que "salió de aquí después de haber vivido unos años de juventud apasionados. En la época en que llegó a Ávila procedente de Cebreros, era bastante fácil vivir la fe. Su familia, católica practicante, le educó en la fe y en ella vivió. El ambiente, las clases del colegio y del instituto, la sociedad abulense facilitaban al máximo. Como muchos jóvenes, participó en el movimiento juvenil de Acción Católica. Allí acudía a las reuniones de formación, a la santa Misa, y a otras actividades lúdicas. Dada su capacidad de liderazgo, un día se dirigió al obispo Don Santos Moro, enterrado en esta catedral, para decirle: ¡hay que renovar la Acción Católica!, y Don Santos le nombró presidente de la asociación. En una campaña dirigida por él para remover la conciencia de los jóvenes, nació 'de jóvenes a jóvenes'. Toda la ciudad se preguntaba qué sería aquello. En el Teatro Principal explicó con otros compañeros sus inquietudes para promover la fe, dando un gran impulso juvenil a la ciudad. En ocasiones dialogaba con Don Baldomero Jiménez Duque, rector del seminario, buscando luz en el sendero de su vida. La encontró en el ejercicio de la política".
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