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Ataque al patrimonio II

Ataque al patrimonio II

OPINIóN
Actualizado 15/06/2014 23:44

En esta ocasión, era el ábside de otro templo soriano el que yacía herido por la barbarie y la animadversión del que se cree muy hombre con un spray de pintura en la mano. Nuestra querida ermita del Mirón, vilmente mancillada y en esta ocasión, por una pintura más roja que la sangre que les falta a quienes hacen estas acciones.

Escribí hace unos meses sobre los actos vandálicos en forma de pintadas que se produjeron contra la iglesia de San Juan de Rabanera. Unos deleznables hechos contra el patrimonio artístico de nuestra ciudad y que demostraban la putrefacción cerebral que algunos por desgracia poseen en sus entrañas de alimañas.

Pues bien, la historia en forma de ataque el patrimonio se repite desgraciadamente. El pasado domingo me dirigía a comer con la familia a un conocido restaurante junto a la ermita de la Virgen del Mirón, y como era pronto, la decisión de dar un paseo hasta el mirador sobre el Duero se terció sobre el momento. Y a la subida, ahí estaba. Sí, una nueva muestra de la putrefacción mental a la que antes hacía referencia.

En esta ocasión, era el ábside de otro templo soriano el que yacía herido por la barbarie y la animadversión del que se cree muy hombre con un spray de pintura en la mano. Nuestra querida ermita del Mirón, vilmente mancillada y en esta ocasión, por una pintura más roja que la sangre que les falta a quienes hacen estas acciones.

Bien es cierto que la policía logró identificar a los presuntos responsables de las pintadas en San Juan de Rabanera ? por ello mi más sincera enhorabuena ?, pero la vigilancia para prevenir nuevos ataques patrimoniales, como el del Mirón, no debe de aminorarse ni por un segundo, porque es mucho el coste económico y cultural que esas acciones llevan implícito.

Me viene a la mente una reciente noticia sobre el alcalde de Brunete en Madrid. Un pueblo precioso y en donde se demostró cómo el ingenio humano es inimaginable. A esa corporación municipal, se le ocurrió nada más y nada menos que convocar un falso concurso de grafiteros para ganarse su confianza y tomar muestras de sus graffities. Y una vez hechos, cotejaron las muestras con distintas pintadas por el pueblo y ello les llevó a la detención incluso de alguno de los autores materiales.

¿Genial no creen?

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